Mariana Cordiviola, psicóloga: “Cuando alguien tiene un problema la raíz siempre está en la infancia. Es imposible sacar adelante una planta que tiene las raíces podridas”
SALUD
La experta afirma que el origen de las heridas suele estar en las condiciones vividas durante la niñez

Un hombre en terapia

Muchos de los conflictos que las personas llevan a terapia no nacen en el presente, aunque se manifiesten en él. A menudo, sus raíces se encuentran en la infancia, una etapa en la que se construyen las primeras formas de entender el mundo, vincularse con los demás y relacionarse con uno mismo.
La psicóloga Mariana Cordiviola ha reflexionado sobre ello en una reciente entrevista: “Haga lo que haga, conozca a quien conozca, lea lo que lea, cuando alguien me plantea un problema, siempre, siempre, siempre, está en la infancia la raíz. Es imposible sacar adelante una planta que tiene las raíces podridas. Es imposible. Siempre tenemos que empezar por la raíz”, empieza diciendo.

“Si tenéis miedo, yo siempre digo que el antídoto para el miedo son los besos, los animales, abrazar animales”
Durante esos primeros años de vida, el cerebro es especialmente sensible a las experiencias emocionales. Las carencias afectivas, la invalidación emocional, la sobreexigencia, el abandono, el miedo o la falta de seguridad no siempre se recuerdan de forma consciente, pero dejan huellas profundas. Estas experiencias tempranas se transforman en creencias, patrones de apego y estrategias de supervivencia que en su momento fueron necesarias, pero que en la adultez pueden convertirse en fuente de malestar.
Es común que, a raíz de todo ello, aparezcan problemas como la ansiedad, la baja autoestima, la dificultad para poner límites, el miedo al rechazo o los conflictos en las relaciones. Suelen ser la repetición de dinámicas aprendidas cuando aún no se tenían recursos para comprender ni defenderse emocionalmente.

Numerosos estudios científicos han demostrado que las experiencias adversas durante la infancia, conocidas como ACEs (Adverse Childhood Experiences), tienen un impacto profundo y duradero en la vida adulta. Investigaciones revisadas por pares muestran que factores como abuso físico o emocional, negligencia, violencia doméstica o inestabilidad familiar se asocian con un mayor riesgo de depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, conductas de riesgo e incluso problemas de salud física a lo largo de la vida. Estos hallazgos confirman que muchas de las heridas emocionales del adulto encuentran su origen en las condiciones vividas en los primeros años de vida, subrayando la importancia de entender y abordar la infancia para promover bienestar psicológico y resiliencia en la adultez.

Ante esta situación, la recomendación de la experta es seguir adelante y vivir con la mayor plenitud posible: “Si tenéis miedo, yo siempre digo que el antídoto para el miedo son los besos, los animales, abrazar animales. ¿Para qué estás aquí? Para vivir. Es horrible que la gente se ponga a vivir cuando mandan un diagnóstico terrorista. Vive ya, desde este momento, desde este segundo”, termina diciendo.
Las palabras de Mariana resaltan la urgencia de vivir plenamente, recordándonos que el miedo solo tiene poder si se lo permitimos. Nuestra vida ocurre ahora, en este momento, y cada instante es irrepetible.
