La mirada clásica de la Mozarteum de Salzburgo (★★★★✩)

Crítica de música clásica

Mozart, Dvorák y Beethoven bajo la dirección de Trevor Pinnock, un referente, y la exquisita Julia Hagen al chelo

La Orquesta Mozarteum Salzburg, con Julia Hagen al violonchelo y Trevor Pinnock a la batuta

La Orquesta Mozarteum Salzburg, con Julia Hagen al violonchelo y Trevor Pinnock a la batuta

Mario Wurzburger

Iber-Camera ★★★★✩

Intérpretes: Orquesta Mozarteum Salzburg; Julia Hagen, violonchelo; Trevor Pinnock, director

Lugar y fecha: L’Auditori, 17/XI/2025

Estupenda orquesta de formato medio, disciplinada; el concertino entra a la sala junto al resto de la orquesta, con un director experto y veterano. Han ofrecido un programa ecléctico, de gira, con mucho trabajo detrás, matizado por le excelente cellista Julia Hagen (Salzburgo, 1995), que hizo una versión transparente, sutil, del romántico Concierto para violoncelo Op. 104 de Dvorák.

Faltó cuerpo al comienzo del Dvorák a primeros violines (eran 12), pero su trabajo fue muy cuidado, junto al resto de la orquesta (vientos especialmente), que mantuvo un volumen sonoro que dejaba el primer plano al cello, muy acorde conceptualmente con la versión, que mostró exquisitez en los temas, con un fraseo intenso y belleza en el sonido.

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Abrió el programa la obertura de La flauta mágica de Mozart como tarjeta de presentación, con dinámicas muy cuidadas y marcadas también presentes en todo el concierto, contrastes y exquisito fraseo. Cuenta la historia que Mozart quedó fascinado con las posibilidades de la famosa orquesta de Mannheim, y especialmente de sus matices y dinámicas. Crescendos y diminuendos marcaron momentos del Concierto de Dvorák, y cuando llegamos a Beethoven, la versión de la Quinta sinfonía también fue clásica, con sutiles dinámicas y ejercicio medido, sin profundizar en las tensiones y en las entrañas del discurso romántico, aunque no hubo superficialidad, sino equilibrio conceptual. Las pausas marcadas entre movimientos (quizá atribuibles al director que prestaba atención a toses en el público) restaron continuidad, pero en general la versión fue equilibrada, con muy buen trabajo de vientos madera y metal y una cuerda expresiva y eficaz. Pinnock es un referente en la dirección y entiendo que puso su sello al concierto, junto a la exquisita Julia Hagen.

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