Sede territorial del Banco Santander
Arquitectos: Antonio Cruz y Antonio Ortiz
Ubicación: Santander. Calle Hernán Cortés, 11
Banco Santander decidió en 2018 rehabilitar por completo sus dos grandes sedes históricas en la capital cántabra. Por una parte, la del paseo Pereda, con su arco monumental (alineado ahora con el Centro Botín proyectado por Renzo Piano), cuya reapertura como museo está prevista para junio del año que viene. Y, por otra, la del antiguo Banco Mercantil, en la calle Hernán Cortés, que desde su inauguración a principios del siglo XX ha cumplido diversos cometidos bancarios –también fue sede de la Diputación Provincial- y que, desde hace ya dos años, luce transformado en sede territorial.
Los arquitectos sevillanos Antonio Cruz y Antonio Ortiz, autores de la renovación del Rijksmuseum de Amsterdam, se han encargado de la reforma de este edificio de estilo francés, en cuya fachada ornamentada y miméticamente restaurada, conviven elementos renacentistas, manieristas y barrocos. Este empaque exterior se había perdido en el interior, reiteradamente modificado y subdividido. El resultado de tantas intervenciones fue un edificio degradado y poco luminoso.
La intervención de Cruz y Ortiz está precisamente guiada por la recuperación de la luz perdida, mediante la eliminación de cerramientos en todo el perímetro construido que se asoma al patio central, hoy convertido en un gran vacío octogonal de cinco alturas que recibe luz cenital, donde destacan los característicos pilares de fundición. Salvando todas las distancias, en la fachada interior de este edificio se ha hecho lo mismo que se está haciendo en la exterior del Camp Nou: liberarla de cerramientos.
La reforma fue más compleja de lo previsto, puesto que la estructura metálica estaba corroída y hubo que hacerla nueva, dejando en pie solo las cuatro fachadas. Los ya citados pilares contienen ahora nueva alma. Y en lo alto de este patio interior –donde antes había una añosa lámpara- se han situado unos chandeliers (ya usados en el mencionado museo holandés) que tamizan la insolación y definen este espacio. Abajo, en la planta menos uno, donde antes hubo las cámaras acorazadas, hay un espacio para café y coworking, abierto a los ciudadanos. En la superior, una gran sala de juntas con cerramientos transparentes, terraza perimetral y vistas sobre Santander. Entre ambos niveles, hay cuatro de oficinas, diáfanas y pintadas con tonos claros que acentúan la sensación de holgura espacial.
A la espera de lo que dé de sí la reforma de la sede de paseo de Pereda, esta obra en la calle Hernán Cortés, acabada en veinte meses y con certificado Breeam, puede considerarse como un acierto de la política inmobiliaria del Santander. Más lo fue el airoso y elevado edificio de nueva planta de Renzo Piano para el Centro Botín, por desgracia, ahora y desde hace demasiado tiempo, envuelto en una gran red para evitar que el desprendimiento de las losetas que lo revisten cause algún descalabro.

