Jodie Foster: “Cuando hablo en francés me transformo, soy otra persona totalmente distinta”
Entrevista
La actriz interpreta a una psicóloga en 'Vida privada', que se estrena hoy

La actriz Jodie Foster en una escena de la película 'Vida privada', de Rebecca Zlotowski

La estadounidense Jodie Foster (Los Ángeles, 1962) disfruta de su trabajo como actriz como nunca, pues elige meticulosamente cada papel que acepta. Y en 'Vida privada', la nueva propuesta de la francesa Rebecca Zlotowski, se da el gusto de ser por primera vez protagonista hablando en francés acompañada de un elenco local de lujo, que incluye a Daniel Auteuil, Virginia Efira, Mathieu Amalric e Irene Jacob, entre muchos otros. Y aunque su papel como una psicoanalista en crisis no haya generado el mismo entusiasmo en la carrera por los premios que el que hizo en 'True Detective: noche polar', por la que ganó el Emmy y el Globo de Oro, nos permite conocer lo que ella describe como otra faceta de su personalidad.
¿Podría haber sido una buena terapeuta?
Tanto como mi personaje de Lilian Steiner, que no es buena en lo que hace. No es capaz de escuchar a los demás. Creo que yo sería terrible en ese lugar. Nunca interpreté a una psiquiatra o una psicóloga, en este caso freudiana. A mí me gusta construirme historias mientras escucho hablar a los demás, me invento mi propia historia sobre lo que me están diciendo, por lo que no sería muy buena, que digamos.
¿Cómo es su relación con la terapia?
En Estados Unidos estamos familiarizados con la terapia, pero hemos abandonado el psicoanálisis, y a Freud particularmente, porque fue famoso por su misoginia. Hay historias muy feas sobre este método, por lo que ha sido cancelado muchos años atrás. Pero en Europa el psicoanálisis freudiano y el lacaniano siguen manteniendo su vigencia y la gente se sigue analizando. Freud es muy interesante en un plano intelectual, particularmente cuando lo llevas al cine y a la literatura, es algo que estudié mucho en la universidad. Casi todos los actores estamos interesados en la psicología, que es el estudio de cómo funciona nuestra mente y nuestro corazón, que siempre van de la mano. Creo que a todos los que le interese el psicoanálisis y la mente humana van a disfrutar de la película, que además tiene muchas referencias, tanto a Freud como a Hitchcock.
¿Que tenía este proyecto para capturar su atención?
Sobre todas las cosas, Rebecca Zlotowski es una guionista asombrosa. Eso fue lo que me atrapó. Su guion era hermoso. En eso me baso yo a la hora de tomar decisiones porque es la base de todo. Lo siguiente que me pregunto es quién es el director. Cuando me reuní con ella, por zoom, ya había visto todas sus películas. Yo no sé si estoy en el final de mi carrera, pero lo cierto es que en esta etapa pienso mucho antes de comprometerme con un proyecto. En mis cincuentas no la pasé muy bien. Creo que le pasa a todas las mujeres. Lo cierto es que yo estaba muy confundida y por eso no actué demasiado, me concentré en dirigir. No podía decidir quién quería ser. Sentía que me estaban pidiendo que compitiera conmigo misma cuando era joven, algo que no sabía hacer. No sabía si tenía la edad para convertirme en una actriz de carácter. Pero, una vez que dejé esa edad atrás, algo cambió en mi, tal vez sea alguna hormona. De pronto decidí que ya no me importaba ninguna de las cosas que me preocupaban en mis cincuentas, y así pude redescubrir el placer de ser actriz de una manera nueva, inventando personajes. Siendo capaz de aportarle cosas diferentes a los personajes que me dan, sin tener que cargar toda la película o toda la serie sobre mis espaldas.
¿Cómo ocurrió?
Comencé a interesarme en las historias de los demás, en apoyar a otros actores y a descubrir a las nuevas generaciones. Por ejemplo en 'The Mauritanian', película que trataba sobre un prisionero en Guantánamo, no sobre mi personaje. Lo mismo vale para 'True Detective: noche polar'. Encontré algo verdaderamente refrescante en poder aplicar mi experiencia para ayudar a los demás a contar sus historias y a difundir voces que no habían sido escuchadas antes. De esta forma todo me pareció mucho más divertido y libre. Además ahora disfruto de las oportunidades que me dan estas películas, en este caso tuve que aprender a tocar el cello. Y yo había hecho algunas películas en francés pero nunca me había tocado una en la que tuviera que hablar tanto. Eso fue un gran desafío, porque tuve que viajar antes a Francia y pasarme un mes sin hablar con nadie en inglés. Me encantaría interpretar a una violinista o a una lanzadora olímpica de jabalina. Me entusiasma la idea de tener que pasarme meses aprendiendo algo para una película y luego tener que hacerlo mientras actúo.
A los 60, si no has logrado tus objetivos en la vida, tampoco te importa demasiado”
¿Cómo explica esta nueva actitud?
Insisto en que tal vez se liberó una hormona en mi cuerpo el día que cumplí los 60. Y de pronto ya nada me importó. Tengo muchos amigos a los que les ha pasado algo similar a los 60. A los 50 estás pendiente de si tu cabello ha perdido grosor. Y, aunque yo nunca fui una estrella de rock, a los 50 te cuestionas todo el tiempo cual es tu potencial, si has hecho todo lo que podías hacer, si has alcanzado los objetivos que te habías propuesto, y la respuesta siempre es obviamente que no. A los 60, si no los lograste, no te importa demasiado. Y en cambio te interesas mucho en los demás. De veinteañera y treintañera, no había mujeres directoras en Estados Unidos, solo unas pocas en el cine independiente, pero no en el de masas y sentí que tenía una misión, la de mostrar heroínas feministas que no fueran la novia del protagonista o la esposa o la madre. A los 60 me di cuenta de que estaba harta de hablar sobre mí, y que había mucha gente extraordinaria que tenía algo para contar, que era muy diferente a mi propia historia. Con ese cambio de actitud vino cierta libertad, un disfrute y una calma inusual para mi porque yo ya no estaba bajo el microscopio. No tenía que lidiar con la presión. Y creo que en esta etapa he hecho mi mejor trabajo. En 'True Detective' apoyé las voces nativas y la cultura aborigen, por ejemplo.
¿Cómo fue la experiencia de actuar toda una película en francés?
Maravillosa. Yo fui desde los 9 años a una escuela francesa y le confieso que tengo una personalidad completamente distinta cuando hablo en francés que cuando hablo en inglés, me transformo. Mi tono de voz es más alto y soy bastante insegura porque temo cometer un error con cada palabra que digo. Y por eso me resulta más fácil meterme en un personaje francófono porque no me siento como la persona segura y con los pies en la tierra que soy cuando hablo en inglés. Tengo una mitad francófona que rara vez puedo expresar y que ni siquiera mi madre conocía. Cuando yo era niña, ella no podía leer mis deberes ni mis exámenes. No tenía la menor idea de lo que yo hacía durante el día. Eso fue duro, porque esa parte nunca podía expresarse, ahora sí ha salido.
