Lise Davidsen encabeza el ‘Tristan & Isolda’ más femenino en el Liceu

Ópera

Susana Mälkki dirige la sinfónica del teatro en la nueva producción, con escenografía de Bárbara Lluch

Presentacion de la opera Tristan & Isolda en el Liceu : Lise Davidsen Isolde , Clay Hilley , Tristan

Lise Davidsen y Clay Hilley, este jueves en el Liceu durante la presentación de la ópera ‘Tristan & Isolda’

ANA JIMENEZ

Un momento histórico musical, una canción infinita o un planeta en sí mismo, no hay límites para describir la oceánica Tristan & Isolda de Wagner, que regresará este lunes al Liceu en una producción única capitaneada por vez primera por tres mujeres con como la presencia de Lise Davidsen, la soprano estrella del futuro, que debutará en el papel de Isolda. A su lado estarán la directora finesa Susana Mälkki al frente de la orquesta sinfónica del Liceu y Bárbara Lluch como directora artística en lo que será el Wagner más femenino para relatar esta historia de amor que oculta “una profunda meditación sobre la identidad de quién somos cuando cedemos al amor que nos ultrapasa”, como la ha definido el director artístico del teatro, Víctor Garcia de Gomar.

El tenor estadounidense Clay Hilley ejercerá de Tristan en esta ópera de exigencias “olímpicas”, un adjetivo utilizado por todos sus participantes, rematado por la más prosaica definición de Bárbara Lluch, que ha descrito el primer ensayo como algo parecido a “una reunión de alcohólicos anónimos” porque todos reconocían su miedo ante semejante reto. “Enfrentarse a Tristan & Isolda da vértigo porque lo ha hecho gente mítica ¿Cómo te pones al mismo nivel? Es imposible”.

Lee también

'La zorrita astuta', 'Werther', 'Tristán', 'Le nozze', 'Manon', 'Gioconda'... Y un estreno de Abramović

Maricel Chavarría
El libro ‘Nomadic journey and spirit of places’ documenta la vida itinerante de Abramović con archivos, poesía y reflexiones

La solución fue tirarse a la piscina con una escenografía “surrealista, minimalista, nunca he imaginado a Tristan e Isolda en un ambiente hogareño, me cuesta imaginarme a Isolda en una cocina”. El objetivo es crear un entorno sencillo que no entorpezca la narrativa, limitando al máximo la escenografía y el vestuario. “Los sentimientos son muy humanos pero la música es inhumana, la catedral más bella del mundo” ha explicado la directora artística. “El surrealismo está muy atado a la belleza, se ve sobre todo en el segundo acto”, momento del dueto de los protagonistas “tan difícil de cantar, tan bello, me los imaginé como si el mundo alrededor de ellos desapareciera cuando toman la poción. Hay unas paredes que los encierran y se convierten en una galaxia donde ellos flotan”.

En este entorno onírico, la directora Susanna Mälkki tuvo que pellizcarse varias veces para asumir que estaba realizando Tristan & Isolda “con estos cantantes tan bellos y poderosos” en un entorno como el Liceu, donde la obra de Wagner se representó por primera vez en 1909, en italiano y con la presencia de Francesc Vinyas como tenor, un papel protagonizado por Clay Hiller, quien ha explicado cómo se estuvo preparando para hacer de Tristán durante la pandemia guiado por su maestro, el también tenor Jon Frederick West. “El mundo se cerró, todo el mundo estaba deprimido y yo decidí aprenderme el papel más depresivo de la historia” ha relatado el estadounidense, que ha destacado la dificultad de una interpretación que no deja margen al error. “Puedes ir muy lento o muy rápido, y en cualquier caso puede acabar contigo. Si abres mucho una vocal demasiado te puede ir bien en una página, pero dejarte fuera en la siguiente”.

“Con una orquesta tan grande sabes que tendrás que cantar mucho” ha apuntado Lise Davidsen sobre esta obra wagneriana definida como una maratón atlética. Un esfuerzo que ha obligado a la noruega a realizar largas jornadas de ensayo durante unas fiestas navideñas que le han servido para descansar la voz de cara a su estreno como Isolda. “Ha sido un reto comprender a Isolda porque es una mujer fuerte”, un papel que debe definirse en el primer acto, antes de que tome la poción, “porque a partir de entonces todo es amor, amor y un poco de tristeza al final”.

Otra poción, a base de electrolitos, es la que toma Clay Hiller para coger fuerzas de cara al estreno. “Tal ponga algunos en la pócima amorosa”, ha bromeado el tenor, que ha explicado cómo se prepara para el papel con 48 horas de antelación, eliminando de su vida toda socialización y por supuesto el consumo de alcohol. “Mi caché no es solo por la actuación, sino por estas horas previas”, una preparación imprescindible para llegar fresco al tercer acto, después de cuatro horas de función para explicar este amor que navega por el mundo desde hace más de ocho siglos.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...