Cultura

La conquista de Groenlandia

Opinión

El relato sobre la pretendida incorporación de Groenlandia incluye un trasfondo propio de la narrativa de ciencia ficción corporativa. Durante el pasado mes de abril, una investigación de Rachael Levy y Alexandra Ulmer difundida por Reuters revelaba una estrategia para colonizar el territorio mediante la creación de urbes experimentales de corte tecnofuturista, con desregulación libertaria y exenciones fiscales. Dicha iniciativa se vincula al programa de las “ freedom cities” que Trump expuso en 2023 dentro de un metraje electoral, una idea impulsada por financieros del sector tecnológico en Silicon Valley tales como Peter Thiel, Marc Andreessen o Joe Lonsdale mediante firmas como Pronomos Capital, dirigida por Patri Friedman, descendiente del referente neoliberal Milton Friedman, o Praxis, cuya página oficial indica que busca “restaurar a la civilización occidental y alcanzar nuestro destino último: la vida en las estrellas”. Dryden Brown, quien cofundó Praxis, reconoció el propósito de edificar uno de estos asentamientos en Groenlandia, calificándola, debido a su clima hostil, como el sitio perfecto para ensayar un modelo de Terminus, el célebre puesto de avanzada que Musk aspira a fundar en Marte.

Exterior del Parlamento de Groenlandia en Nuuk
Exterior del Parlamento de Groenlandia en NuukMarko Djurica/REUTERS

El influjo de Musk y sus “ tecnobros” respecto a Groenlandia resulta considerable. Durante noviembre, mientras se escenificaba el acercamiento del dueño de Tesla y SpaceX hacia Trump, Ken Howery, quien fundó Pay-Pal junto a Musk y Thiel, asumió formalmente sus funciones como embajador extraordinario y plenipotenciario de EE.UU. En el Reino de Dimamarca. Asimismo, Katie Miller, antigua vocera del DOGE bajo la gestión de Musk y posterior empleada suya a jornada completa en el ámbito privado, publicó en X la conocida fotografía del territorio ártico luciendo los colores de EE.UU. Junto al eslogan “ Muy pronto”, poco después de que Maduro fuera capturado. El hecho de que Miller sea la esposa de Stephen Miller, consejero de Donald Trump definido como “la voz del nuevo imperialismo estadounidense”, completa esta situación.

La influencia de Musk y sus “tecnobros” en Groenlandia resulta extensa.

Esta forma reciente de imperialismo prefiere mostrarse como un regreso a la expansión de la época dorada bajo los mandatos de William McKinley y Theodore Roosevelt, quienes, entre el cierre del siglo XIX y el comienzo del XX, reformularon la doctrina Monroe con el fin de respaldar su intervencionismo en el hemisferio occidental y el colonialismo enfocado en la gestión de las materias primas de las naciones dominadas. Durante aquel periodo histórico, promocionado igualmente como una fase de peligros vitales, la literatura de ciencia ficción desempeñó una función clave al nutrir la arrogancia del pensamiento imperial estadounidense, vinculando el avance técnico de la cultura occidental con la legitimidad para regir el planeta en favor del bienestar general. Las visiones distópicas “ciudades libres” groenlandesas siguen el modelo establecido por “ Edison conquista Marte” (1898), obra de Garrett P. Serviss, o por los relatos populares estelarizados por el ingenioso creador Frank Reade Jr.

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