Cultura

Juanma Bajo Ulloa afirma que la hermosura y el espanto constituyen los dos lados de la criatura.

Entrevista

El cineasta lanza El mal, una cinta acerca de la maldad plena carente de moral, pesares o arrepentimientos.

Natalia Tena, en una escena de 'El mal', la última película de Juanma Bajo Ulloa 

Natalia Tena, en una escena de 'El mal', la película más nueva de Juanma Bajo Ulloa. 

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Transcurrido un lustro desde el lanzamiento de su anterior filme, Baby, Juanma Bajo Ulloa regresa a las salas este viernes mediante El mal, una obra que medita acerca de la perversidad total de ciertos individuos carentes de emociones y situada en una urbe de atmósfera gótica, que recuerda los entornos de Alas de mariposa o La madre muerta, los suspenses con los cuales este director oriundo de Vitoria en 1967 se hizo notar durante la década de los noventa, poco antes de alcanzar la celebridad con la alocada Airbag.

El mal se percibe como un regreso a sus raíces, por lo menos en lo que respecta a esa atmósfera gótica tan distintiva...

Efectivamente, se percibe una utilización sumamente relevante de la escenografía y el decorado. Resulta esencial para mi visión. Todo lo es, ¿verdad? Igualmente la vestimenta, jamás priorizo un elemento sobre el resto, ni tampoco la banda sonora. Ciertas personas encuentran alusiones a Frágil en algún momento, mientras que otras las hallan sobre Baby en puntos distintos. Sus comentarios me aclaran el filme que he realizado, dado que yo mismo lo desconozco. No obstante, existen bastantes menciones a los temas que me apasionan. Todos reunidos en ese espacio.

¿Como por ejemplo?

Los recintos sagrados o los templos. Siento una profunda fascinación por todo aquello ya que me atrae el símbolo. A quienes disfrutan de la narrativa siempre les indico que solo es posible relatar la verdad mediante la metáfora. Al tratar de hacerlo de forma racional, no se llega a un destino claro. El intelecto es incapaz de explicar al ser humano; es el símbolo el que, de cierto modo, lo define. Las narraciones poseen un fondo simbólico. No son lógicas, sino viscerales, sentimentales y surrealistas. Dentro de la iconografía religiosa, en ocasiones la católica, existen esos espacios, que figuran como los escasos sitios que perduran donde uno no consigue estar sentado tranquilamente sin que alguien le dirija la palabra. Y las obras artísticas presentes en dichos templos resultan sumamente fascinantes. 

Las protagonistas de 'El mal', en uno de sus góticos escenarios 
Las protagonistas de 'El mal', en uno de sus góticos escenarios El mal

La imaginería religiosa está muy presente en El mal, sí.

Los elementos visuales cristianos, el crucifijo, el remordimiento, todo aquello. Asimismo, aparecen los cristales reflectantes, por citar un caso. Son constantes en mis largometrajes. Invariablemente algún individuo se observa en el cristal. En este filme se contemplan, me parece que cuatro, cuatro protagonistas ante su reflejo. El cristal funciona como emblema, te observas y surge una imagen, aunque la rechazas, no te reconoces. De ese punto nace el término reflexión: el séptimo arte incita al análisis, o sea, impulsa a verse en el espejo, ¿verdad? Otros temas, la existencia se abre paso, el recién nacido, la progenitora. Tales elementos figuran en cada una de mis obras. Las tensiones entre madre e hija, las desavenencias en el hogar. En efecto, todo aquello, todo eso vuelve a aparecer y permanece presente. Reflexiono sobre la hermosura y lo espantoso. El modo de unir ambos conceptos y notar que, en cierto modo, constituyen las dos facetas de una misma realidad. En el interior de cada individuo habita una bestia. En el fondo de cada hombre o mujer reside un ser monstruoso que considero bastante evidente, y en el centro de cada criatura hay una humanidad que intentamos esclarecer. Resulta imposible obrar correctamente sin comprender la maldad. No logras curarte sin asimilar lo que representa igualmente tu parte sombría, ¿cierto? Y que la perversidad es real.

Exploramos la idea de que las personas esconden monstruos visibles, mientras que en el interior de cada criatura habita un lado humano por descifrar.

Las figuras centrales, la escritora y la asesina, en ocasiones sugieren ser un único individuo, al estilo de Doctor Jekyll y Mister Hyde. Una fragmentación de la identidad. Un otro yo o una aparición espectral...

Sus palabras resultan sumamente curiosas, ya que gran parte del público me comenta que Martín no es real (la criminal, a quien da vida Natalia Tena, que se comunica con la autora, Elvira, interpretada por Belén Fabra). Que carece de existencia propia y representa una prolongación de Elvira, quien de cierto modo ha proyectado en ella su lado sombrío y es la responsable de perpetrar tales delitos. 

Sí, además aparece y desasparece...

De forma casi mágica. Resulta imposible verla aparecer o marcharse y me ha resultado muy curioso. Cierta gente cuestiona si es realmente así, pero les indico que no deseo darles una respuesta. Mi propósito era que mantuviera cierta ambigüedad, por lo que la convertía casi en un ente fantasmal, ¿verdad? No obstante, lográbamos que se desvaneciera sin recurrir a efectos de computadora. Se lanzaba al piso, se ocultaba. Jamás empleamos ningún truco digital.

Es un personaje muy inquietante, representa el mal absoluto, sin moral, sentimiento de culpa o remordimiento...

Efectivamente, en su estado más genuino. Es como si la perversidad tomara forma física. De hecho, a diferencia de lo que sucede frecuentemente, no actúa por rencor, resentimiento, odio o deseos de venganza. No se encuentra allí para declarar que el mundo la hirió y que planea devolver ese sufrimiento. No, se trata de su talento, es malvada y demanda respeto por ello. Elvira le cuestiona: tienes la habilidad de escribir, ¿vas a renunciar a ello porque a los demás les desagrade tu trabajo? No voy a cesar en mi actividad, poseo maestría y nadie me iguala, ¿verdad? En resumen, defiende su capacidad, por lo que representa la esencia misma de la maldad, el mal por el mal. No existe la ética.

El director Juanma Bajo Ulloa durante el rodaje de su última película 
El director Juanma Bajo Ulloa durante el rodaje de su última película El mal

Sin ética de ningún y sin ningún problema de salud mental.

Nada, pasaría un test perfectamente. Eso es lo que resulta inquietante, nada más. Las preguntas que le va haciendo Elvira: pero tú cómo eliges a tus víctimas. Están ahí. Pero ¿a cuáles? A las que es más fácil matar. Sabe que tiene capacidad de dañar.

También Elvira, la escritora, se revela como alguien malvado...

Cierto, ocurre cuando le consulta a Martín sobre su etapa infantil y su forma de ser entonces. ¿Lastimabas animales? Martín le asegura que no le interesa en absoluto liquidar animales y se ríe. Elvira en el fondo se proyecta a sí misma: Yo eliminaba animales de pequeña, era una niña maliciosa, no tenía remordimientos y no siento empatía. 

En realidad, lo evidencia con creces al mostrar su desacuerdo con el romance de su hija... ¿Por qué siente tanta antipatía hacia el muchacho?

Su descendiente padece una afección genética denominada osteogénesis imperfecta, motivo por el cual ella se opone a su gestación. Asimismo, la joven presenta secuelas afectivas debido a la influencia de una progenitora dominante que se siente frustrada con ella. Elvira posee una personalidad psicopática. Debido a la industria cinematográfica, el público suele creer que el término psicópata se refiere exclusivamente a un asesino. Sin embargo, esa no es la definición real. Este trastorno se vincula principalmente con la carencia de sensibilidad emocional. Existen diversos niveles de esta condición y, en ocasiones, ciertos individuos podrían cruzar el límite y cometer un crimen por beneficio propio sin remordimiento alguno. En el entorno social convive un porcentaje de personas con estos rasgos que no ejercen violencia, desempeñándose en empleos como la hostelería o las finanzas, lo cual llega a ser beneficioso en campos como la cirugía o la medicina. De poseer un exceso de compasión, les resultaría imposible realizar sus labores, ya que se verían bloqueados por el sentimiento ajeno.

Y aprenden a desenvolverse bien en sociedad...

Se desempeñan de forma excelente. Son personas brillantes y comprenden sus responsabilidades. No obstante, no perciben emociones y carecen de esa empatía.

Esa es Elvira, quien rechaza al pretendiente de su hija por ser un joven de barrio, un individuo sin ocupación ni porvenir. No coincide con sus expectativas. No representa al arquitecto triunfador ni a esa figura destacada en la cima de la sociedad. Es un muchacho ordinario del que ella sospecha que solo intenta aprovecharse para estar con ella, probablemente teniendo a otras tantas por ahí.

Es clasista.

Por supuesto. He experimentado esta situación. Tuve una relación con una persona cuyos parientes me rechazaban por no pertenecer a su estrato social. Desconocía esa realidad hasta que me topé con ella. Ignoraba que tales emociones pudieran darse. Tal vez a quienes trabajamos en el cine o gozamos de fama nos admiten en diversos círculos por nuestra faceta creativa. A veces terminamos en entornos de personas muy adineradas donde se me tolera, no obstante, hay individuos que te miran por encima del hombro según tu origen, algo que nunca me había pasado. Provengo de Vitoria y soy consciente de que hay sectores elitistas, pero no había pasado por eso hasta ahora. Esa señora demuestra un clasismo extremo, y el joven podría convertirla en abuela. Precisamente eso es lo que intenta evitar. ¿De qué manera va a aceptar un descendiente de ese tipo tan descuidado, de ese muchacho con chaqueta de cuero?  

Asimismo se halla esa distinta autora que encarna la prosperidad mercantil, con millares de fans en las plataformas digitales...

El reconocimiento público o el triunfo ante los demás representa la nada y el aislamiento, ya que, si ese constituye tu objetivo, descubrirás eventualmente que en la cima no existe compañía alguna. Quienes afirman quererte mienten; el afecto real proviene de quienes te comprenden de verdad o de tu propio ser, pues el reconocimiento de los extraños jamás logrará completarte. Por el contrario, te despojará de todo, ¿verdad? Provocando en ti una profunda sensación de soledad.

¿Ha experimentado usted eso mismo de forma personal? Logró el éxito a una edad muy temprana, especialmente tras Airbag...

Efectivamente. En ocasiones me consultan si me veo proyectado en mis figuras de ficción. Y respondo que en cada uno de ellos. Resulta imposible relatar las vivencias de un protagonista sin comprenderlo profundamente. No se trata de plasmar mis propias vivencias, ya que no he atravesado esas situaciones, sin embargo, entiendo perfectamente las emociones de cada rol: comprendo mis palabras, entiendo el sentimiento de no ser amado y la desesperación de querer lanzarse a las vías ferroviarias. Tanto el triunfo como la desolación de este mundo son falsos. Absolutamente todo. He experimentado todo aquello, de lo contrario, me sería imposible identificarme con esos sujetos, relatar el argumento o dar instrucciones al elenco.

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Antonio Hurtado Diaz

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Graduado en Filología y Periodismo con un posgrado en Crítica Literaria, monitorea el acontecer cultural en Madrid.