Cultura

Desagravio (a lo) latino

Las voces de la industria del entretenimiento comentaban desde hace tiempo que el boricua Bad Bunny lograría un hito histórico al obtener por primera vez el galardón principal, el de álbum del año, en la 68.ª gala de los premios Grammy celebrada en Los Ángeles. Y el pronóstico se cumplió, convirtiéndose en un suceso que trasciende lo puramente artístico en una época en la que la administración Trump presiona de forma constante a una población latina que ha aportado tanto para fortalecer a EE.UU.

Existió cierta justicia poética al otorgar el reconocimiento más importante a un trabajo grabado en el idioma de Cervantes, o al menos en una forma similar. Aquello fue como establecer una bandera en un territorio anglosajón que teme su propia transformación. Así, Bad Bunny se situó por una noche en la cúspide de una estructura que denuncia las medidas migratorias de un estado que parece haber deformado el Land of hope and dreams que relataba Bruce Springsteen en “ land of despair and nightmares ”, cambiando el optimismo y las metas por un desprecio rotundo.

Hubo cierta justicia poética al entregar la distinción más importante a una producción grabada en la lengua de Cervantes.

Representa una protesta que comparte con Bad Bunny gran parte del sector del entretenimiento, la cual se hizo patente en la vehemente alocución en español del ganador, en los ácidos chistes del anfitrión de la ceremonia, Trevor Noah, o en las valoraciones de los premiados, todos ellos consternados por la situación del país y el comportamiento de su mandatario.

Las cuestiones políticas y las manifestaciones marcaron una ceremonia donde el estilo estuvo presente, personificado por Queen Latifah y Doechii al otorgar el galardón al mejor disco de rap a Kendrick Lamar, quien lucía un distinguido traje de gala en una noche donde batió récords al alcanzar los 27 gramófonos, superando así la marca de Jay Z. Se trata de un logro sumamente justificado por una trayectoria impecable que lo posiciona como un referente del sonido afroamericano contemporáneo, el cual rinde tributo constantemente a sus antecesores, como se vio al dedicar su principal reconocimiento a Luther Vandross. Resulta lógico que el tema más popular del disco GNX , luther , realizado junto a SZA, sobrepase los mil trescientas millones de escuchas en Spotify.

Kendrick Lamar y Sza, frente a Cher, recogen el premio a la mejor grabación del año por Luther
Kendrick Lamar y Sza recogen, en presencia de Cher, la distinción al registro más sobresaliente del año por Luther.Chris Pizzello / Ap-LaPresse

Kendrick Lamar también logró una hazaña histórica al acumular 27 estatuillas, sobrepasando la cifra de Jay Z.

Se multiplicaron los momentos impactantes, destacando cuando una figura mítica de la talla de Carole King portó un distintivo contra el ICE mientras entregaba el galardón al mejor tema anual, un reñido apartado que obtuvo inesperadamente Billie Eilish con Wildflower . Al agradecer el reconocimiento, ella afirmó con firmeza que ningún ser humano es ilegal en un territorio que fue quitado a sus habitantes nativos. Una mención adicional hacia la comunidad inmigrante provino de la británica Olivia Dean, descendiente de progenitores jamaicanos y guyaneses, tras alzarse con la distinción de artista revelación.

Se emitieron discursos para recobrar la ilusión y condenar el rencor durante una ceremonia que incluyó secuencias sonoras asombrosas, impactantes o conmovedoras; tales como Rosé y Bruno Mars electrizando el Crypto.com Arena mediante su contagioso éxito Apt. , la reciente figura del pop Addison Rae ingresando a bordo de un camión, la sorprendente y teatral presentación de Lady Gaga, quien además fue distinguida por Mayhem , un Jelly Roll que no vaciló al mostrar una Biblia y clamar a Jesús al recibir el galardón al disco de country más destacado por Beautiful broken , el homenaje a la experimentada Reba McEntire y las menciones a Ozzy Osbourne, D’Angelo y Roberta Flack, además del premio otorgado a la incansable Cher.

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