Así se estructura la oferta del Museu Carmen Thyssen de Barcelona
Nuevo espacio cultural
El proyecto cultural promovido por Stoneweg en el anterior Comèdia se entrega al Ayuntamiento para iniciar su proceso administrativo.

Imagen virtual del nuevo museo, en la confluencia de paseo de Gràcia y Gran Via

Justo cuando Barcelona inicia su trayectoria como capital mundial de la arquitectura 2026, el Ayuntamiento ha recibido, para su correspondiente gestión, el plan de transformación del antiguo Palau Marcet en el próximo Museu Carmen Thyssen. La documentación entregada al municipio contiene las recreaciones digitales de la fachada restaurada en la intersección de Gran Via y paseo de Gràcia, dentro de la edificación que durante largo tiempo funcionó como el cine Comèdia.
La propuesta -desarrollada por la firma arquitectónica de Barcelona OUA y por el despacho inglés Casper Mueller Kneer Architects a petición de la entidad de gestión inmobiliaria Stoneweg- aclara diversas incertidumbres que se habían planteado durante los días recientes.
Bajo esta premisa, el futuro centro museístico no dispondrá de un restaurante con acceso desde la vía pública, pues este se emplazará en una terraza interna, resguardado por un cobertizo cuyas tejas tradicionales serán conservadas. Y todo aquello que resulte visible desde las dos arterias barcelonesas y desde el chaflán serán, aseguran los impulsores, componentes vinculados a la labor del propio museo, además de un comercio con librería técnica.

Respecto a la construcción de reciente creación que se alzará tras el palacio histórico, que los directores de la obra califican como un “telón de fondo”, por su contorno y magnitud está destinada a suscitar una intensa polémica entre conocedores y aficionados, una de esas disputas culturales tan recurrentes en la crónica del panorama arquitectónico barcelonés. No es para menos, pues se trata de un proyecto de actuación excepcional en el mismo paseo de Gràcia, la arteria principal de la arquitectura barcelonesa.
En las fotografías visualizadas por Guyana Guardian se aprecia un recorte del tamaño de la futura edificación frente al render divulgado por la prensa recientemente, que reflejaba la ocupación espacial máxima. El tono escogido pretende fundirse con el cielo barcelonés, mientras que su contorno respeta las elevaciones permitidas en las dos arterias que enmarcan la finca.

La restauración del Palau Marcet apunta a generar menor controversia. Los arquitectos cuentan en su trayectoria con la renovación de dos inmuebles antiguos en la Via Laietana. En el plan recientemente expuesto se busca no únicamente reformar, sino realzar una fachada que por mucho tiempo ha experimentado un deterioro constante y que ya se distanciaba de la magnificencia del palacio original. Bajo esta premisa, se planea restituir igualmente la tonalidad cromática que lucía el palacete en su origen.
No se contempla la permanencia de los negocios vigentes, dado que los impulsores planean clausurarlos progresivamente según vayan expirando sus acuerdos.
La forma de entrar todavía no se ha definido totalmente. Se podrá acceder por el propio chaflán (donde se situaba el ingreso principal del cine) o mediante la puerta localizada en el paseo de Gràcia. De cualquier modo, el usuario descubrirá en su interior un establecimiento con una librería de especialidad y otro de piezas de diseño, junto a una estancia polivalente donde se organizarán, entre otras tareas, exhibiciones menores o presentaciones de obras, la cual resultará visible desde la Gran Via.
A partir de este vestíbulo será posible bajar a una sala de actos con cerca de 400 asientos. En el nivel inicial se situará la muestra estable y, sobre este espacio, el área gastronómica.
Los organizadores todavía deben definir la clase de muestra que se mostrará en el espacio destinado a la exposición fija.
Un espacio de investigación para analizar el impacto de Barcelona en el ámbito artístico.
En la propuesta entregada al Ayuntamiento se detalla que el conjunto artístico dedicará un interés primordial a “al arte catalán, español e internacional” del siglo XIX y los albores del XX. Se incluyen figuras como Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Joaquim Mir o Isidre Nonell.
La nueva edificación se consagrará a muestras transitorias -el viejo palacio igualmente podrá albergar algunas-, con el propósito de que el museo opere “como un laboratorio para estudiar las influencias que Barcelona ha proyectado al mundo y las que ha recibido”.
Cabe señalar que Stoneweg posee una parte del palau Martorell de plaza de la Mercè, que expone por estos tiempos trabajos de Sorolla. Del mismo modo, promueve una propuesta para transformar la antigua fábrica Godó i Trias de Hospitalet en un recinto cultural, con la firma, en esta oportunidad, del taller RCR de Olot.