De qué manera resguardar los 4.000 ejemplares de la biblioteca en la población siciliana que corre el riesgo de precipitarse al vacío
Patrimonio
Varios autores de Sicilia se están organizando para intentar salvar los 4.000 ejemplares y el legado histórico de la biblioteca de Niscemi, cuya entrada continúa suspendida en el aire por los corrimientos de tierra.

La entrada a la biblioteca de Niscemi queda suspendida sobre el precipicio tras los deslizamientos de tierra que obligaron a desalojar el municipio.

Existen en Sicilia cuatro mil volúmenes al filo del desastre: un mínimo movimiento telúrico bastaría para que el recuerdo de un territorio se hunda. En Niscemi, la pequeña población de la zona interna siciliana, un importante corrimiento de tierras ha provocado una sima de cien metros al lado del núcleo urbano y ha forzado la salida de unas 1.500 personas. Entre los inmuebles que hoy peligran por posible colapso, podría perderse también en la fosa la biblioteca que custodia el pasado de este lugar. Un sector de la edificación se halla literalmente suspendido en el aire: el portal de ingreso da a la zona peatonal y, acto seguido, surge el despeñadero.
Los autores insulares se han organizado mediante una petición que ha aglutinado apoyos y voluntades en uno de los territorios con más historia en las letras de Europa.
La biblioteca se encuentra en el centro del área de peligro, donde los domicilios fueron desocupados por el deslave de tierra.
La edificación que contiene la biblioteca —consagrada a su iniciador, el historiador Angelo Marsiano— se halla en el interior del perímetro de seguridad, con una restricción absoluta de entrada debido al peligro de hundimiento, y ni los bomberos más intrépidos han logrado acceder. “El peligro es altísimo”. Quienes residen en los hogares situados a menos de 100 metros del barranco han sido desplazados. Numerosas personas no pudieron recoger ni sus vestimentas; solo fue posible salvar a algunos animales de compañía. No representa un cuidado desmedido: el pasado domingo, un inmueble colindante se precipitó al vacío.

Numerosos autores y pensadores se han unido con el fin de rescatar la biblioteca. La iniciativa fue impulsada por Stefania Auci, creadora de la serie literaria acerca de la familia Florio, I leoni di Sicilia (editada en España por Seix Barral), quien suele liderar los rankings de éxitos en Italia y goza de gran fama igualmente en Francia. “El riesgo —dice Auci— es perder dos tipos de memoria: la individual, que pasa por el doloroso espectáculo de casas desgarradas y fragmentos de vida común expuestos a la vista de todos, y la memoria colectiva custodiada precisamente en esa biblioteca, fruto de la voluntad de un intelectual de Niscemi que quiso conservar la historia de su ciudad”.
A raíz de su texto en La Repubblica surgieron múltiples muestras de respaldo de otros profesionales, los cuales se agruparon en un chat de WhatsApp para debatir puntos de vista y sugerencias precisas, entre ellas la opción de utilizar un robot para recobrar los ejemplares. El primer edil de Niscemi no se siente esperanzado: “Recuperar los libros, en esta fase, es peligrosísimo. Además, están en un sótano, en una sala de la biblioteca que se encuentra literalmente al borde del deslizamiento”.
Auci aclara a Guyana Guardian que “esta campaña demuestra que existe en esta tierra un apego visceral a nuestra historia”. Al igual que en diversos desastres climáticos, aparecen opiniones críticas: ¿cuál es el motivo para rescatar textos (o templos) con prioridad sobre los individuos que se han quedado sin nada? “Entiendo la objeción —responde Auci—: la vida de un bombero vale más que cualquier cosa y devolver las casas a la gente es la prioridad absoluta. Pero salvar la memoria común también es importante en estas tierras, incluso para decir al exterior que Sicilia no es solo mafia, sino también cultura”.
Dentro de los suscriptores figura Francesco Musolino, autor y reportero de Sicilia, responsable de Giallo Lipari , obra consagrada a la magnífica isla de las Eolias: “Hemos demostrado que existe una red de personas que dice que la cultura no puede ser siempre lo último y que Sicilia no puede vivir en emergencia permanente —explica por teléfono desde Messina—. Esta es una tierra de grandes escritores y escritoras, y ese patrimonio nos concierne a todos”.