La compañía nacional de danza de Corea convierte el Mercat de les Flors en un escenario de jungla.
Danza
La Korea National Contemporary Dance Company exhibe 'Jungle', una obra bajo la dirección de Kim Sungyong que profundiza en lo corporal y los impulsos naturales mediante una metodología creativa particular.

Fotografía de Jungle, la obra de la Korea National Contemporary Dance Company que se presenta en el Mercat de les Flors.
El Mercat de les Flors recibe por vez primera a la Korea National Contemporary Dance Company, la exclusiva agrupación nacional de danza contemporánea de Corea del Sur, que exhibe en Barcelona 'Jungle', una función para doce intérpretes que estará disponible del 6 al 8 de febrero en la Sala MAC.
La propuesta ofrece una vivencia teatral profunda donde la anatomía se transforma en entorno y el escenario en una selva alegórica de las tensiones actuales. Ejecutada por una docena de intérpretes, la creación desarrolla una expresión corporal que fluctúa entre el caos y el equilibrio. “Dentro del caos hay un orden”, señaló su autor y responsable creativo, Kim Sungyong, en el transcurso del encuentro con la prensa.
'Jungle' surge mediante la técnica de danza ‘Process Init', creada por el mismo Sungyong después de realizar más de 150 obras. Esta perspectiva coloca la fase de creación en el núcleo de la labor teatral y entiende a los artistas como colaboradores activos. “Una obra no se crea solo con ideas, sino durante el proceso”, sostuvo el autor, quien describe su sistema como una exploración motriz fundamentada en el diálogo continuo con los ejecutantes y en el análisis de lo que ocurre sobre las tablas.
El nombre de la función no se estableció al principio de la iniciativa. “Pedí a los bailarines que crearan la jungla de cada uno”, comentó Sungyong. De la unión de esos desplazamientos particulares brotó más tarde la noción de una “jungla social, incluso imaginaria”, donde cada movimiento es fruto de una respuesta física o afectiva que se funde en una organización compartida. En el transcurso de este trabajo, el encargado artístico denomina a los danzantes como “procesadores”, dado que cada sujeto entrega una identidad única que se vuelve contenido para el escenario.
La banda sonora, creada por Marihiko Hara, ejerce una función esencial en la elaboración del ambiente de la pieza. Distante de una estructura melódica tradicional, la obra se fundamenta en ruidos y sonidos ambientales, originando un entorno auditivo inesperado. “La música es como un aire que envuelve la obra”, comentó Sungyong, quien indicó que ese supuesto desorden acústico interactúa con la danza hasta constituir una cohesión teatral. Si bien el desarrollo artístico posee una naturaleza libre y vaga, el coreógrafo afirma que en la ejecución definitiva apenas entre un 5% y un 10% de la obra surge de la espontaneidad de los intérpretes. Dicha proporción atraviesa una etapa de determinación rigurosa hasta alcanzar un efecto homogéneo.
Establecida en 2010, la KNCDC ha consolidado desde 2023, bajo el mando de Sungyong, su búsqueda de una identidad creativa que dialogue con la realidad social y la cotidianidad, conservando siempre una firme orientación internacional. “Es una obra sentimental, que mueve el corazón”, aseguró el coreógrafo, confiando en que el público barcelonés se sentirá atraído por el proyecto.

La producción se perfecciona mediante la propuesta lumínica de Lee Jungyoon y la indumentaria de Bae Kyongsol, los cuales intensifican la alternancia de claroscuros, dinamismo y calma que estructura la obra.
