Estrella Morente: “Lo de Rosalía está muy bien, pero no es novedoso, yo ya lo viví hace años con mi padre”
Entrevista
La cantaora ofrecerá un adelanto de su nuevo disco, 'De Estrella a Estrellas', el próximo día 15 en el Liceu

Estrella Morente. Fotografiada el pasado diciembre en Barcelona

Estrella Morente vuelve a poner su cante embrujado y vital al servicio de grandes diosas de la música (Nina Simone, Aretha Franklin, Ella Fitzgerald o Chavela Vargas...) Con las que conecta emocionalmente y ante las que se rinde. Veinte años después de Mujeres, un disco que llevaba el sello sobrio, elegante y rotundamente moderno de su padre, el gran Enrique Morente, la cantaora está a punto de publicar De Estrella a Estrellas. Un viaje del Se nos rompió el amor de Rocío Jurado al Ne me quitte pas, en la versión de Édith Piaf, a lomos de flamenco-jazz. Lo adelantará el próximo día 15, en el Gran Teatre del Liceu, dentro del Festival Guitar Bcn. La cantaora, de 45 años, habla a pecho descubierto, sin miedo a las polémicas, consciente de que se ha ganado esa mezcla de respeto y admiración que se reserva a los más grandes.
¿Por que regresa justamente ahora a las mujeres?
Todo mi trabajo es un continuo homenaje a la mujer. No solo a las estrellas. En el disco Leo por ejemplo hay grandes poetisas como Elena Martín Vivaldi o Ernestina de Champourcin, y María Zambrano, siempre. Fue muy importante que mi padre la pusiera ante mí y me invitara a estudiarla, a coger un texto, analizarlo y luego musicarlo. Es un camino que aprendí y que luego he recorrido con autoras con María Lejárraga, por ejemplo, la verdadera autora de El amor brujo, aunque el libreto lo firmara Gregorio Martínez Sierra. La música y la poesía siempre han estado presentes en mi casa, y surgen en mi obra de forma natural.

Y en la vida, en la familia, ¿qué lugar han ocupado las mujeres?
Soleá [su hermana] y yo nunca hemos tenido que defender nuestros derechos porque siempre hemos sido respetadas en igualdad de condiciones con nuestro hermano Kiki. Ni más ni menos. Mi padre no era alguien que te dejara estar y vivir así sin más. Él te decía ‘a ti se te respeta en casa, ¿no? Pues ayuda a que otras también puedan ser respetadas’. ‘¿Cómo?’ ‘No lo sé, pero contribuye’. No hacía falta indagar mucho, porque él era el mejor ejemplo. Una vez le preguntaron, ‘si no fuera cantaor, ¿qué sería?’ Y su respuesta fue: ‘si volviera a nacer, sería poeta o misionero’. Mi madre enmarcó la página del diario donde salió la noticia y hemos convivido con eso siempre.
¿Qué tienen en común las mujeres que aparecen en 'De Estrella a Estrellas'?
Todas ellas me han inspirado. Susana Rinaldi, mi Chavela Vargas, que me ha acompañado siempre, Rocío Jurado, La Niña de los Peines, que para mi ha sido fuente. Aquí me sumerjo además en el mundo del jazz, que no es un mundo nuevo para mí, porque he tenido mucha vinculación desde niña, gracias a proyectos como el de mi padre con Max Roach, uno de los mejores baterías que ha dado la música. Lo promovía el Taller de Músics, a iniciativa de Lluís Cabrera, mi amigo heredado, y de José Luis Ortiz Nuevo, director de la Bienal de Sevilla donde se estrenó [1992]. Yo tenía 12 años y estaba ya ahí metida, en el escenario y en los diez días previos ensayando e improvisando en un cortijo de Las Navezuelas.
Enrique Morente cerró aquel concierto de la Bienal con un anticipo del 'Omega' que grabaría en 1996 con Lagartija Nick, el disco que cambió el flamenco para siempre.
Omega fue una conclusión de muchas cosas que había hecho antes, la Misa Flamenca, su colaboración con las Voces Búlgaras, la búsqueda de otros instrumentos para poner encima de textos sacros... Todo eso de Rosalía está muy bien, no le discuto el talento pero sí la novedad. Lo que hace yo ya lo viví hace mucho tiempo con Morente.
¿Morente es una fuente de inspiración para Rosalía?
Morente es una fuente de inspiración brutal para todo lo que ahora se ve como música nueva. Y en el caso concreto de Rosalía, no quiero que suene a menosprecio, pero sí que lo está haciendo, eso de intentar mezclar el rock con lo sacro, cantar en diferentes idiomas... Son ideas preciosas pero son pura escuela morentiana.
La polémica
De estrella invitada a ‘corista’ en ‘Lux’
En 2025, Estrella fue estrella invitada de la gira de Lenny Kravitz y estrechó lazos con Draco Rosa y con Rosalía, con la que colaboró junto a Sílvia Pérez Cruz en el tema La rumba del perdón, incluido en Lux. En esta entrevista asegura que fue una colaboración “preciosa”. Sin embargo, días atrás confesaba en Catalunya Ràdio sentirse “avergonzada” al ver que tanto su intervención como la de Pérez Cruz habían sido minimizadas. Ahora la broma le persigue: “¿Te has puesto a hacer de corista de Rosalía?”. Seria, Estrella denunció la falta de “respeto” de Rosalía y le mandó un mensaje: “No todo vale”.
¿Cuál ha sido su mayor legado?
Es bonito que los artistas reconozcan que ha habido maestros que antes que ellos abrieron muchas vetas y que cuando de pronto alguien necesita volar, ahí tienen el ejemplo de alguien que venía de lo más profundo del flamenco, pero que se permitió la libertad se expresarse según sus deseos y sus necesidades como ser humano y como creador. Además de muy buen cantaor, no era machista, no era clasista, no era racista, era talentoso y tenía un corazón de oro. Nos seducía a todos por su humanidad y su humildad a la hora de reconocer a los maestros, agradecerles lo que tenían y engrandecerlos con su trabajo.

Ese machismo que no vivió en casa, ¿lo ha tenido que sufrir en el escenario?
Claro, pero fuera me han servido los ejemplos que tenía en casa. Mi padre, mi abuelo, que a pesar de ser un gitano auténtico, maravilloso, con sus leyes y sus costumbres, fue una persona que viajó mucho, con Lola Flores, con Caracol, con Marchena... Respetaba a su mujer, le importaba su opinión y permitió que tanto mi madre, la Pelota, como mi tía, la Globo, fueran bailaoras, unas chicas estupendas que se codeaban con Las Grecas. No les interesaba estar de mano en mano, como una falsa moneda, pero tuvieron la posibilidad de ser artistas. Y para mí como para mi hermana, ahí afuera no digo que no hayamos rozado los peligros, pero han sido muy fáciles de detectar. Aunque es verdad que hay detalles, hay cosas... Que no es que sean antiguas, es que estoy convencida de que en el Paleolítico no se cometían ciertos errores que hoy en día seguimos sufriendo las mujeres.
¿Cuál de las mujeres del disco le roba más el corazón?
Todas las que están, me ha costado mucho llegar a esta selección y que no hubiera 50 o 100 más. Hay muchas que me han dejado huella, como Maruja Mallo, a la que tendría que dedicar un tema, o a Virginia Woolf... Todo llegará porque pienso seguir haciendo homenajes toda mi vida. Todas tienen una historia brutal detrás, con sus luces y sus sombras, que las acompañan, las nublan, y salen de ahí fortalecidas. Son heroínas.

Trabajar con Pino Sagliocco, el promotor musical que ha estado al lado de los grandes nombres, Mick Jagger, Paul McCartney, Michael Jackson, Madonna o Camarón de la Isla. ¿En qué medida puede dar un giro a su carrera?
Lo conozco desde hace muchísimo tiempo, de cuando yo cantaba para el bailaor Joaquín Cortés. Con mi padre tuvieron también un vínculo de mucho cariño, y al cabo de los años nos hemos encontrado y los dos teníamos muchas ganas de hacer cosas juntos. Nos metimos en una historia preciosa que se llama OCO , un musical de fusión entre flamenco y rock con músicos de los Rolling Stones, como la corista Chanel Haynes, la voz de Bernard Fowler o el saxo de Tim Ries. Ha sido un regalo maravilloso, tres años en Madrid. Me encantaba ir caminando al trabajo, llegar la primera, compartir con músicos con los que no hablaba la misma lengua pero con los que nos entendíamos a la perfección. Pino quiere llevarlo a Las Vegas, imagínate.
¿La internacionalización sigue siendo una asignatura pendiente del flamenco?
Hay una frase muy graciosa de mi padre de cuando declararon al flamenco patrimonio de la humanidad. Un periodista le preguntó qué le parecía y el respondió que en realidad era la humanidad la que debía ser declarada patrimonio del flamenco.
¿Su padre aprobaría 'De Estrella a Estrellas'? ¿Le preocupa lo que pensaría él?
No, ¿sabes qué pasa? Que he aprendido que en lugar de llorar y vivir con el nudo en la garganta, hay que saber gestionar la emoción. Hay mucha gente que dice que nos parecemos mucho, en gestos, en cosas... Y cuando me gusta algo me sale una sonrisilla que me hace pensar mucho en él. Él siempre me decía, ‘tú haz lo que tú veas, pero hasta que se te quite la sonrisa’. Y es un medidor buenísimo para saber si lo que estás haciendo lo sientes de verdad.

