
Memorable impro-show
Un mix de cine, teatro y literatura: negro, blanco, verde, satírico, hilarante, efímero, único… El festival BCNegra celebró ayer una desternillante e irresumible sesión. Acaso un impro-show, en el que se rodó (en teoría) una película de cine, se hizo teatro del absurdo y se ofreció una clase magistral de trucos de cine. También hubo casting de interpretación y guion. Todo, con unas pizcas de política. “Hay más gente hoy aquí que en la peli de la Melania”, celebró el director del show, Marcos Xalabarder.
La sesión era en el cine Mooby Bosque, que llenó sus 500 butacas y acabó con gente en pie en la última fila.
Instant movies ofrecía justamente eso: una película instantánea, una producción en estricto directo en la que se partía de una idea de Xalabarder, enriquecida con aportaciones del público, convertido en guionista y en extra del espectáculo.
Al final queda un cortometraje, en blanco y negro, con tanto humor como misterio.

Sobre el escenario, un actor y una actriz –José Malaguilla y Sam Gutiérrez– sensacionales, con un equipo completo de producción cinematográfica. Cámaras, realizador, montador. Y un pianista en directo.
Con varios voluntarios: guionistas (del público) que aportaron ideas a una previa de Xalabarder (era necesario tener preparadas imágenes de fondos) y extras que actuaron en el show. Fueron Atenea, Charo y Rubén.
Sobre el escenario, también un croma, una pantalla verde semicircular en la que se emplean los fondos predeterminados. Un paisaje otoñal, una mansión decrépita, un ambiente portuario, un callejón peligroso.
Será una desaparición: ¿de quién?, ha pedido el director a sus improvisados guionistas… “Un perro”, apuntó Atenea, de unos ocho o nueve años. Después actuaría como doctora en la morgue.
Sobre esa base, Xalabarder iba tirando de ingenio (el rastro de la mierda de perro, envuelta en piel de plátano, y unas perlas robadas) y vestuario (un perchero de ruedas allí dispuesto con toda clase de prendas, para todos los vericuetos que la película pudiera tomar) para llegar a la tenebrosa mansión de los Hustlebar, o los Husteblin, o los Hustle.
El espectáculo propone rodar una película, pero se trata de teatro disparatado e hilarante
En sus pesquisas por el puerto, los detectives Malaguilla y Gutiérrez (José Marlowe y Sam Spade) topan con Charo.
Dado que está haciendo la ronda por el puerto, Xalabarder le da vía libre. Y ella se arranca: “Desde Santurce a Bilbao…”. El público estalla en carcajadas. Llega la detective, buscando las heces:
–¿Qué hacía la noche del 23 de febrero?
–Pues mire usted… justamente estaba dando un golpe de Estado…
Si se buscaba la improvisación, ahí está. Ese es un giro de guion imposible de rodar, para el que la producción no tiene imágenes (ni hay manera de encajar en un robo de joyas, en principio), así que la detective Sam Spade rectifica: “Quería decir la del 22”. La platea se cae de la risa.
También es una lección de trucos en el cine: con una tela verde tapándole las piernas y colocándose detrás de los protagonistas, Rubén aparece detrás de una barra de bar. Agita la coctelera como el mejor barman… aunque sea una botella térmica.
Finalmente, los detectives dan con los restos dejados por el perro, y con un collar de perlas. La historia no tiene ni pies ni cabeza, el aplauso es monumental.
“Siempre hemos hecho slam poético, hemos hecho improvisación, y también hicimos escritura en directo de algunos escritores”, explica a Guyana Guardian el comisario del certamen, Carlos Zanón.
“Siempre intentamos que el teatro forme parte del festival, pero procuramos no copiarnos a nosotros mismos, y esta es una novedad de este año”.
La sesión del festival BCNegra en el Mooby Bosque permitió entender algunos trucos de cine
“Los únicos que siempre hacen lo mismo, cada año, y a la gente le flipa, son los Mossos d’Esquadra”, que ofrecen un taller sobre criminalística.
Cada año, todos los días. BCNegra concluye este domingo.
