Polémica vinculada a una creación de Ramon Casas: “Solo pintó una 'Sargantain' y es la del Cercle del Liceu”
Óleo a subasta
La historiadora Nadia Hernández sostiene que el óleo que se subasta no es una versión

Ramon Casas pintando a Júlia y a Flora Peraire en presencia de Adolf Mas, 1912

La historia del arte no es una ciencia exacta, y aunque los expertos emplean métodos científicos para datar y autenticar las obras, los resultados pueden verse influidos por interpretaciones subjetivas, errores humanos o, en los peores casos, intereses del mercado, lo que genera fuertes disputas entre los especialistas. La más reciente estalló ayer tras la publicación en estas mismas páginas de la aparición de un retrato de Júlia Peraire, musa y compañera de vida de Ramon Casas, que el pintor habría creado supuestamente en 1906 como versión inicial de La Sargantain, una de las obras maestras de la pintura catalana moderna que forma parte de la colección del Cercle del Liceu.

Pasado el asombro del comienzo –se ignoraba que la pieza existiera–, desde el Cercle del Liceu se empezó a dudar de la teoría de Adrià Codina Ferrer, el portavoz legal de los descendientes de Casas que ha asumido el estudio del descubrimiento y la validación de su origen, planteamiento que afirma que esta reciente pintura sería “una versión previa concebida para intensificar la carga sensual y psicológica de la figura femenina; el paso definitivo antes de alcanzar la potencia expresiva de la Sargantain”.
Utrillo tituló el cuadro por la postura tensa del cuerpo y las manos de la modelo, que le conferían el aspecto de una lagartija
“Sargantain únicamente existe una y pertenece al Cercle del Liceu”, responde la experta Nadia Hernández, una de las principales autoridades sobre la obra, con varios textos publicados sobre el tema. Para empezar, indica la investigadora, Sargantain no constituye un sobrenombre para Júlia, sino la denominación de la pintura que la entidad de Barcelona compró en 1907 durante la Exposición de Arte Internacional de Barcelona. Fue Miquel Utrillo quien lo nombró. “La obra original, que aparece en julio de 1907 en la revista Forma , captaba a Júlia sentada en una silla del taller, vestida con el chal de seda amarillo que Casas había utilizado otras veces con sus modelos. En una posición forzada para provocar el erótico juego de pliegues de seda sobre su cuerpo. Su canon alargado y sus manos crispadas le otorgaban el aspecto de una lagartija, de un reptil”, sostiene Hernández, quien considera que en ese punto reside la justificación de un nombre “tan poco apropiado en cualquier otra circunstancia” y la razón por la cual Casas redujo el lienzo y ocultó una de las extremidades, que asemejaba una garra, mediante pinceladas verdes.

Hernández, quien también actúa como miembro de la Junta del Cercle del Liceu, estima que la actitud tensa de Júlia, que en esa época tenía 18 años y hasta hacía poco distribuía lotería, estaba relacionada con su inexperiencia y con la molestia de la posición. “Júlia está revuelta en la silla”, indica, “mirando de frente pero con la cabeza baja, visiblemente incómoda, porque Casas la había colocado así para que todos los pliegues del chal convergieran en su pubis”.

Un comportamiento que, según afirma la historiadora, difiere totalmente de la imagen proyectada en la pintura que será subastada, donde aparece representada “mucho más relajada y segura, más serena, se nota que está ya acostumbrada a posar y lo hace ya no en el taller sino en la casa del pintor”. Esto le sugiere que consiste en una obra realizada más tarde.

En realidad, el cuadro data de 1910, si bien en Setdart sostienen que resultaba común que las piezas del pintor permanecieran sin rúbrica en el taller hasta su exhibición o comercialización; además de existir otra pintura de 1906 donde se muestra con idéntica vestimenta de tono verde oscuro. “La obra estudiada está fechada en 1910, pero eso no quiere decir que la obra esté realizada en ese año”, reconoce Adrià Codina Ferrer, el portavoz legal de la familia de Casas que ha analizado el descubrimiento para validar su origen. “Si nos fijamos en la obra fechada en 1906 antes citada -escribe en su informe-, veremos que Júlia viste el mismo vestido que en la obra estudiada. Un vestido largo de noche de un color verde oscuro acompañado de un abrigo ligero de color negro. Sabemos que una obra y otra se realizarían en un período de tiempo muy cercano”.
El experto argumenta además que tanto La Sargantain como la obra que la casa de subastas Setdart de Barcelona sacará a la venta el próximo 18 de marzo con un valor estimado de entre 100.000 y 150.000 euros, tienen el mismo formato. “Es muy probable -considera- que Casas quedara muy contento del resultado de la obra de 1906 y quisiera crear aún una obra más provocativa, centrando la atención en una figura central en un momento de agonía de deseo y pasión. Eso sería lo que alcanzaría con La Sargantain”. Y comcluye: “Es muy probable que la obra estudiada se trate de una primera versión para una de las obras más seductoras y provocativas de toda la carrera de Ramón Casas”.
