Alemania sopesa una destitución
Festival de cine de Berlín
Tricia Tuttle corre riesgo de cese.

Tricia Tuttle, directora de la Berlinale, el sábado 21 de febrero a la entrada del Berlinale Palast para la gala de entrega de premios

La norteamericana Tricia Tuttle, responsable de la Berlinale, el certamen cinematográfico de Berlín, se encuentra en una situación precaria y corre el riesgo de ser cesada este jueves debido a una imagen capturada previo al evento donde figura con integrantes de la producción Crónicas del asedio, los cuales llevaban banderas y pañuelos de Palestina. Asimismo, durante la ceremonia de premiación del anterior sábado 21 de febrero, el director de la cinta, el creador sirio-palestino Abdallah Alkhatib, obtuvo el galardón al mejor debut cinematográfico y, desde el estrado, portando insignias palestinas, señaló al Gobierno alemán como “cómplice del genocidio por parte de Israel” en Gaza.
Alkhatib tiene estatus jurídico de refugiado en Alemania, y sus frases han causado indignación en el Ejecutivo de coalición de conservadores y socialdemócratas del canciller Friedrich Merz, que mantiene, aunque modulada, una política de apoyo a Israel por razones históricas.
A instancias del ministro de Cultura, Wolfram Weimer, el comité de vigilancia de la entidad gestora del certamen (KBB, por sus siglas en alemán) organizará el jueves una sesión extraordinaria de emergencia para adoptar resoluciones acerca de la Berlinale. Conforme a la plataforma digital del rotativo Bild, una de las determinaciones implicaría el despido de Tuttle, que lleva solo dos años en el cargo, incorporada en su momento para impulsar un festival en crisis. En una rueda de prensa ordinaria celebrada este miércoles, Steffen Meyer, portavoz adjunto del Gobierno, declinó validar o refutar la probable salida.

Weimer no estuvo presente en la gala de clausura de la Berlinale, sin embargo, el ministro de Medio Ambiente, Carsten Schneider, el único representante del Gobierno en el evento, se marchó tras la intervención de Abdallah Alkhatib. El lunes, Nikolai Fichtner, portavoz del Ministerio de Medio Ambiente, señaló que el ministro juzgó las declaraciones del cineasta sirio-palestino “como inaceptables y por eso abandonó la sala durante el discurso; en esa situación era la única posibilidad de expresar su distanciamiento”.
Fichtner señaló que el Gobierno percibe como una “amenaza implícita” una frase concreta que Abdallah Alkhatib pronunció en el escenario, cuando dijo: “Nos acordaremos de quienes estuvieron a nuestro lado y nos acordaremos de quienes estuvieron en contra de nosotros, contra nuestro derecho a vivir con dignidad, o que eligieron el silencio”.
Alkhatib recibió un premio adyacente, no uno de los premios principales (Oso de Oro y Osos de Plata) que otorga el jurado internacional, en esta ocasión presidido por el cineasta alemán Wim Wenders. El Oso de Oro a la mejor película fue para Gelbe Briefe (cartas amarillas), del director alemán de origen turco Ilker Çatak, sobre la represión política contra una pareja de artistas de Turquía.
La polémica sobre las opiniones, pronunciadas o no pronunciadas, sobre la violencia israelí en la Franja de Gaza ha marcado la 76.ª edición del festival, después de las críticas a Wim Wenders por decir en la jornada inaugural que el cine debe mantenerse al margen de la política. Tricia Tuttle reivindicó entonces el derecho de los artistas a elegir si quieren o no pronunciarse sobre un tema político.
El lunes, el portavoz del Gobierno, Stefan Kornelius, afirmó que la libertad de expresión de los artistas está en “el ADN del festival”, pero que es inadmisible que se presione al sector del cine para que se posicione “de forma unilateral y marcada por el odio a Israel”.

