Una selfie junto al ‘cabezón’
Los Goya de Barcelona
Siete réplicas de la estatuilla engalanan la ciudad desde el MNAC hasta el Fòrum
Premios Goya 2026, en directo

Dos jóvenes se retratan junto a una de las esculturas que representan la cabeza del pintor Francisco de Goya

A eso del mediodía la alfombra roja de los famosos, frente al edificio Fòrum, permanecía aún protegida por un plástico sobre el que una adolescente ensayaba una coreografía de pasarela. Un hormigueo de expectación bullía en torno al busto de Francisco de Goya instalado cerca de la entrada del auditorio del Museu Blau, la construcción que erigieron los arquitectos Jacques Herzog y Pierre de Meuron en el 2004 con motivo del Fòrum Universal de les Cultures, aquella idea del alcalde Joan Clos que no respondió a las expectativas, y que ha acogido la gala de los premios en su 40.ª edición. Selfies, retratos de grupo e instantáneas del cabezón se sucedían en carrusel, mientras los reporteros de BTV y Euskal Telebista conectaban con sus redacciones (los vascos, por cierto, concurrían al certamen con 47 nominaciones). “¿Está previsto que hable Susan Sarandon? Siempre dice cosas interesantes”, preguntó una señora con acento argentino a los espontáneos que se arracimaban junto a la escultura que representa la cabeza del pintor aragonés.
La estatuilla de los premios Goya consiste en una reproducción a partir de un vaciado en escayola del busto original realizado por Mariano Benlliure en 1902. Pues bien, con motivo del regreso de la ceremonia a Barcelona al cabo de 26 años, la ciudad se ha visto sorprendida por la aparición de siete réplicas gigantes de la escultura, del tamaño de una persona puesta en pie, en otros tantos emplazamientos de la ciudad: el Fòrum, el parque de las Glòries, los Jardinets de Gràcia, la biblioteca Ignasi Iglesias-Can Fabra, el Portal de la Pau, la plaza Sant Jaume y el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC). Las hemos visitado todas (casi) en las últimas 48 horas.
En la mañana del sábado, nubosa pero muy paseable, un puñado de curiosos pulula alrededor del capgròs de Goya instalado frente a la grapadora de Glòries, el Disseny Hub, en la explanada que se ha transmutado en una especie de paseo de la fama, una alfombra de asfalto engalanada con fotografías enormes de profesionales del cine catalanes o que han desarrollado su carrera en Catalunya, como Isabel Coixet, Greta y Eduard Fernández, Laia Costa, Agustí Villaronga, Julieta Serrano, Sílvia Munt, Laia Marull o Rosa Maria Sardà. Dos acuarelistas intentan cazar con trazo ágil el perfil ceñudo del autor de La maja desnuda.
En el barrio de Sant Andreu, en los aledaños de la antigua fábrica Fabra i Coats, parece suscitar más interés una calçotada popular, organizada por el Ateneu L’Harmonia, que la réplica de la estatuilla que imita el bronce a la perfección. Alguien ha escrito “fuck, shit Goya” sobre la frente del busto y ha dibujado una estelada. Una pareja se acerca con curiosidad; ella acaricia la escultura y percute la superficie suavemente con los nudillos. Toc, toc, toc. Suena a hueco. ¿Será de escayola? No. ¿De cartón piedra? Quizá. Las siete cabezas son obra de un artista fallero valenciano, Sergio Carrero, cuyo nombre y teléfono móvil aparecen en una placa sujeta a los pies de la peana. ¿Y si llamamos?, ¿nos confundirá acaso con Endesa o Vodafone? Al cabo, el artesano atiende amable al otro lado de la línea y aclara las dudas: “Están fabricadas con resina de poliéster y fibra de vidrio, y cada una de ellas pesa unos 250 kilos”. Buena parte de la pesantez se la lleva la base de chapa de hierro sobre la que están asentadas.

El artista fallero Sergio Carrero realizó los bustos del genio aragonés para los Goya del 2022 en València
El taller de Carrero, hoy emplazado en Beniparrell, un pueblo de la comarca de la Horta Sud, tan afectada por la dana, recibió el encargo de la Academia de esculpir doce cabezas idénticas al galardón en 2022, cuando se celebró en la ciudad de València la 36.ª edición de los premios del cine español. Era el año dedicado a Berlanga y aún andábamos con las mascarillas. Las réplicas se han sometido a algún que otro retoque en su obrador, ahora inmerso en los preparativos de las Fallas, que arrancan el 14 de mayo.
En la noche del viernes, un Goya solitario, el situado frente a Las Golondrinas del puerto, observaba meditabundo el panorama frente a una caseta de hot dogs, creps y gofres, esas delicias tan nostrades, mientras unos pocos guiris pasaban indiferentes a su lado, sin saber si el busto formaba parte del paisaje urbano o a quién correspondía, si a mossèn Cinto o al genio de Fuendetodos, quien tuvo que salir por piernas cuando Fernando VII usaba paletó. En cambio, el de la plaza Sant Jaume escuchaba la canción que interpretaba el trío Crits, aquel viejo tema de Jaume Sisa, “oh, benviguts, passeu, passeu”, tal vez como una invitación velada a disfrutar de la ciudad.

