¿Por qué ha triunfado tanto 'Los domingos'?
La ganadora de los premios Goya
El filme de Alauda Ruiz de Azúa rompe estigmas y prejuicios sobre el cine religioso

Alauda Ruiz de Azúa con los Goya a mejor dirección y guion
El de ayer fue un domingo muy especial para Alauda Ruiz de Azúa y todo el equipo de Los domingos, la gran vencedora de la fiesta del cine español en Barcelona. Sus cinco premios Goya sabían a gloria frente a los seis que cosechó Sirât, de carácter más técnico. El triunfo final llegó tarde, poco menos de media hora para que acabara la gala y cuando solo tenían en el palmarés el de actriz secundaria para Nagore Aranburu. Guion, actriz, dirección y película se reservaban para el colofón.
La de Los domingos ha sido una carrera meteórica desde que obtuvo la Concha de Oro del festival de San Sebastián. Luego arrasaría en los Forqué y los Feroz. Sin embargo, el recorrido de la cinta protagonizada por una joven que se plantea abrazar la vida de monja de clausura en un tiempo descreído como el actual no fue evidente ni lineal. “Desde que nació el proyecto sentíamos que era una apuesta muy arriesgada y llegar hasta aquí y recibir el cariño de los compañeros ha sido muy especial”, explicó en charla con la prensa tras la ceremonia Ruiz de Azúa, que se impuso como mejor directora –es la cuarta mujer en cuarenta años de historia de los Goya– y guionista. “Yo nunca había vivido una película que creciera tanto”, añadió la realizadora en alusión al aumento progresivo de espectadores –lleva acumulados casi 700.000–, a la multiplicación de artículos y críticas, y al debate público que la cinta generó con el paso de los meses.
Durante meses evitábamos la palabra ‘monja’ en las sinopsis. ¡Y mira que es difícil!, confiesa Sandra Hermida
De hecho, en sus primeras comunicaciones, el filme evitó presentarse abiertamente como un relato centrado en la vocación religiosa. Existía el temor de que el prejuicio hacia una obra sobre monjas limitara su alcance comercial antes incluso de que el público pudiera descubrir su verdadera complejidad. “Tengo la sensación de que Los domingos nos llegó a nosotros como productores y al cine en sí como en un momento concreto que claramente es lo que ha evolucionado con la película. De una idea que nos parecía complicada de llevar a cabo, la acometimos con mucho respeto”, señaló Sandra Hermida, quien confesó: “Durante meses evitábamos la palabra monja en todas las sinopsis. ¡Y mira que es difícil!. Por que ¿cómo se puede contar esta historia sin explicar que va de una niña que se quiere meter a monja y lo que causa en la familia? No encontrábamos cuál era la manera y nos daba miedo cómo se iba a tomar desde la propia cinematografía”.

“Para ser honestos, teníamos mucho miedo de lo que vosotros pudierais decir si comentábamos que la película iba sobre una monja”, admitió Marisa Fernández Armenteros. “Creo que hemos sido unos inconscientes porque cuando Alauda nos contó su idea pensamos que a qué distribuidor o exhibidor le iba a interesar esta película”. En algún momento se plantearon que la historia ocurriera décadas antes. Pero, tras largas conversaciones, vieron que “en el 2026 era un tema que podía ser totalmente vigente”, según Hermida.
Alauda Ruiz de Azúa se define como no creyente y el germen del filme se manifestó durante su juventud: “Asistí en mi entorno a una chica de unos 20 años que entró en una orden religiosa y aquello me generó mucha curiosidad de no entender cómo, en el mismo momento vital en el que estábamos, alguien había tomado una decisión tan radical”, afirmó a este diario en el certamen vasco.
El espíritu del filme era la diversidad de lecturas y todas las conversaciones que promovía
La cineasta, que se dio a conocer con Cinco lobitos, con la que se impuso en dirección novel en los Goya del 2022, hizo unas ocho versiones de guion que se alimentaron con documentación rigurosa sobre el tema. Es consciente de que la película abre un “debate incómodo” y que el espíritu del filme era la diversidad de lecturas y todas las conversaciones que promovía. “Definitivamente, es el universo soñado por cualquier cineasta”, explica sobre un filme que retrata de forma honesta un conflicto familiar doloroso desde todos los puntos de vista.
Pero, ¿qué le hizo pensar que un tema como el de la religión, tan lejos de las preocupaciones diarias del público más joven, podía despertar interés? “Como directora, nunca pretendes controlar o prever las reacciones de nadie ni de una determinada generación. Lo que sí he notado es una forma muy distinta de recibir la película. A partir de los 40, la conversación se centraba más y casi exclusivamente en el debate religioso dependiendo de la sensibilidad y de las experiencias en este terreno. Sin embargo, los más jóvenes veían lo religioso de alguna manera como una metáfora y conectaban con Los domingos desde otro sitio. Me he encontrado con reflexiones muy interesantes en esta franja de edad sobre la libertad individual o sobre lo difícil que es sentirse juzgado por la familia o sobre el modo de construir un sentimiento. Es decir, la vocación de la protagonista por hacerse monja ha sido utilizado por los jóvenes para hablar de otras cosas”.
El éxito comercial y crítico del filme sugiere que el rechazo no estaba en la temática religiosa en sí, sino en los estereotipos asociados a ella
El éxito comercial y crítico del filme sugiere que el rechazo no estaba en la temática religiosa en sí, sino en los estereotipos asociados a ella. Al ofrecer una mirada compleja, documentada y emocionalmente sincera, la obra logró resignificar una figura que el cine reciente había convertido casi exclusivamente en icono del miedo. Ahí están ejemplos como Hermana Muerte, dirigida por Paco Plaza; Inmaculada, protagonizada por Sydney Sweeney; o la saga La monja, perteneciente al universo Expediente Warren. En todos estos casos, el convento funciona como escenario de lo siniestro y la figura religiosa se asocia con lo oculto, lo reprimido o lo demoniaco. Poco se muestra, en cambio, del día a día en estos espacios cerrados; quizá ese desconocimiento sea precisamente lo que alimentaba aquel imaginario del terror.
El recorrido de la película evidencia que determinados temas, incluso aquellos considerados minoritarios o arriesgados, pueden encontrar espacio en la conversación pública cuando se abordan desde una narrativa sólida.
El Papa y Bad Bunny
Coincidiendo con el anuncio de la visita a España de León XIV, entre el 6 y el 12 de junio, Alauda Ruiz de Azúa manifestó su deseo de que Su Santidad pudiera ver la película. La productora Marisa Fernández apuntó también que el cantante y compositor puertorriqueño Bad Bunny estará de gira en el país en las mismas fechas, por lo que la directora vasca sugirió: “Ojalá la película llegue a Bad Bunny y al Papa”. De hecho, Fernández desveló que en la primera versión del guion publicado de Los domingos, en la introducción hay una frase de Bad Bunny en un concierto, que decía: “Dios está en nuestros corazones”, y de esa forma iba a comenzar la película. No obstante, Ruiz de Azúa aclaró que al final optaron por una frase de la Bizarrap session de Quevedo con referencias religiosas en la que se afirma: “El sábado teteo, el domingo misa”.


