El brutal romance sadomasoquista de Alexander Skarsgård en 'Pillion': “Fue emocionante rodar las escenas de sexo gay”
Entrevista
El actor sueco encarna a un atractivo y enigmático motorista que inicia una relación consentida de dominación y sumisión con un joven introvertido

Alexander Skarsgård posa para 'Guyana Guardian' tras la entrevista

El estreno de Pillion en la sección Un Certain Regard del festival de Cannes causó furor. Y no es para menos. El debut en el largometraje del británico Harry Lighton, basado en el libro Box Hill (Ediciones Temas de Hoy, 2019) de Adam Mars-Jones, y protagonizado por Alexander Skarsgård y Harry Melling -el que diera vida al malcriado primo de Harry Potter- es un derroche de moteros gays en chupas de cuero y máscaras de látex envueltos en la práctica sexual del BDSM, que aborda relaciones de sadomasoquismo, sumisión y dominación sin prejuicios. Del certamen francés se llevó el premio al mejor guion y este viernes aterriza en la cartelera española.
Un universo que atrapa al introvertido Colin, un joven homosexual con unos padres comprensivos que canta en un coro a capela en un pub el día de Navidad cuando conoce al atractivo y enigmático Ray y queda totalmente prendado de él. En su primer encuentro, y sin prácticamente mediar palabra, el motorista le invita a que le haga una felación en un oscuro callejón y que le chupe las botas. Le falta práctica y Ray se muestra algo esquivo. Pero poco a poco el fornido motero rubio irá instruyendo al chico en la causa de una dinámica de poder donde ejercerá de dominador insensible y el inexperto, poco agraciado físicamente, deberá obedecer como un siervo dócil con collar unas reglas que le obligan a hacer la compra, la comida y dormir en la alfombra del dormitorio. Nada de sentarse en el sofá con el intransigente amante y nada de besos.

Pese a las impactantes escenas subidas de tono, Alexander Skarsgård, conocido por La leyenda de Tarzán, El hombre del norte o las series True Blood y Big little lies, no tuvo ninguna duda a la hora de sumarse a un proyecto arriesgado. “Era un guion increíble. Y por eso dije que sí. Me encantó porque su tono era único y me divertí mucho leyéndolo. A menudo leo cosas que parecen la versión de una película que has visto muchas veces antes, pero esta historia la sentí como algo muy diferente. En ningún momento me plantee si podía ser una mala decisión para mi carrera. Estuve súper emocionado desde el principio. Sé que algunos momentos podrían incomodar al público, pero también es una comedia romántica con momentos tiernos y torpes. Que pudieran coexistir todos esos ingredientes en la misma película me resultó muy interesante”, confiesa en charla con este diario durante su visita a Barcelona, una ciudad en la que estuvo hace unos diez años de vacaciones y que le gustaría “conocer mejor”.
Soy consciente de que algunos momentos podrían incomodar al público, pero también es una comedia romántica con momentos tiernos y torpes
Rodar las numerosas escenas de sexo tampoco supuso un problema y admite que no contaron con coordinador de intimidad. “Las escenas de sexo solo me resultan incómodas si no sé por qué están en la película, si no tienen sentido. Todas las que hay en Pillion son momentos muy importantes en el desarrollo del personaje de Colin y en su camino hacia el descubrimiento de sus propios deseos sexuales, de lo que quiere. Vemos su primer intento torpe de sexo oral, su primera relación sexual, su primer orgasmo. Así que no se trata solo de... Pasemos a los momentos sensuales. Es como si pasaran muchas cosas en esas escenas. Hay celos durante el sexo. Así que rodarlas fue emocionante”, reflexiona.

Sobre el misterio que rodea su personaje, un tipo de lo más narcisista, explica: “Tuve que construir un poco de historia de fondo para tener una base en mi cabeza. Me gusta bastante la idea de que en ningún momento de la película se sincere. Para mí, no es un villano. Tiene muy claro lo que quiere de esta relación, es muy específico y es algo que no le pasa a la mayoría de la gente. Colin entra en su juego voluntariamente, y eso siempre fue importante para nosotros”, afirma el protagonista de Godzilla vs. Kong. “Hay un momento en la primera escena -prosigue- cuando Ray dice: '¿Qué voy a hacer contigo?', y Colin le responde: 'Lo que quieras'. Es una invitación a ser su sumiso. Y luego, obviamente, el viaje es que Colin descubra si eso es exactamente lo que quiere de una relación”. La interpretación de Melling fue reconocida con el premio al mejor actor en la Seminci.
Por eso, a parte del retrato de un vínculo a cerca del deseo y la dominación, el actor sueco incide en que también es una historia “de madurez” para Colin. “Queríamos que la película existiera en un espacio intermedio donde el espectador sintiera tanto que Colin debe alejarse de Ray como de la posibilidad de que ambos puedan tener un futuro juntos porque tienen sus momentos afectuosos”.
Ray no es un villano. Tiene muy claro lo que quiere de esta relación, es muy específico y es algo que no le pasa a la mayoría de la gente. Colin entra en su juego voluntariamente
Para Skarsgård, rodar este filme ha superado sus expectativas. “Desde que la presentamos en Cannes no hemos parado de viajar con ella en diversos festivales, ha sido una película realmente especial para mí. Pero sobre todo me ha encantado sumergirme en su mundo. Los motociclistas de la película son miembros del Club de Motociclistas Gay del Reino Unido”, comenta sobre una comunidad “generosa” que “tanto a Harry como a mí nos hicieron sentir cómodos, mostrándonos los entresijos, desde el tono general hasta los detalles sobre qué lubricante usar en la mesa durante una orgía”, cuenta con una sonrisa pícara.

Hijo del veterano intérprete Stellan Skarsgård, Alexander, de 49 años, dice que se siente “enormemente orgulloso” de su padre, serio candidato al Oscar a mejor actor de reparto por Valor sentimental. “Cada uno con su película hemos estado en el mismo circuito de festivales por todo el mundo y eso es bastante raro. Y un sueño. Me siento muy cercano a él. Después de 20 años en Estados Unidos, regresé a Suecia en parte para estar más cerca de mi padre y del resto de mi familia. Así que nos vemos mucho en casa”, asegura el hermano de los también actores Bill, Gustav y Valter Skarsgård.
Tras la buena acogida de la serie Matabot, donde encarna a un robot, el intérprete tiene pendiente de estreno The Moment, al lado de Charli XCX, y Wicker, con Olivia Colman.
