¡La novia! (★✩✩✩✩), la novia sigue cadáver y otros estrenos de la semana
Críticas de cine
Los críticos de 'Guyana Guardian' también analizan 'El último vikingo', 'El mago del Kremlin', 'La sombra de mi padre', 'Hoppers', 'Caminando con el diablo' y 'Pillion'

Christian Bale y Jessie Buckley en un fotograma de la pelicula
Estos son los estrenos que llegan a las pantallas de cine este 6 de marzo:
Calificaciones
★★★★★ obra maestra
★★★★ muy buena
★★★ buena
★★ regular
★ mala
¡La novia! (★✩✩✩✩)
Dirección: Maggie Gyllenhaal
Intérpretes: Jessie Buckley, Christian Bale, Peter Sarsgaard, Penélope Cruz, Annette Bening
Producción: Estados Unidos, 2026 (126 min)
Terror
La novia sigue cadáver
Por Philipp Engel
En la inmortal novela de Mary Shelley, el monstruo reclamaba una compañera, y el Dr. Frankenstein a punto estuvo de contentar sus deseos, aunque acabó destruyendo el experimento, aterrado ante las previsibles aberraciones que pudieran derivarse... En los años 30, apremiado por la Universal, deseosa de darle una secuela a su Frankenstein, James Whale retomó la idea a mayor gloria de la gran Elsa Lanchester, que encarnó tanto a la escritora en su famoso retiro con Lord Byron y su marido, como a La novia de Frankenstein, con aquel icónico peinado más tarde imitado por Marge Simpson, aunque deslumbrante como tal, sólo aparecía al final, durante diez minutos y sin decir palabra.

Ahí había algo a rescatar –una revitalización punk del feminismo gótico en la era post-MeToo–, más cuando nadie se acuerda de las sucesivas reencarnaciones de Jennifer Beals y Helena Bonham Carter. Después de La hija oscura, Maggie Gyllenhaal podría haber sido la persona indicada. Pero el resultado es decepcionante, sobre todo (y sorprendentemente, siendo actriz la directora), en el apartado de dirección de actores –nadie se salva–. Es una pena, porque ideas no faltan: Gyllenhaal traslada la acción a los tiempos de Whale, para convertir al monstruo (Christian Bale, maquillado como un Tom Waits que hubiera atravesado una vidriera) en un cinefago amante de los peores musicales de la época (protagonizados por Jake Gyllenhaal) en los que se proyecta, mientras que La Novia (Jesse Buckley, de rubia, también como Shelley, en morena) viene de lidiar con gánsters misóginos y no para de repetir porque sí “preferiría no hacerlo” (mientras Melville se revuelve en su tumba), antes de que los dos acaben convertidos en unos Bonnie & Clyde cosidos a grapas.
El tono general es tan extremadamente grotesco que parece apelar a la estética glam de The Rocky horror picture show, sólo que aquella película de culto era un musical muy divertido, mientras que aquí se ha borrado imprudentemente todo rastro de humor (sobrevive alguna bromita sonrojante) y tampoco acaba de desarrollarse la parte musical, pese a algunos números musicales más bien desmotivantes y canciones anacrónicas que, de ser pegadizas, tal vez podrían haber salvado la película del naufragio.
El último vikingo (★★★✩✩)
Dirección: Anders Thomas Jensen
Intérpretes: Mads Mikkelsen, Nikolaj Lie Kaas, Søren Malling
Producción: Dinamarca-Suecia, 2025 (116 minutos). Comedia.
Mad Mads: Furia en el bosque
Por Jordi Batlle Caminal
Jinetes de la justicia, estrenada pronto hará cinco años, ya dio aviso de los temibles talentos (como diría José Luis Guarner) de Anders Thomas Jensen. Era su quinto largometraje, un cóctel explosivo de intriga, acción, mafiosos, violencia, humor absurdo, etc. Los intérpretes principales eran el carismático y flexible Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas, que ya habían protagonizado las cinco anteriores películas del director, todas ellas comedias negras como el carbón. Jensen, Mikkelsen y Kaas, en fin, llevan veinticinco años formando un trío tan bien compenetrado como el de Ozores, Esteso y Pajares. El último vikingo, su sexta colaboración, es otro híbrido de thriller y comedia loca tan excéntrico y rocambolesco como Jinetes de la justicia. Es también una obra irregular (el ritmo, ¡ay!, sube y baja como un ascensor reumático), pero tiene punch, proporciona momentos de diversión impagables.

Un cuento irónico concerniente a la mitología vikinga, que celebra la amputación como medio de acceso a la solidaridad humana, abre y cierra, en clave de cine de animación, la película, que viene a ser una suerte de Rain man grotesco en torno a dos hermanos (Mikkelsen es el psicológicamente averiado: se cree John Lennon) que deben recuperar el botín de un atraco, enterrado quince años atrás en el bosque, junto a la casa en la que vivieron su tormentosa infancia. El extraño matrimonio que ahora vive en ella, otros tres pacientes salidos del manicomio que harán los papeles de Ringo Starr, George Harrison y Paul McCartney, la madre de los protagonistas y un matón salvaje que también busca el dinero completan el dramatis personae de la desquiciada función. Como en la reciente y también muy divertida Misterioso asesinato en la montaña, de Franck Dubosc, la sombra alargada de los hermanos Coen se percibe en cada rincón de la imagen. El doctor Freud también asoma la patita cuando al final desciframos los motivos del trauma infantil que arrastra el perturbado Mikkelsen.
La sombra de mi padre (★★★★✩)
Dirección: Akinola Davies
Intérpretes: Sope Dìrísù, Godwin Egbo, Chibuike Marvelous Egbo
Producción: Nigeria, 94 m. Drama
África
Por Salvador Llopart
El debut de Akinola Davies, seleccionado en Cannes, encuentra su mayor virtud en la manera propia de mirar. Desde la intimidad, sin asomo de cinismo, habla con voz nueva del valor de la solidaridad y del respeto mutuo en medio del caos urbano de Lagos, la capital nigeriana, sacudida por unas elecciones amañadas. Una película tan curiosa y emocionante como ese mototaxi para cuatro con el que un padre y sus dos hijos se abren paso por la ciudad. Muy africana.
Hoppers (★★✩✩✩)
Dirección: Daniel Chong
Producción: EE.UU., 2026 (105 minutos). Animación.
Pixar superanimalista
Por J. Batlle
En espera de la gran apuesta de los últimos años, Toy story 5, que llegará en junio, Pixar estrena como aperitivo esta fantasía ecologista modesta y sencilla, una celebración de la naturaleza y de los animales que la habitan, que juntos combatirán a los malvados humanos que especulan con sus tierras. El nivel sigue están muy por debajo de los títulos de gloria de la productora, pero el filme es enérgico, bien elaborado y contiene algunos gags afortunados (el de la mariposa aplastada, por ejemplo).

Pillion (★★★✩✩)
Dirección: Harry Lighton
Intérpretes: Alexander Skarsgård, Harry Melling, Brian Martin, Zamir Mesiti
Producción: Reino Unido, 2025 (106 min)
Drama
El motero y su sumiso
Por P. Engel
Todo lo que usted siempre quiso saber, o no, sobre las dinámicas de dominación y sumisión entre moteros gays. La gran virtud de la película, además de las impepinables actuaciones de Skarsgård y Melling, y de la alegre participación de auténticos moteros en escenas más o menos explícitas, es la de arrojar luz sobre los usos y costumbres de un colectivo, asociado a la cultura kink y habitualmente descrito como siniestro y peligroso, que aquí se ve con buena gente, a gusto con sus inofensivos juegos sexuales.
El mago del Kremlin (★★★✩✩)
Dirección: Olivier Assayas
Intérpretes: Paul Dano, Jude Law, Jeffrey Wright
Producción: Francia, 2025. 156 m. Drama
Ras-ras-rasPutin
Por S. Llopart
Vladímir Putin, para Assayas, es un ser todopoderoso y lejano. Jude Law, que lo encarna, lo ha entendido a la perfección: una peluca y su mirada de hielo bastan para transformarlo en el mandatario ruso. Con todo, él no es el protagonista; ni siquiera lo es el nuevo Rasputín (Paul Dano), a través de cuya mirada seguimos su ascenso. El verdadero protagonista es Rusia y su historia, desde el capitalismo salvaje de los noventa hasta el inicio de la guerra con Ucrania. Con ser esclarecedora, la película confía más en la fría narración que en la emoción.

Caminando con el diablo (★★★✩✩)
Dirección: Rubén Pérez-Barrena
Intérpretes: Tamar Novas, Marina Salas, Iván Marcos
Producción: España-Uruguay, 2026 (84 minutos). Thriller.
Bestias humanas
Por J. Batlle
El primer largometraje de Pérez-Barrena es un competente thriller rural ambientado en los años ochenta y filmado en áridos paisajes de los Monegros, muy adecuados para subrayar el clima de depresión que ya sugiere una trama por la que circulan algunos personajes con superávit de crueldad, auténticas bestias humanas. Un prólogo inquietante, un giro de guion salvaje a los veinte minutos y una escena final demoledora constituyen momentos difíciles de olvidar.
