Monumental biografía de Pessoa, el enigmático poeta que fue cien poetas
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En las mil quinientas páginas de Richard Zenith no sobra ni una coma: cada apunte sobre el contexto sociopolítico o cultural contribuye a la comprensión de la figura del autor portugués

Monumento de Fernando Pessoa en el centro de Lisboa
Fernando Pessoa pertenece, como Emily Dickinson y Franz Kafka, a la estirpe de los creadores puros. Autores movidos por la pulsión de la escritura, no la del triunfo. No construyeron su obra por las ansias de ser aclamados y aplaudidos, sino por la íntima necesidad de expresarse. En vida apenas publicaron —casi a regañadientes— algunos poemas o un puñado de cuentos, y su gloria fue póstuma. Los tres vivieron alejados de los centros de poder cultural: Dickinson en Amherst, su pueblo natal, del que apenas salió; Kafka en Praga siendo un escritor en lengua alemana, y Pessoa en Lisboa, tan lejos de París o Londres. Los tres llevaron vidas esquivas: ella, refugiada en su habitación en la casa paterna; ellos, ocultos tras pilas de papeles en un escritorio de oficinista.
Vivieron, amaron y escribieron con sigilo; su aventura vital fue interior y por tanto en buena medida secreta. De Dickinson todavía está por escribir la gran biografía, pero Kafka y Pessoa ya tienen la suya, monumental, magistral y, con casi total seguridad, definitiva. La del primero es obra de Reiner Stach y la publicó en dos gruesos volúmenes con estuche Acantilado, que ahora también nos ofrece las casi mil quinientas páginas que sobre Pessoa ha escrito el estadounidense Richard Zenith, quien fue primero su traductor antes de convertirse en su biógrafo.
⁄ La obra recorre la infancia en Sudáfrica, años que convirtieron al futuro escritor en un extranjero en su patria
Sobre la vida de Pessoa, la obra pionera fue la de Joao Gaspar Simoes, publicada en 1950 y revisada en 1971. Mitómana y muy superada, su principal contribución es la de haber dado a conocer al personaje. Posteriormente, el poeta y traductor español Ángel Crespo, escribió en 1988 —en pleno fervor pessoano por la publicación del Libro del desasosiego— la muy meritoria La vida plural de Fernando Pessoa. Pero lo de Zenith está a otro nivel por la cantidad de datos, matices y profundidades que aporta.
El peligro de este tipo de biografías faraónicas es que si el biógrafo es reguleras, tenderá a meter un chorreo noqueante de datos más o menos superfluos o meramente anecdóticos, que poco aportan al conocimiento del personaje. En el caso de Zenith no sobra ni una coma. Cada detalle suma, cada apunte sobre el contexto sociopolítico o cultural contribuye a la comprensión de la figura de Pessoa, permite adentrarse en la compleja psique del escritor.
⁄ Se repasa también la vida de Pessoa en Lisboa, entre oficinas tristonas y cafés y tabernas en los que empinaba el codo
Pessoa. Una biografía recorre de forma meticulosa la infancia en Durban, Sudáfrica, cuando su madre se casó en segundas nupcias con el cónsul portugués. Esos años convirtieron al futuro escritor en un extranjero en su patria, a la que regresó solo al final de su adolescencia para vivir con su abuela y sus tías —un mundo enteramente femenino— y estudiar en la universidad, cuyas aulas apenas pisó. Repasa Zenith su vida lisboeta, entre oficinas tristonas, amoríos desdichados —con la célebre Ofelia, a la que el biógrafo suma alguna otra figura— y cafés y tabernas en los que empinaba el codo. También asoman sus contactos con grupúsculos culturales vanguardistas de la capital portuguesa, su ideario conservador, su fascinación por lo esotérico y su singular encuentro con el célebre ocultista y mago negro Aleister Crowley…
Y emerge el vasto universo de voces que construyó el poeta en su cabeza, porque hablamos del creador de los heterónimos. Perfiló una constelación de más de cien, con diversos grados de desarrollo biográfico y aportes literarios. Sus obras —sus voces— fueron surgiendo del famoso baúl —auténtico cofre de las maravillas— que a su muerte dejó Pessoa. Zenith menciona incluso uno femenino, descubierto hace unos años. A través de estos heterónimos, complementarios y contradictorios entre sí, el solitario genio lisboeta escribió teatro, narraciones policiales, tratados filosóficos, reflexiones en prosa y, sobre todo, poesía.
⁄ Emergen los famosos heterónimos: Zenith cree que los cuatro poetas más grandes de la Portugal del s. XX fueron Pessoa
Los principales autores a los que dio vida fueron Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos, lo que lleva a Zenith a afirmar con toda justicia que “dado que cada uno de los tres heterónimos contaba con un extenso y exquisito cuerpo de trabajo estilísticamente diferenciado de la poesía, tanto de sus compañeros como del propio Pessoa, se podría decir que los cuatro poetas más grandes de la Portugal del siglo XX fueron Fernando Pessoa”. A ellos habría que añadir al gran prosista, Bernardo Soares, el autor del Libro del desasosiego, en una de cuyas páginas escribió: “Toda la literatura consiste en un esfuerzo para hacer real la vida”. /