En la época en la que prima la cultura del like y en la que los más jóvenes dedican mucho tiempo a tomar ejemplos de comportamiento en las redes sociales, el Espanyol ha planteado una revolución social con un programa que pretende resintonizar a sus jugadores y convertirlos en personas con valores más saludables de los que les rodean en esta sociedad de la inmediatez y las apariencias. Se trata del proyecto Los Valores de la 21, diseñado por Fran Garagarza y que dirige Michael Paule-Carrés, y que se ha hecho viral después de que se conociese en el torneo de LaLiga Futures, mejor torneo de fútbol 7 nacional, que todos los jugadores de la cantera blanquiazul visten botas negras. Sin diferencias. Con una homogeneidad que expulsa las desigualdades y que persigue minimizar las diferencias de estatus entre familias y promover la igualdad para construir una identidad de grupo. Esta es una de las múltiples medidas instauradas con las que se quiere educar a la persona antes que al futbolista para lograr un mejor rendimiento sobre en el campo.
Guardar en un armario los teléfonos móviles mientras se está en las instalaciones deportivas, ser respetuoso en las publicaciones en redes sociales, recoger el material y respetar las instalaciones, tocar la mano de la estatua de Dani Jarque al entrar a la ciudad deportiva, tratar con educación a los árbitros y a los rivales, cumplir con las directrices alimenticias, conocer la historia y el presente del club y su entorno, ser humildes y respetuosos a la hora de celebrar los goles y entender que el valor está en el grupo, mostrar compromiso en los entrenamientos de mejora individual o en las tareas de gimnasio, ser humildes ante una suplencia o un cambio o hacer un círculo entre todos los jugadores después de recibir un gol. Todo cuenta y todo se analiza por parte de los entrenadores, que cada semana dan un feedback a Michael Paule-Carres, figura central del proyecto. “Tratamos de formar a la persona y al equipo para que todos estemos alineados y hablemos el mismo idioma. Marcar acciones representativas, que reflejan los valores definidos, es una forma de explicar cómo queremos ser”, explica Paule-Carres.
Se explican y trabajan diferentes valores para construir una identidad común como equipo
Este estadounidense aterrizó en España en 2016 y fue reclutado por el Espanyol en el año 2023 para tareas de analista. Fue en abril de 2024 cuando Garagarza le propuso este ambicioso plan para inculcar seis valores: Respeto, humildad, compromiso, pertenencia, resiliencia y solidaridad. Cada mes se hace hincapié en uno de ellos con sesiones informativas en un auditorio en las que se persigue que el futbolista interiorice su significado para sembrar una identidad reconocible. “Les cuento qué significa cada valor, porque los juveniles los conocen, pero un prebenjamin será la primera vez que lo escuche. Se trata de dar claridad en qué estamos evaluando. Me gusta lanzar preguntas sobre cómo juega un equipo humilde o un jugador con compromiso. Se lanzan preguntas para llegar a un cierto acuerdo, porque cuando ellos son capaces de interiorizarlo y están de acuerdo y alineados hay muchas más posibilidades de que todo surja”, dice Paule-Carres.
Estas directrices no son imposiciones sino guías de comportamiento y los jugadores con mejores notas son reconocidos al final del mes y al final de temporada en una ceremonia con representantes del club y las familias. “Funciona al 100%”, asegura Paule-Carres, que considera que “dar conciencia de lo que estamos trabajando y porqué y de que trabajando bien puede tener un impacto directo en su bienestar, hace que florezcan cosas”.
Los jugadores reciben notas y los mejores son reconocidos, pero lo que no aprueban no siguen en el club
Este proyecto persigue también reconducir situaciones en las que los comportamientos no son los deseables. En esos casos se trata personalmente con el jugador y es tanta la importancia que se da al cumplimiento de estos valores que esta misma temporada el Espanyol ha dado la baja a algún futbolista por este motivo. Más allá del talento y lo futbolístico, en la cantera del Espanyol prima la identidad del grupo. La piedra filosofal y la joya de la corona del trabajo que se realiza en La 21 .
