Fallece la mítica Uliana Semenova, máxima estatura del baloncesto femenino (2,13 m), una crónica de esplendor y penurias

Obituario

La ex pívot letona, quien obtuvo dos medallas de oro olímpicas con la URSS y compitió una temporada en España, ha muerto a los 74 años tras una existencia de triunfos y privaciones.

Semenova medía 2,13m, pesaba 135 kg y calzaba un 58

Semenova medía 2,13m, pesaba 135 kg y calzaba un 58 

GETTY IMAGES

El mundo del baloncesto lamenta la partida de la mítica Uliana Semenova, quien murió ayer a los 74 años en Riga (Letonia), tras una existencia llena de triunfos y privaciones. Uli, tal como fue apodada en España en el periodo que militó en el Tintoretto de Getafe (1987), quedó grabada en la memoria como la deportista más imponente bajo el aro, la Tachenko del baloncesto femenino, debido a sus 2,13 metros y sus 135 kilos de peso. Cosechó 42 trofeos en su trayectoria, entre ellos dos preseas doradas olímpicas con la URSS, y finalizó su vida requiriendo asistencia social para costear las terapias de sus afecciones físicas.

Un dolencia inusual

Semenova, originaria de un hogar modesto en Letonia, padecía de acromegalia, una alteración endocrina que provocó que al alcanzar los 12 años lograra una estatura de 1,90 m.

Semenova fue una figura colosal. Originaria de Medumi (Letonia, integrada en aquel tiempo en la URSS) en 1952, padecía de acromegalia, una rara alteración endocrina provocada por una sobreproducción de la hormona del crecimiento, lo cual provocó que a los 12 años alcanzara los 1,90 y fuera casi reclutada a la fuerza por los mandatarios soviéticos para practicar baloncesto. Representaba un fenómeno inusual dentro de su núcleo familiar, donde ninguno de sus siete hermanos sobrepasaba el 1,78.

No había tenido contacto con un balón de básquet hasta los 11 años. Al cumplir los 12, acabó saturada de él. Su gran estatura la puso en el radar de los oficiales y fue recluida en una institución de Riga para que aprendiera a jugar baloncesto. Consideraban que poseía un talento inmenso que brindaría triunfos a la selección soviética.

Su ascenso resultó vertiginoso: con apenas 14 años ya se estrenó en la Primera División, integrando el Daugawa Riga, club con el que obtuvo su título de Liga inicial a los 15 años. Lograría conquistar 15 ligas soviéticas y 12 torneos europeos, 11 pertenecientes a la presente Euroliga, siempre defendiendo al mismo conjunto de Riga, de los que nueve fueron seguidos (entre 1968 y 1975), sumando igualmente una copa Ronchetti.

Uliana Semenova con la selección de la URSS

Uliana Semenova con la selección de la URSS 

ARCHIVO

Representando al equipo de la URSS, al cual se unió contando apenas 16 años, brilló de forma excepcional. Aprovecharon su talento al límite: un par de preseas doradas olímpicas, en Montreal 1976 y en Moscú 1980, tres títulos mundiales (1971, 1975 y 1983), además de 10 campeonatos europeos, entre 1968 y 1985.

Uliana destacaba como una gigante, superando por mucho en estatura a sus oponentes, quienes difícilmente alcanzaban los 2 metros. Se transformó en un instrumento de victoria imparable, una pieza clave del sistema. Durante los Juegos de Montreal'76, registrando medias de 20 puntos y 13 rebotes, aplastó en el duelo definitivo a Estados Unidos al sumar 32 puntos y 19 rebotes en apenas 23 minutos. En la cita de los Juegos de Moscú'80 volvió a dominar, promediando 21,8 puntos y 9 rebotes. 

No obstante, a pesar de su gran talento, Semenova contó con una trayectoria internacional limitada, puesto que la flexibilización de la URSS respecto a sus atletas ocurrió tardíamente. Uli no logró abandonar su nación sino hasta diciembre de 1987, momento en el que el Comité de Deportes Soviético le otorgó la autorización para competir en España.

Paso por España

Contando con 35 años, en 1987, se integró al Tintoretto de Getafe, club que debió abonar 50.000 dólares a los organismos soviéticos.

Durante el curso 1987-88, contando con 35 años y próximo a su jubilación deportiva, militó un año en el Tintoretto de Getafe, donde causó un gran impacto debido a su cordialidad fuera de la cancha. Con el fin de sumarse a la escuadra madrileña, el Tintoretto debió abonar una fianza de 50.000 dólares en concepto de anticipo para el régimen soviético. 

Su arribo a Getafe supuso una transformación tanto social como en el deporte. “Cuando llegó Semenova, había siempre colas en la entrada del pabellón. Nos tenían que hacer un pasillo para dejarnos entrar en todos los lugares a los que íbamos: en Barcelona, en Lugo, en San Sebastián... Éramos protagonistas: entrevistas, fotos... Fue el primer empujón grande que vivió el básquet femenino”, relataba tiempo atrás Rocío Giménez, quien compartió equipo con ella en el Tintoretto. “En España fue donde realmente me sentí una estrella”, reconoció Ula, cuya única lengua era el ruso.

Penurias

“Cuando llegué a España no tenía dinero y el sueldo sólo podía recibirlo a finales de mes”; permanecía bajo el dominio del sistema soviético

No obstante, pese al éxito que otorgó al Tintoretto (logró el subcampeonato liguero en el curso 1987-88), Semenova padecía las limitaciones del sistema soviético, el cual le exigía ceder una fracción considerable de los ingresos que obtenía.

“Cuando llegué a España no tenía dinero y el sueldo sólo podía recibirlo a finales de mes. He cobrado 480 dólares al mes, de un total de 10.000, una cantidad con la que puedo vivir muy bien en Moscú, pero mal aquí”, relataba Uliana, que padeció la falta de alimento. 

Se comentaba también en Getafe que el máximo directivo del Tintoretto le otorgaba una cantidad adicional para colaborar con su sustento, mientras que las demás integrantes del equipo asumían sus costes y la invitaban a establecimientos de comida para que se alimentara de forma más adecuada.

Tras su corta experiencia en España, Semenova compitió durante un curso en el Valenciennes Orchies de Francia. Dejó el deporte profesional apenas un año más tarde, en 1989, contando con 37 años y diversos achaques físicos, tales como la diabetes. En ese momento volvió a Letonia (que permanecía bajo el mando soviético de la URSS, hasta agosto de 1991).

En su nación, Uliana fundó una academia de básquetbol para jóvenes de hogares con escasos recursos y empezó a desempeñarse en el Comité Olímpico Letón.

Semenova pasó su etapa final enfrentando dolencias médicas, impedimentos de movilidad y penurias monetarias, a tal grado que requirió asistencia caritativa para lograr sufragar una intervención quirúrgica de coxis. 

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