Las Claves
- El Barça de Flick es una escuadra desenfrenada y directa que genera dudas entre el disfrute y la angustia constante.
- Lamine Yamal lider
El Barça da la impresión de estar decidido a transitar por el estrecho margen que separa el entretenimiento del infarto. Al concluir la jornada, si el resultado es favorable como sucedió ayer frente al Elche, se percibe la evolución de un Barça distinto. Resulta inusual en una institución habituada a venerar conjuntos formados a través de la excelencia técnica y un dominio total mediante la posesión. Cruyff o Guardiola forjaron su prestigio con plantillas que controlaban los partidos mediante el esférico, mientras que Luis Enrique mezclaba el dinamismo con el dominio del oponente a base de contundencia. Eran demoledores. El Barça de Flick representa algo nuevo: una escuadra desenfrenada, con fallos, angustiante, amena, directa y alegre. Se trata de un grupo que genera dudas sobre si disfrutarlo con alegría o vigilarlo con un equipo médico cerca, sobre todo ahora que se aproxima el tramo determinante del curso.
Impulsado por Lamine Yamal, cada vez más brillante y siempre central en el juego, el Barça protagonizó ayer un duelo contradictorio. Tras haber transcurrido la campaña con el temor por la debilidad defensiva del bloque, se comprueba que el obstáculo real es la ineficacia para concretar muchísimas llegadas al arco. En Elx, nuevamente, se vio un despliegue blaugrana estéril. Ya pasó en Anoeta, donde los hombres de Flick hicieron méritos para arrollar a la Real Sociedad y terminaron cayendo.
Es difícil determinar si contemplar al Barça con una sonrisa en el rostro o manteniendo un pulsómetro cerca.
Frente al equipo de Eder Sarabia, el Barça acumuló méritos suficientes para adjudicarse el triunfo diez veces en la parte inicial y al menos otras diez en el complemento. Se cansaron de errar jugadas de gol y los minutos transcurrieron con la percepción de que Lamine y los suyos, más que a fútbol, habían optado por participar en una ruleta rusa. Hasta que llegó un tercer tanto que se demoró una eternidad y no apareció hasta el 71, luego de otra excelente maniobra y asistencia del de Rocafonda, el Barça estuvo tentando a la suerte con la falta de cuidado propia de la adolescencia. Es el Barça Teen por jornadas como las de ayer.
Esa es la verdadera esencia del Barça, una plantilla llena de jóvenes atrevidos, con la habilidad de vencer a cualquier oponente y disfrutar sobre el césped, aunque también suelen ser benevolentes como si se tratara de una organización benéfica. Sería adecuado que la angustia o el entretenimiento –según prefiera quien lee– no empañe el valor: este Barça todavía en construcción, que en ocasiones da muestras de fragilidad y otorga excesivas ventajas al contrario, pero que transmite la idea de que todavía puede crecer mucho más, se mantiene como un puntero firme en la Liga, ha logrado situarse entre los ocho mejores de la Champions, se impuso en la Supercopa frente al Madrid y sigue con opciones en la Copa del Rey.
¿Tendría que haber goleado el Barça al Elche 1 a 8 ayer? Seguramente sí. Sin embargo, se agradece el espectáculo imperfecto del Barça pues, si Lamine Yamal continúa evolucionando, vamos a disfrutar mucho. Ojalá el corazón resista.