Barça: Las duras lecciones del Metropolitano

FC Barcelona

Flick espera una reacción inmediata de su equipo tras ser un boquete en Madrid

At de Madrid Fc Barcelona

Lamine Yamal y Frenkie de Jong, decepcionados, en prsencia de Koke y Nahuel Molina, el jueves en el Metropolitano

Dani Duch

“A partir de ahora se verá un Barça mejor. Ya veréis”. El 25 de noviembre en los intestinos del vetusto Stamford Bridge Hansi Flick prometió al barcelonismo una reacción tras un 3-0 amargo y después del primer partido sin ver puerta en toda la temporada. Dicho y hecho. Desde aquel día hasta el nefasto partido del jueves en el Metropolitano el Barcelona obtuvo 17 triunfos en 18 encuentros y el que perdió, en Anoeta, fue de forma injusta pues tuvo oportunidades para regalar. 51 goles a favor y 15 en contra en esta racha. Líder en la Liga, en el top 8 de la Champions, pasando rondas en la Copa y campeón de la Supercopa. Hoja de servicios primorosa que saltó por los aires en 45 minutos ridículos en terreno rojiblanco. “Ha sido una lección, no hemos jugado como un equipo, las líneas estaban separadas, no hemos presionado bien. Debemos aprender de esto”, concedió Flick.

El alemán no se ensañó el jueves tras el partido con su plantilla, pero este viernes, antes del entrenamiento, su discurso fue más vehemente y rotundo. Espera una reacción inmediata de sus futbolistas, empezando desde este lunes en Girona. Les pidió a sus futbolistas más espíritu e intensidad desde el inicio de cada encuentro y les afeó que no se hubieran comportado en Madrid como si se estuvieran jugando una final.

El técnico no se ensañó con sus hombres tras el partido pero este viernes sí que les pidió más espíritu y más intensidad

Porque nunca se había visto un boquete igual. El equipo barcelonista siempre asume riesgos, con la línea adelantada, y eso ofrece opciones a los rivales pero nunca antes mostró la fragilidad del Metropolitano. Y, sin embargo, pese a la retahíla de triunfos había indicios de que en alguna ocasión el Barça podía quemarse. Sobre todo porque sus inicios de partido están siendo contemplativos. Se ha acostumbrado tantas veces a remontar que sale a jugar como si eso fuera una carta más en su repertorio y no una necesidad circunstancial. En 15 de los 37 partidos de la temporada el conjunto barcelonista ha empezado perdiendo. Una barbaridad. Es cierto que ha remontado en nueve pero también que en cinco de sus seis derrotas un mal inicio ya le condenó. Solo perdió un partido que arrancó ganando, ante el PSG en Montjuïc. Flick reconoció, y no es la primera vez que lo hace, que su equipo ha de empezar los encuentros con más deseo y tensión competitiva. Como si no importara ir de menos a más. Ante el Atlético esto no funcionó y terminó el partido a cero por segunda vez en la temporada (sin el gol anulado a Cubarsí no habría sido así).

En el juvenil y desinhibido Barça de la pasada campaña faltaba más madurez para que los partidos se enfriaran y no fueran siempre un carrusel de emociones.

Esa fue la carencia que se señaló que había que subsanar tras no poder conservar el marcador a favor en la semifinal de la Champions ante el Inter.

Por circunstancias a veces interesa que en los partidos ocurran las menos cosas posibles, tener la cabeza fría y esperar a que amaine el temporal. En el Metropolitano el Barça no cambió nunca el ritmo del partido, no frenó el vértigo del Atlético. Se habría requerido un mayor liderazgo de los futbolistas, dentro de un equipo que sigue siendo aún inexperto.

Tampoco ayudó no contar con la pausa de Pedri, al que no se había echado de menos en los partidos anteriores, y con la garra de Raphinha, más importante cuanto mayor es el rango del encuentro. Los seis partidos que el Barcelona ha perdido esta temporada están marcados por un denominador común: O Raphinha no ha jugado o no ha sido titular.

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