No resulta fácil explicar lo que ocurrió este jueves en el parquet del Allianz Cloud de Milán. Las lecturas son infinitas y dependerán siempre del prisma que se quiera coger. Se puede decir que Shengelia, con la bocina sonando, lanzó un triple desde medio campo que hubiera forzado la prórroga y no se faltaría a la verdad. Se puede decir también que el Barça firmó un último cuarto majestuoso (9-33), confirmando que es mucho mejor equipo que el Armani Milán, incluso en su peor momento de la temporada. Pero también se puede afirmar, y tampoco se faltaría a la realidad, que durante los tres primeros cuartos, en los que llegó a perder por 78-51, el equipo de Pascual fue un alma en pena y que, más allá de esos últimos minutos, no se intuye otra tabla de madera a la que agarrarse en todo un océano de baloncesto.
Los números no mienten y confirman de manera contundente que el conjunto azulgrana navega a la deriva con Pascual, como ya lo hacía con Peñarroya. Ni siquiera los dos triples en dos segundos de Satoransky para que el Barça, como por arte divino, pudiera soñar con meterse en el partido en el último suspiro, pueden borrar las pésimas sensaciones que están transmitiendo.
Un parcial de 9-33 en el último cuarto evitó una nueva noche de los horrores azulgrana
El Barça ya acumula cinco derrotas en sus últimos seis partidos de la Euroliga cuando la liga regular encara su recta final. Con un calendario más o menos benévolo por delante, se podría pensar que la lucha por entrar en los playoffs es un objetivo realista. Visto lo visto ante el Armani Milán, que nadie se deje engañar por el marcador final, entrar en el play-in, puesto que ocupa actualmente, parecería ya toda una proeza.
Lo ocurrido en la capital lombarda fue un nuevo ejemplo, y seguramente de los más dolorosos. Los de Beppe Poeta no estaban ni siquiera entre los doce primeros de la clasificación –ahora pasan a ser rival directo– y fueron capaces de minimizar al Barça con una facilidad pasmosa hasta que les entró el temblor de piernas. En las filas azulgrana no tendría sentido señalar a nadie, ni en lo positivo ni en lo negativo, porque en global fue una nueva noche para olvidar.
