Pogacar devora a la nueva generación en la Strade Bianche

Ciclismo

El campeón del mundo gana por cuarta vez en Siena, esta vez ante los veinteañeros Seixas y Del Toro

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Tadej Pogacar celebra su llegada a la Piazza del Campo de Siena 

MARCO BERTORELLO / AFP

Cuenta el mito que el dios Saturno devoraba a sus hijos, y lo hacía por miedo, por un instinto primigenio de supervivencia. Se comía a sus vástagos para evitar que la profecía se cumpliese y que uno de los de su descendencia lo acabase destronando. El momento carnívoro lo capturó y lo pintó Goya de forma cruda en sus pinturas negras. Dos siglos después lo dibujó y coloreó Tadej Pogacar en gris, con la pintura del polvo de los caminos sin asfaltar de la Strade Bianche. El esloveno es ambicioso como ninguno pero seguro que también está temeroso de que algunos de los jóvenes que llegan algún día serán sus verdugos, los que acaben con su reinado. Quizás por eso no tuvo piedad de ellos en la clásica de la Toscana.

En Siena, hace cuatro años, Pogacar venció a Alejandro Valverde, que tenía 18 años más que él. En el 2020, en su primer Tour, el ciclista del UAE superó a Roglic y Porte, ciclistas nacidos en los ochenta, que le sacaban una década. Cada julio compite con sus coetáneos, un para de años arriba, un par de años abajo, Vingegaard, Evenepoel o Lipowitz. Mientras que Carapaz o Mas, ya superada la treintena, se han quedado en tierra de nadie, atrapados por los jóvenes.

En la Strade Bianche Pogacar era el veterano y no solo porque su experiencia y palmarés, con más de cien victorias, ya no resista ninguna comparación. Era de los veteranos de verdad. Se las tuvo que ver con veinteañeros y teenagers, con la nueva generación a la que va a tocar domesticar.

Los campeones del futuro suben fuertes. En la carrera los que le pusieron las cosas difíciles, los que le ayudaron y los que le acompañaron en el podio eran imberbes. Como Paul Seixas, la gran esperanza francesa, que con apenas 19 años se atrevió a intentar cazarle en su ataque lejanísimo, de nuevo en Sante Marie, como el año pasado. Vaya osadía la del chaval del FDJ, que casi le alcanza aunque no puede. Y en vez de conformarse lo sigue intentando una y otra vez, cada vez que la carretera se empina o se queda blanca, hasta que consigue llegar a la Piazza del Campo segundo, por delante de Del Toro (22), tercero pese a trabajar para el campeón del mundo. El cuarto puesto es para Grégoire (23), también francés. Sexto, otro UAE, Jan Christen, de 21 primaveras.

Pogacar, de 27 años, los devora. Por primera vez, y quizás no vaya a ser la última. Les recuerda que aquí manda él. Por el momento es su era. Y ellos le tienen que obedecer, que se tienen que postrar, que hasta que él no flaquee no les va a dejar acercarse al trono. 

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