El derbi se decidió en las áreas. El Barcelona se llevó un duelo marcado por Joan Garcia, milagroso durante 85 minutos frenando y frustrando al Espanyol, su exequipo. En los últimos cinco minutos, el banquillo blaugrana se presentó para rescatar al líder y romper el guion. El explosivo Fermín actuó de revulsivo para fabricar dos goles en el microondas. Asistió a Olmo y Lewandowski, otros dos reservas, para marcar las diferencias en la portería de Dmitrovic. El acierto, el olfato y el colmillo que le faltaron al Espanyol para batir a Joan Garcia, sí que los tuvo el Barça.
Protagonista antes y en el partido, Joan Garcia mantuvo al Barcelona a flote en su regreso por primera vez al campo del Espanyol, la que era su casa hasta hace seis meses. El exceso de focos no achicharró al portero blaugrana. Al contrario, le elevó como una figura trascendental para el derbi, para el líder, para la Liga y que hasta le puede llevar al Mundial. Solo se hablaba del guardameta como si únicamente jugase él el partido. En estos casos tanto protagonismo suele acabar por pasar factura al actor principal. Sin embargo, Joan Garcia, lejos de esconderse, emergió ajeno al ruido de viento de la grada que le acompañó desde antes de los 90 minutos.
La clave
El acierto, el olfato y el colmillo que le faltaron al Espanyol para batir a su exportero, sí que los tuvo el Barça
La afición perica vio cómo su exídolo era precisamente quien les privaba de que los locales se avanzasen en el marcador en la primera parte, con dos paradas salvadoras para sus nuevos colores. Quizás no hay mejor antídoto a tanta inquina hacia su decisión profesional y vital. Su actuación, como la de Vila-real, convierte en razonable la inversión y apuesta que hicieron en el Barcelona en verano.
Ni Flick ni Manolo Gonzalez, los dos arquitectos de dos equipos en racha, quisieron experimentos en el derbi más igualado de los últimos años. El alemán reservó a Pedri de inicio y el gallego confió en los mismos que ganaron en San Mamés, con Puado como carta en el banquillo. Porque en las noches de alto voltaje conviene no inventar.
El único cambio que hizo el Barça con respecto a La Cerámica le resultó contraproducente. Rashford entraba por Fermín y eso quería decir que los barcelonistas jugaban solo con un medio puro en el once (De Jong) ya que la mediapunta fue para Raphinha. Eso hizo que la creación de juego interior fuese escasa en ataque. Mientras al Espanyol sí que le funcionaban sus armas, las transiciones y el balón parado, para deleite del siempre visceral RCDE Stadium.
Pero Edu Expósito no solo es un guante en los córners y faltas sino que también es un asistente magnífico si tiene tiempo y así le metió el balón al espacio para Roberto, que ganó a Gerard Martín en la carrera. Con todo a favor, el delantero blanquiazul no pudo superar a un Joan Garcia que hacía su primer milagro para empezar a callar la pasión debocada de Cornellà-El Prat.
Revulsivos
Fermín, el más vertical, se fabricó dos asistencias para regalar los goles a Olmo y Lewandowski
Si esa intervención fue buena, con la que sacó el cabezazo de Pere Milla fue increíble. El delantero remató desde el área pequeña y el portero voló y desvió con la manopla derecha por encima del larguero cuando ya se cantaba el gol, mofa de los porteros y más cuando sientes que te ha abandonado.
El meta debe ser un maestro zen o tal vez fuese la persona más fría de los jugadores y los 36.283 espectadores que se reunieron en el RCDE Stadium. Mientras Joan Garcia tenía trabajo a destajo, en el otro área, su sustituto Dmitrovic no tuvo que intervenir con las manos hasta el tiempo añadido de la primera mitad, cuando atajó un disparo de Lamine Yamal.
Flick puso a Fermín para poner remedio a la falta de elaboración y después recurrió a Pedri y Olmo, además de Lewandowski, para tener más presencia, circulación y llegada. No tardó el Barça en poner a prueba a Dmitrovic, que no quiso ser menos que su predecesor y ayer rival, y se lució primero ante Koundé y después en un remate a bocajarro de Eric Garcia.
Los dos porteros se vistieron de santos en el derbi, porque la exhibición de Joan Garcia no se detuvo. Frenó cada uno de los intentos, se agigantó cuando Roberto le quiso regatear tras un malentendido de Koundé y Gerard Martín, y se estiró como un felino a un disparo cruzado de Carlos Romero. La única vez que Roberto pudo superar al muro, a su bestia negra, con un ligero globo, Koundé estuvo rápido para alejar bajo palos.
El Espanyol parecía cerca del triunfo pero el banquillo salvó al Barça. Se rectificó a tiempo tras más de una hora deficiente. En la recta final apareció el líder con su puño de hierro, el más letal, el que noquea a la mínima. Fermín, el más vertical de todos, fue decisivo con su motivación y se fabricó dos asistencias que destrozaron al Espanyol. Primero se la regaló a Olmo, que con la derecha la mandó a la escuadra para hacer el 0-1 y dejar mudo totalmente al Espanyol. Después luchó hasta que se robó la pelota para ceder atrás para que Lewandowski rematase el trabajo y sentenciase.
Ficha técnica
Espanyol, 0 - Barcelona, 2
Espanyol: Dmitrovic, El Hilali, Calero, Cabrera, Carlos Romero, Urko, Pol Lozano, Edu Expósito (Jofre Carreras 60), Dolan (Puado 82), Pere Milla (Terrats 82) y Roberto Fernández (Kike García 75).
Entrenador: Manolo González
Barcelona: Joan Garcia, Koundé, Cubarsí, Gerard Martín (Pedri 64), Eric Garcia, De Jong, Raphinha (Dani Olmo 64), Lamine Yamal, Rashford (Fermín 46) y Ferran Torres (Lewandowski 64).
Entrenador: Hansi Flick
Campo: RCDE Stadium (36.283 espectadores).
Árbitro: García Verdura (c. Catalán).
Tarjetas: Amarillas a Manolo González y Pol Lozano.
Goles: 0-1 Dani Olmo (86), 0-2 Lewandowski (90).
