Las Claves
- El FC Barcelona eliminará cualquier emblema benéfico de su camiseta principal a partir del próximo uno de julio tras veinte años seguidos.
- Una urbanización de
Desde el venidero 1 de julio y tras dos décadas seguidas, la elástica de la plantilla principal del FC Barcelona dejará de mostrar cualquier emblema benéfico. El emblemático convenio suscrito con Unicef el 7 de septiembre del 2006, que incluía la denominación de la entidad fundada por la ONU para proteger la infancia global en la zona delantera, ha evolucionado mediante diversas modificaciones de dimensiones y posición hasta su eliminación definitiva del uniforme.
La huella final, todavía perceptible aunque de forma efímera, ha correspondido a ACNUR, organismo enfocado en los desplazados vinculado igualmente a la ONU cuya imagen gráfica todavía figura en la zona inferior dorsal tras haber sustituido concretamente a Unicef durante el curso 2022-23. Desde el periodo estival venidero, dicha ubicación la tomará la denominación de una exclusiva urbanización situada en una importante metrópoli de Emiratos Árabes aún por revelar, promovida por el club azulgrana mediante un pago de cuantía elevada, pacto que todavía requiere el visto bueno de la asamblea de socios.
Desde el 1 de julio, y tras dos décadas, la vestimenta de la plantilla principal del FC Barcelona dejará de mostrar un emblema de carácter solidario.
La innovadora voluntad de vincular a Unicef y FC Barcelona en la equipación (donde el equipo no percibía ingresos sino que entregaba capital cada año), fomentada en la primera presidencia de Joan Laporta por el entonces gestor Evarist Murtra como creador, terminará siendo una remembranza también con Laporta al mando. La vestimenta del siguiente ejercicio exhibirá el símbolo de Spotify en la zona delantera, además del de Midea en relevo del presente, Ambilight TV, en la manga y el reconocido distintivo del fabricante de artículos deportivos, la estadounidense Nike. Ocurrirá de este modo en todos los certámenes a excepción de la Champions, puesto que la UEFA obliga por reglamento a la inclusión de un proyecto social. En tales escenarios, a falta de ratificarse, el dorso de la prenda incluirá el título de la Fundación del FC Barcelona.
Unicef resultó reemplazada por ACNUR, quedando desplazada con celeridad a causa de un costoso desarrollo inmobiliario en los Emiratos Árabes.
La modificación inicial de relevancia en relación al pacto de 2006 ocurrió durante el mandato de Sandro Rosell. La denominación de Unicef, antes destacada, se desplazó al reverso para permitir la entrada de Qatar Foundation como el patrocinador mercantil pionero en la trayectoria de la elástica blaugrana (campaña 2011-12). Dicho vínculo, que incluía el abono a Unicef de 1,5 millones anuales, recibió severos reproches de una vasta parte de la afición culé, destacando la figura de Joan Laporta, por aquel entonces opositor, junto a sus adeptos (varios de ellos actuales gestores), una polémica que choca con la discreción presente sobre las implicaciones morales, bastante parecidas, que conllevan estas alianzas. Qatar y Emiratos Árabes, aparte de su cercanía territorial, poseen sistemas de gobierno que vulneran las libertades fundamentales más básicas. Resulta inviable defender a uno sin hacer lo propio con el segundo, y al revés. Respecto a la cúpula vigente, otros pactos plantean una encrucijada ética escasamente analizada: todas las secciones profesionales de la entidad muestran propaganda en su vestimenta de prácticas de la República del Congo, nación en conflicto bélico y con elevadas tasas de irregularidades, tras firmar un compromiso de cuatro años que apenas encaja con la consigna de “els valors” que parece carecer de sustancia al ser difundida por la institución.
Joan Laporta y Consuelo Crespo, que lideraba Unicef por aquel entonces, presentaron un acuerdo de gran relevancia en 2006.
A pesar de que es un hecho que el FC Barcelona mantiene el propósito de seguir trabajando con ACNUR en iniciativas futuras (Uganda, Bangladesh y la mencionada República del Congo), en “acciones de comunicación y sensibilización a favor de las personas refugiadas y desplazadas” y que se continuarán efectuando contribuciones monetarias, el peso emblemático que conlleva la desaparición de todo motivo humanitario en la prenda tras 20 años es incuestionable, aun cuando, curiosamente, apenas ha originado debate.