Lamine, el Ramadán y la fe

La prórroga

Lamine, el Ramadán y la fe
Barcelona

Pese a la importancia del partido (se enfrentaban primero y tercero de la Liga y el Madrid estaba a un punto del Barça antes de empezar), la tarde se vivió con bizquera: un ojo miraba al presente y el otro al futuro inmediato, concretamente a la eliminatoria de Copa del martes ante el Atlético. La conexión entre ambos tiempos resultó positiva. El Barça se deshizo del Villarreal con una solvencia que hace albergar esperanzas en una remontada ciertamente disparatada: son cuatro goles de desventaja que neutralizar para asegurarse la prórroga.

La alineación, sin la participación de De Jong por lesión, tendió a la prisa y la verticalidad, ingredientes indispensables para inclinar el campo. A falta de un nueve convincente (Ferran Torres desaprovechó su ocasión y Lewandowski está como está, aunque aún así metió un gol), fue Lamine Yamal (hablando de presente y futuro, el Barça tiene a un futbolista que viaja en el tiempo) quien asumió el mando y de qué manera. Se da por seguro que el Ramadán incide negativamente en los deportistas musulmanes que lo practican, en especial si desarrollan su especialidad justo después de la hora habitual de comer. Da miedo pensar qué hubiera hecho Lamine con el lateral Sergi Cardona si fuera creyente de cualquier otra religión que no implique un periodo de ayuno tan radical. Hat-trick a los 18 años, como si fuera Messi, y con esa edad el crack argentino se zampaba algún que otro asado.

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Lamine Yamal y Raphinha, en un gesto ya característico 

Albert Gea / Reuters

Con Lamine Yamal de Ramadán pero desatado, la remontada se ve hoy más posible que ayer

El martes repetirá Lamine por supuesto en la alineación, también Marc Bernal en el mediocentro (ya escribimos la semana pasada que este futbolista, de la quinta de Yamal por cierto, tiene una pinta impresionante), y probablemente Araújo en lugar del sancionado Eric Garcia y Cancelo en el sitio de un Balde decaído. Si se trata de remontar cuatro goles hay que asumir riesgos con futbolistas así, imprevisibles tanto para uno mismo como para el adversario. De perdidos al río.

Es una lástima que el club no haya estado a la altura en cuanto a acompañar al equipo con una grada de 62.000 espectadores. No han llegado a tiempo pese a los reiterados anuncios. Repasemos. De los autores de “el club trabaja para volver al Camp Nou a finales del 2024 o a principios del 2025”, del “no esperaremos a que el estadio esté acabado en el 2026 (?) Para hacerle un homenaje a Messi (??)”, del “volvemos seguro para el Gamper” o de “la licencia 1C para completar la grada del Gol Norte apunta a “diciembre”, “puede que sea enero” o “en febrero va a ser que sí”, nos llegan ahora susurros de que será en el Barça-Sevilla cuando se alcance la cifra esperada. La teoría, si uno se la cree, sostiene que las dos primeras gradas del Spotify Camp Nou estarán completas por fin el 15-M, día de las elecciones, pero no antes, es decir, no este martes cuanto más falta hacía para remontarle al Atlético. Este sabotaje en propia puerta al primer equipo, sin embargo, a nadie parece importarle, como si la mentira, repetida y aumentada, hubiese dejado de provocar molestia alguna hace tiempo. Mala señal para medir el espíritu contestatario de cualquier masa social, en este caso la de un grandioso club con un muy ilusionante equipo de fútbol.

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