Las Claves
- María Costa nació en Santpedor y su padre compartió infancia con Pep Guardiola antes de que ella fuera olímpica.
- La deportista compite en Bormio en el estreno del skimo como disciplina oficial dentro de estos Juegos de Invierno.
- Tras formarse en el CAR de Font Romeu desde los quince años, Costa busca destacar en la prueba de sprint.
- La esquiadora catalana pasó de terminar última en su primera carrera a representar a España en la cita olímpica actual.
Siendo apenas una niña pequeña mientras transitaba las laderas de los Pirineos tras la pista de Jordi y Susana, sus progenitores, que subían con raquetas o descendían con esquís, María Costa (23) no se cuestionaba nada, simplemente gozaba del entorno nival.
¿Las reflexiones espirituales?
Para los mayores.
¿Ser olímpica algún día?
¿Quién piensa eso cuando tiene cinco o seis años?
–Lo que yo sentía era curiosidad –nos dice ahora.
Le marqué por teléfono a Santpedor, sitio donde residen sus padres, aunque actualmente se halla en Bormio, la sede para el skimo (esquí de montaña) dentro de estos Juegos de Invierno que se inauguran mañana.
–¿Usted nació en Santpedor?
Silencio en la sala.
Y al final:
–Sí, nací en Santpedor ¿conoce el pueblo?
–Hombreeee, es el pueblo de Pep Guardiola –le observo.
–Eso, el pueblo de Guardiola. Por eso es famoso el lugar...
–Pero también lo será por usted, ahora que va a ser olímpica, ¿no lo cree?
–En definitiva: me comentan habitualmente que, aun logrando dos oros olímpicos, Santpedor seguirá siendo la villa de Guardiola. No estoy seguro, me agradaría terminar con esa leyenda.
–¿Y usted trató al mito?
Me evoco a los once años con un poco de apatía en el campo; mi voluntad era fabricar hombres de nieve.
–Yo no. No obstante, mi padre y Guardiola jugaban juntos al fútbol de niños. Y con el transcurso de los años, han conservado su vínculo.
Su progenitor, Jordi, gestiona un negocio de forja en Manresa. Además, la madre se alió en aquel entonces con su cónyuge para trasladar a la menor hacia las alturas, explorando los macizos de la Cerdanya o el Pirineo francés, buscando así fomentar su afición.
María Costa, en el centro, junto a sus padres y su hermano
–Y mírese –le digo.
Y se encoge de hombros
–¿Y cómo decidió dedicarse al skimo? –le pregunto.
(Skimo, abreviatura para el esquí de montaña; este deporte se estrena en los Juegos Olímpicos: en ciertas secciones, los deportistas colocan las pieles en sus esquís para subir la cuesta; en otras partes, suben a pie velozmente; tras llegar a la cumbre, quitan las pieles de las tablas y descienden esquiando; para la categoría masculina, la competición toma cerca de dos minutos y medio; para la femenina, supera los tres minutos. Respecto al desgaste corporal, el evento se asemeja a una competición atlética de mediofondo, similar a los 1.500m).
–Además de llevarme a la nieve, mis progenitores participaban en competiciones atléticas. Yo me sumaba a esas actividades, trotando junto a ellos, y también practicaba esquí alpino y de fondo. Después surgió el skimo y resultó que se me daba de maravilla. A tal punto que...
–Se metió a fondo.
–Bueno, no se crea. Rememoro mis madrugadas a los once años, despertando temprano para subir a practicar. A ratos deseaba detenerme y jugar, montar un muñeco de nieve. El entorno podía ser muy riguroso y me generaba desgana. Después surgió el club, el Mountain Runners del Berguedà, y corrí mi prueba inicial. Terminé la última, pero no me importó. No buscaba la victoria, mi anhelo se limitaba a llevar puesto el dorsal. Más tarde, por supuesto, ya comencé a triunfar.
María Costa, sobre sus esquís, en su infancia
Y entonces vino la beca.
Asimismo, contempla la opción de establecerse en el CAR de Font Romeu, instalación donde terminó su formación en INEFC, entrena cada día y convive con Ot Ferrer, Marc Ràdua y Biel Pujol, otros referentes del skimo.
–Me fui de casa a los 15 años.
Durante mi estreno competitivo acabé en la última posición; no resultó relevante: mi ilusión se centraba en portar el número oficial.
–¿Y nunca se ha arrepentido?
–Desde luego, al comienzo. Aterricé en septiembre, el terreno carecía de nieve y desconocía el idioma francés. Realizaba las pruebas académicas apoyándome en un diccionario bilingüe. En lugar de practicar esquí, nos dedicábamos al running. Me cuestionaba: ‘¿Cuál es mi propósito en este sitio?’. Me concentré en un objetivo, los Juegos de la Juventud de Lausana 2020, los cuales se celebraban durante mi segunda temporada en el lugar. Y todavía permanezco aquí...
–Está usted en unos Juegos de Invierno...
–Qué loco, ¿no? También me preguntó qué hago aquí.
(La prueba de sprint de skimo femenino se celebra el 19 de febrero; más allá de María Costa, España también dispone de Ot Ferrer, Ana Alonso y Oriol Cardona; Alonso y Cardona, que participan en el relevo, son aspirantes muy firmes al podio).
