El Espanyol corta la sangría con un empate ante el Celta

Espanyol, 2  - Celta, 2

Los blanquiazules remontan ante los gallegos pero se quedan sin el triunfo al final por sus viejos errores defensivos

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Tyrhys Dolan celebró su primer gol con el Espanyol con una voltereta.

Judit Cartiel / Getty

Volvió a soñar el Espanyol con el triunfo muchas jornadas después, surtido por fin de la pasión que se necesita para competir al máximo nivel. Fue ante el Celta, equipo fetiche de Manolo González, cuando llegó la esperada reacción para frenar una sangría de cinco derrotas seguidas. Si no llegó el triunfo fue porque las carencias defensivas del equipo siguen estando ahí, y ante equipos que persiguen Europa esas lagunas se terminan pagando. Pero el empate final, apoyado también una decisión arbitral favorable, es una magnífica noticia en Cornellà.

Los cambios fueron múltiples por parte de Manolo González, algunos obligados por la ausencia del sancionado Calero, aunque fue la suplencia de Urko, un fijo para el entrenador, lo más notable en un once en el que debutaba el blega Cyril Ngonge. El técnico gallego logró acercar la presión al campo rival y dejar sin salida al Celta de Vigo, equipo acostumbrado a sobar mucho el balón. El plan funcionó un rato, pero el camaleónico equipo de Giráldez logró poco a poco enseñar las costuras del perico, incapaz de igualar el ritmo de pelota de su rival.

Antes del minuto cinco amenazó con un buen disparo desde la frontal Edu Expósito, pero a partir de ahí al Espanyol se le hizo todo cuesta arriba. El Celta generaba superioridades en muchas zonas del campo y se hizo dueño del partido. No era capaz del Espanyol de robar en campo contrario ni de encontrar un buen último pase cuando triangulaba con sentido. No avergonzó al técnico celeste esta vez que su equipo se protegiese cercano a su área, pues su plan era sorprender a la defensa blanquiazul desde posiciones retrasadas.

En varias ocasiones logró su objetivo el equipo gallego, siempre con mayor sensación de peligro. Hasta tres veces se plantó ante Dmitrovic. Primero Javi Rodríguez disparó alto desde dentro del área, después Borja Iglesias se topo con el portero en un chut con el interior sin potencia, hasta que finalmente llegó el gol. Como en tantas otra ocasiones, Borja Iglesias descargó hacia atrás y como un puñal entró por la derecha Javi Rueda, que ganó la espalda a Carlos Romero. El lateral recibió en carrera y asistió a Jutglá en el punto de penalti, lejos de la marca de El Hilali.

Los primeros pitos empezaron a escucharse en el RCDE Stadium. El gol era la constatación de que el equipo era un quiero y no puedo, solo sustentado hasta ese momento por el marcador. Lo que vino después fue más madera del Celta. Marcos Alonso rozó el gol con remate acrobático antes del descanso. Solo Ngonge fue capaz de poner algo de alegría a tanta impotencia. Tiene alma de estrella el belga, un virguero que debe encauzar todo su talento a favor del equipo. Ayer colaboró con varios centros medidos que no encontraron rematador.

Nada mejoró para el Espanyol en el comienzo del segundo tiempo. Dmitrovic tuvo que volver a aparecer con una palomita que dejó la foto del día tras un disparo de Rueda desde la frontal. La reacción de González fue volver al plan de casi siempre, con Urko, Dolan y Kike García en un triple cambio que energizó al equipo. Se obligó a atacar el Espanyol y una oleada de centros laterales con más corazón que cabeza igualó el partido. Y de pronto apareció el gol en una indecisión de la defensa gallega. Por allí apareció Kike García para girarse y empalar un disparo potente a la escuadra.

Igualó el marcador el Espanyol pero el partido seguía en la mano del Celta. Un par de ocasiones claras de los gallegos así lo atestiguaron. Incluso fueron capaces de marcar por medio de Borja Iglesias, pero tras una revisión de cinco minutos el colegiado determinó que el experico estaba en fuera de juego. Verse con el partido casi perdido fue un electroshock para los blanquiazules, que a continuación inclinaron el campo hacia la portería de Radu. Y como un milagro llegó el primer gol de Dolan con la camiseta blanquiazul. Urko encontró a Terrats y su centro atrás lo remató en carrera el británico, que lo celebró a lo grande, con varias volteretas de felicidad.

Estalló el RCDE Stadium de júbilo demasiado pronto. Pues el partido se había convertido en un volcán incontrolable y ya no cesaría. Empató el partido Borja Iglesias en otra jugada milimétrica en la que nadie se atrevió a celebrar. Y aunque el Espanyol se negó a aceptar el empate, el punto fue celebrado por la afición, pues supone un alto en el camino ante un rival directo en la clasificación.

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