Se enfrentaban los dos peores equipos de 2026. Dos rivales que con el calendario inaugurando la tercera página del año, aún no habían saboreado la victoria. El partido tuvo todos los alicientes, goles, polémica racista, un penalti y una expulsión. Fue un partido de vida o muerte ante un Elche necesitado y que salió con el cuchillo entre los dientes para alejarse cuanto antes de las posiciones rojas de la tabla. Se adelantó dos veces el Espanyol, pero no le bastó para sumar los primeros tres puntos del año.
La situación no era tan crítica para los de Manolo González, que arrancaban el partido octavos y más cerca de puestos europeos que del descenso, pero el conjunto perico necesitaba con urgencia recuperar las buenas sensaciones después de un inicio liguero desastroso. Desde que asaltase San Mamés antes del parón navideño el balance del conjunto catalán era alarmante: solo había sumado 2 puntos de 24 posibles en dos empates ante Celta y Levante.
Un triunfo les hubiese permitido alejar definitivamente al Elche en la tabla, ganándole además el goal average, e insuflando de nuevo ilusión en una afición que empezó el año soñando en grande, pero no pudo ser.
Manolo González espero hasta última hora, pero finalmente Calero se quedó en el banquillo después de haber sufrido en las últimas horas problemas musculares. Su lugar lo ocupó Riedel, que acompañó Cabrera en el eje de la zaga. Fue uno de los únicos dos cambios que hizo el técnico blanquiazul respecto al partido del Metropolitano, dando entrada a Edu Expósito y Pere Milla por el lesionado Calero y por Jofre, goleador ante el Atlético.
Elche, necesitado y jugando en casa, salió agresivo a apretar al Espanyol. No habían transcurrido ni cinco minutos cuando se pudo ver a Manolo González dando indicaciones con la pasión que lo caracteriza. No le estaba gustando el arranque de los suyos, sometidos a un Elche que quería llevar la iniciativa. Pero en la primera ocasión que tuvo, el Espanyol no perdonó y se adelantó en un contraataque de libro. Recuperó el balón en campo propio y Pol Lozano envió un magistral pase al espacio para que Kike García lo recogiese y enviase el balón al fondo de la red con un perfecto disparo cruzado.
El partido se le ponía de cara al conjunto catalán, pero el Elche no bajaría los brazos y estuvo a punto de empatar poco después con un chut de André Silva que salvó providencial la defensa perica metiendo la bota.
Los de Eder Sarabia dominaban el partido, pero el Espanyol no sufría y esperaba paciente sus oportunidades. Incluso Pol Lozano tuvo una gran ocasión para ampliar distancias con un disparo que se fue envenenando y que a punto estuvo de colarse por toda la escuadra.
Y cuando lo más difícil parecía hecho y los equipos prácticamente se encaminaban a los vestuarios, llegó la jarra de agua fría para el Espanyol. Pol Lozano despejó mal un centro de Germán Valera y Aguado no perdonó, metió la bota y permitió al Elche empatar el partido antes del descanso. Incluso así, los de Manolo González tuvieron tiempo de reaccionar con una gran ocasión de Pere Milla, pero su gran disparo ajustado al poste fue rechazado de manera sublime por el portero del cuadro ilicitano.
El gol dio alas a un Elche que había dominado todo el partido y salió a por todas en la segunda parte ante un Espanyol que volvía a encontrarse con sus peores fantasmas, viendo como los errores defensivos le volvían a costar un partido que tenían encarrilado. Estaba superado el conjunto catalán que resistía como podía las embestidas del rival. Dimitrovic salvó al Espanyol de la sentencia con una parada a bocajarro en una doble ocasión del Elche con Cabrera muy atento para evitar un nuevo remate. Y cuando más falta le hacía, el Espanyol encontró el gol. De nuevo al contraataque, con un auténtico golazo de Carlos Romero, que ajustó por toda la escuadra un potente cañonazo con el que volvía a poner por delante a los blanquiazules.
Pero aún quedaba mucho partido y el Espanyol respiró aliviado poco después cuando le anularon un gol al Elche por fuera de juego de Álvaro Rodríguez.
A falta de diez minutos para el final, el partido se detuvo y se activó el protocolo antirracismo después de que Omar El Hilali acusase a Rafa Mir de haberle espetado algún tipo de comentario racista. Tras una breve pausa el duelo se reprendió y el Espanyol tuvo en sus manos el 1-3 en una contra, pero de la sentencia perica se pasó al 2-2 cuando Carlos Romero cometió penalti por manos dentro del área. El propio Rafa Mir fue el encargado de marcar, mandando callar a la grada en la celebración.
El incidente dejó fuera de combate al Espanyol y Pickel fue expulsado en el 94 tras recibir dos amarillas consecutivas después de protestar airadamente a un palmo del árbitro. Totalmetne fuera del partido, los de Manolo González vieron cómo se les escapaba un nuevo triunfo y siguen sin saber lo que es la victoria en este 2026.
