Poco se imaginaba Jordi Gili que, con la jubilación, empezaría una nueva vida laboral. Tampoco estaba en los planes de su hija, Carla Gili, regresar al pueblo, Montgai (Noguera), y subirse a un tractor. Detrás de estos cambios inesperados de la vida se encuentran unos olivos que el progenitor decidió plantar para entretenerse al dejar de trabajar. “Mi padre no tenía ni idea de cómo comercializar el aceite y, como soy diseñadora de producto, empecé a pensar en el diseño de una botella y una cosa llevó a la otra”, recuerda Carla Gili. Así fue como, hace tres años, padre e hija crearon la marca Anècdota Rural para la comercialización del aceite de los olivos plantados por Jordi Gili.
Padre e hija han lanzado cuatro referencias y prevén sacar dos más al mercado en 2026
Los emprendedores empezaron vendiendo únicamente el aceite de las fincas de su propiedad, unas 18 hectáreas ubicadas en la Sentiu de Sió, Cubells y Montgai. Sin embargo, los cofundadores no han querido quedarse en una anécdota y este año han sumado al proyecto el aceite procedente
de otras tres fincas de terceros, ubicadas en la Vall de Barcedana, Algerri y Castelló de Farfanya. “Son aceites de alto valor, de variedades autóctonas recuperadas u olivos centenarios, que no estaban trasladando estas singularidades al mercado y, si no tienes una marca, no te pagan el producto como deberían”, explica Carla Gili. Es decir, Anècdota Rural se ha convertido en una marca paraguas para aceites singulares que hasta ahora estaban huérfanos de marca.
Constituidos en una empresa desde este año, padre e hija se ocupan del cultivo de los árboles, la recolección de las aceitunas, de llevarlas al molino, de envasar el aceite y finalmente de comercializarlo. Para la extracción del aceite confían en la Cooperativa L’Olivera, de Vallbona de les Monges, que emplea a personas en riesgo de exclusión social. Además, Jordi y Carla Gili cuentan con la ayuda de dos empleados: una persona que trabaja en las fincas y una administrativa.
Producto de la marca Anècdota Rural
Para Anècdota Rural, que en el 2026 añadirá dos referencias más a su catálogo, no es tan importante la cantidad de litros de aceite producidos, sino la cantidad de olivos salvados. “Lo más interesante es ir acogiendo fincas nuevas que de otro modo se perderían”, señala la cofundadora. Otro gran objetivo de la marca es dignificar la labor de los agricultores. “Veía cómo mis amigos de Barcelona no daban valor al trabajo de payeses como los de mi pueblo, de aquí el querer explicar todo
lo que está detrás de estos aceites”, añade Carla Gili. Para llevar a cabo semejante misión, la firma cuenta con la ayuda de la red de empresarios y mentores Netmentora.
