Las Claves
- La escasez de chips de memoria provocará subidas de precios entre el 15% y 20% durante los años 2026 y 202
Un momento del ciclo donde el suministro resulta insuficiente para satisfacer los pedidos se ha convertido en una carencia de chips de memoria y, consecuentemente, en una subida media de entre el 15% y el 20% [en el 2025 osciló del 4% al 15%] que se mantendría a lo largo del 2026 y probablemente continúe hasta el 2027. Esta situación perjudicará a los adquirientes de computadoras personales, teléfonos móviles y consolas de videojuegos, además de a las organizaciones al calcular los costes de sus centros de datos. Y en este caso no será un fenómeno temporal.
Durante el periodo 2022/2023, el coste de dichos semiconductores descendió a cifras excepcionalmente reducidas; sin embargo, durante 2024 el rumbo cambió, especialmente en las memorias de mayor velocidad, a la par del crecimiento de la inteligencia artificial. Debido a que el uso óptimo de sus capacidades exige equipos de mayor rendimiento –habitualmente denominados AI PC– que acostumbran incluir una unidad de procesamiento extra, una placa de video de prestaciones superiores y memorias más veloces (DRAM), junto con soluciones de almacenamiento flash. Estos elementos han pasado de suponer una cuarta parte del coste de materiales de una computadora al 40% en la actualidad, en función de cada categoría.
Sin embargo, resultaría engañoso atribuir toda la responsabilidad a la inteligencia artificial –altamente demandante en memorias de sistema y de almacenamiento– ya que también han pesado las interrupciones en las cadenas de suministro derivadas de las medidas aduaneras de la Administración Trump: Estados Unidos posee solamente un fabricante de importancia, Micron, que prevé aumentar su facturación un 31% en el trimestre que termina en febrero. Y cualquier capital destinado a ampliar la capacidad productiva no surtiría efecto en el mercado hasta dentro de un par de años.
El máximo responsable global de HP, Enrique Lores, ha comunicado a los distribuidores de la firma que anticipen incrementos constantes en las tarifas y carencias puntuales de algunos equipos PC, sobre todo aquellos integrados con IA, los cuales han impulsado la solidez comercial durante el 2025. Los ejecutivos de Lenovo –referente principal en este mercado– afirman haber suavizado el impacto mediante un control optimizado de sus existencias, aunque alertan de que el valor de sus ordenadores portátiles mostrará forzosamente el encarecimiento de los chips de memoria y diversos suministros.
El sistema de suministro todavía no logra restablecerse del impacto generado por los impuestos.
De manera similar se ha expresado Jeff Clarke, el segundo responsable de Dell Technologies, señalando que el inconveniente se extiende a los servidores y sistemas de almacenamiento, los cuales demandan más memoria de la que logran suministrar los fabricantes principales, las firmas coreanas Samsung y SD-Hynix.
Bajo este escenario, el sector de aparatos tecnológicos no tendría suficiente con la estrategia de frenar la mejora de prestaciones en sus equipos para equilibrar el encarecimiento de las piezas. Un caso representativo es Nintendo, cuyos títulos han caído después de confirmar que el gasto en módulos RAM para su plataforma Switch 2 se incrementó un 41% y que las memorias NAND (almacenamiento) subieron un 8% en el trimestre previo. El resultado es evidente: repercutir estos gastos adicionales en el importe final de venta.
La durabilidad de los smartphones pospondrá el recambio de su parque de terminales.
Los teléfonos inteligentes representan una situación distinta: se anticipa actualmente que el interés del mercado resultará tan flojo este ejercicio como ocurrió durante el 2025 y que el tiempo de renovación de los dispositivos actuales se prolongará algunos meses más, indicativo de que los consumidores no muestran urgencia por utilizar las funciones inéditas que ofrece la IA. O bien sienten interés, aunque no están dispuestos a pagar cualquier suma.
Es preciso señalar que los componentes DRAM y NAND flash resultan vitales para el intercambio ágil, la conservación y el procesamiento que demandan los sistemas de IA en la informática, si bien también afrontan una fuerte solicitud del sector de automoción, que teóricamente se considera amparado por los convenios de abastecimiento pactados.

