La India, el inmenso mercado de Europa

En primera plana: intercambio global

Vincular a la próspera y longeva Europa con la nación más habitada del planeta representa un desafío de gran incertidumbre, si bien los dos mercados esperan obtener beneficios.

GURGAON, INDIA - NOVEMBER 2: Three new malls opened in 2002, fifteen miles outside of New Delhi in neighboring Gurgaon, Haryana state and are a big hit with the growing middle class, November 2, 2003, where locals often spend the day window shopping and eating. India's economy is expected to grow 6-7 per cent this year. (Photo by Robert Nickelsberg/Getty Images)

Atmósfera en un reluciente complejo de tiendas en Gurgaon, a 24 kilómetros de Nueva Delhi

Robert Nickelsberg / Getty

Las Claves

  • India y la UE sellaron un histórico Acuerdo de Libre Comercio en Nueva Delhi para crear un mercado de 2.000 millones de personas.
  • India se

India y la UE han dejado atrás esta semana veinte años de vacilaciones, sellando en Nueva Delhi un Acuerdo de Libre Comercio. Dicho pacto aún requiere la aprobación de las cámaras legislativas correspondientes y su aplicación no será efectiva hasta dentro de un año, aunque “hace historia”. “Estamos creando un mercado de 2.000 millones de personas”, manifestó el máximo responsable del Consejo Europeo, António Costa, cuyos orígenes se remontan a Goa. “Las dos mayores democracias hemos mandado al mundo la señal de que la cooperación basada en reglas todavía da frutos”, señaló la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Su anfitrión, el mandatario Narendra Modi, se mostraba sonriente entre ellos, habiéndoles otorgado el día anterior el palco de gala en la parada anual del Día de la República. Este evento goza de gran popularidad en India por su fusión de exhibición bélica y habilidad acrobática.

De igual manera, el inmenso mercado al que hace referencia la UE constituye principalmente un bazar convulso, azaroso y rudo, con focos de excelencia. Junto a burbujas especulativas que han experimentado ajustes específicos pero, a diferencia de lo ocurrido en otras regiones, jamás colapsos.

Se diría que ambos protagonistas internacionales logran sacar provecho de las adversidades. Perjudicadas por la presión comercial y otros ataques de Donald Trump, así como por el avance de China, la India y la UE han probado que no están contra las cuerdas. Que el planeta es sumamente vasto.

Resulta evidente que Bruselas, especialmente, ha actuado con cautela, ya que un acuerdo comercial (incluso con restricciones) con la nación que posee la mayor cantidad de empleados en situación de pobreza y precariedad del globo habría generado controversia anteriormente. Para ser precisos, India representa el estado con mayor población de la Tierra (1.470 millones), aunque 200 millones de hogares, unos 800 millones de individuos, requieren de ayuda alimentaria estatal para cubrir sus necesidades fundamentales. No constituyen consumidores posibles para las mercancías de origen europeo. No obstante, ese 10% de ciudadanos con ingresos medios comparables continúa siendo un nicho comercial sumamente relevante, con una magnitud similar a la de Rusia.

India y la UE confirman el establecimiento del área comercial más extensa, dirigida a 2.000 millones de personas.

La UE ya ha suscrito acuerdos con Mercosur, en los cuales las compañías ibéricas cuentan, por supuesto, con un beneficio competitivo, idiomático y cultural, inexistente en el desafío que representa India. Dicha potencia asiática concretó previamente convenios de libre comercio con Australia y Nueva Zelanda, ASEAN y, durante el ejercicio previo, el Reino Unido y la EFTA (el cual ya se encuentra vigente).

Todo eso habría suavizado las suspicacias de la UE. Tales temores continúan siendo superiores en la parte de India, donde se pone en duda que la liberalización de mercados haya ayudado a su industria, la cual sufre un retraso tecnológico.

De hecho, India ha aprovechado escasamente las estrategias occidentales para variar sus redes de fabricación en China, incluso desde antes de la crisis sanitaria. No es posible improvisar una base industrial.

Durante el último trienio, la rupia ha cedido una tercera parte de su estimación frente al euro. Esta devaluación, sumamente anhelada por sus industriales, habría resultado mucho más ardua de conseguir sin su discutido acceso a grandes volúmenes de petróleo ruso con tarifas preferenciales.

El acuerdo con la UE integra diversas medidas de protección para ambos sectores, particularmente en el ámbito agropecuario. Los recortes de tasas se aplicarán de forma progresiva e India realiza mayores sacrificios al haber aplicado gravámenes más altos anteriormente. Considérese: un 44% destinado a maquinaria o entre el 70% (alcanzando el 110%) para automóviles europeos.

En el panorama económico de India existen instituciones de gran nivel, y la educación superior conserva su fama como una herramienta de desarrollo social.

El arancel del 150% para los vinos (imaginen por qué Torres se marchó de la nación) se ha recortado a la mitad con carácter inmediato y tendrá que descender todavía más, si bien se establecerán cuotas. Los estados indios perciben hasta un cuarto de su recaudación mediante los tributos al alcohol y mantienen guardada una baza final.

Resulta más significativo que lo expuesto anteriormente el hecho de que India no goza de la solidez que sus estadísticas macroeconómicas aparentan mostrar. Por no mencionar sus referentes bursátiles: a partir de 2004, el SENSEX ha incrementado su valor 13 veces, al tiempo que el mercado de Shanghai triplicaba su precio y el Euro Stoxx 50 o el Ibex 35 escasamente lograban duplicarlo.

En el ámbito cotidiano, en múltiples urbes de la India se aprecian pocas variaciones. En la Vieja Delhi, absolutamente ninguna. El impulso a las infraestructuras de transporte, aeropuertos y metro –o a las energías limpias– es perceptible y debería producir un resultado multiplicador. No obstante, por ahora, al ciudadano medio le afecta gravemente el alza de los precios, que no guarda relación con la inflación oficial del 2%.

En la civilización que ideó el número cero continúa habiendo personas con gran capacidad para las matemáticas. Comenzando por la cifra de pobladores, ¡ya que aún no se ha programado el censo de 2021!

La UE no atraviesa su mejor etapa, e India se halla en una posición parecida. Los aranceles estadounidenses del 50% les están forzando a reexportar por medio de Dubái o Singapur.

Debido a la inexistencia de un censo vigente, se calcula que India cuenta con 1.470 millones de residentes. No obstante, apenas el 10% posee estabilidad financiera.

Bajo esta premisa, en India coexiste un desarrollo manifiesto con una parálisis todavía más perceptible y generalizada. Es suficiente señalar que millones de indios de las ciudades que retornaron a sus aldeas escapando de la covid permanecen en ellas. De manera sorprendente, la proporción de peones agrarios se ha incrementado en comparación con el 2019. Esto confirma que la subida del PIB no crea puestos de trabajo –una problemática habitual en India– y todavía menos en el sector industrial.

Los datos de expansión económica se hallan bajo sospecha y tampoco encuentran apoyo en otros indicadores, tales como la actividad fabril, el gasto (contemplando el suministro eléctrico), el tráfico aéreo, el comercio de automóviles o las estadísticas de paro, que alcanzan niveles récord en la población juvenil.

Ciertos efectos se manifiestan si la inversión extranjera directa decrece. “Sale más dinero del que entra”, afirma Arun Kumar, docente emérito de Economía en la universidad Jawaharlal Nehru.

Sin embargo, con una expansión cercana al 7% durante bastantes ejercicios, resultaría razonable cuestionarse si ya se manifiesta un “sueño indio”. La réplica es afirmativa y coincide con la tendencia de las pasadas seis décadas: marcharse de India. El éxodo de profesionales cualificados se asume como un hecho inevitable. Por mucho tiempo, EE.UU., que realizaba la captación desde el principio, ha representado su principal objetivo. No obstante, Trump comienza a restringirles el paso, aun cuando se trataba de una colaboración sumamente provechosa. Tal vez no para India, aunque sí para los jóvenes con aspiraciones y para los centros académicos y compañías norteamericanas.

La acogida europea no debería tapar que, aun en la actualidad, el sueño americano sigue gozando de fama entre los indios, viendo a Canadá, Reino Unido o Australia como simples alternativas. Incluso Donald Trump retiene bastantes apoyos, solo aventajados por el entusiasmo que genera en Filipinas.

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El titular de Asuntos Exteriores, Narendra Modi (en el medio), fotografiado junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el alto mandatario del Consejo Europeo, Antonio Costa,

SAJJAD HUSSAIN / AFP

Un entorno sumamente complejo. En Delhi, lo único relevante es la proximidad a la autoridad india. En Bombay, el auténtico centro financiero, la influencia de los dos individuos con mayor fortuna en Asia –cuyo patrimonio creció significativamente tras la llegada de Modi al gobierno– resulta persistente: Mukesh Ambani (Reliance) y Gautam Adani.

Las prácticas clientelares y la falta de transparencia, perceptibles solo por expertos, se encuentran profundamente arraigadas en India, constituyendo la causa final del abandono de múltiples firmas europeas. Esto incluye desde Nokia hasta Aldeasa.

De tal forma que India es difícil. Brinda obstáculos inmensos para comprar casas o parcelas industriales o retornar capitales. Sumado al dilema que representa coordinar una manufactura o una sucursal en el territorio del sistema de castas.

No obstante, este martes los altos cargos de la UE contaron con fortuna y el firmamento sobre Delhi lucía casi azulado. A pesar de que la silueta del palacio presidencial se notara difusa, debido a la polución más extrema del planeta.

En el extremo de esa arteria de mando, Rajpath, bajo la cúpula de piedra donde permaneció un monumento al monarca de Inglaterra y después un espacio vacío, hoy se alza Subhas Chandra Bose, el insurgente que estableció alianzas con Hiro Hito y Hitler.

Al tiempo que Von der Leyen y Costa observaban la parada militar desde el palco, un Rafale francés y tres Sujóis rusos surcaban aquel firmamento pálido. Pese a que lo verdaderamente relevante, en ocasiones, resulte invisible. Después del viaje del canciller Friedrich Merz, hace 15 días, la germana ThyssenKrupp se encontraría próxima a comercializar seis sumergibles por 8.000 millones. Nadie sostuvo que India fuera una nación necesitada.

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