Dinero
Francesc Fajula de Quintana

Francesc Fajula de Quintana

CEO de Mobile World Capital Barcelona

Google Maps salvó mi noviazgo

Opinión

En el 2006, la tecnología doméstica vivía en transición: todavía arrastrábamos rutinas analógicas, sin embargo, sin saberlo, estábamos a punto de entrar en un cambio de paradigma que transformaría nuestra manera de vivir, de trabajar y de relacionarnos. Mirábamos la tele en un tubo de toda la vida, pero soñábamos con una pantalla plana. Las películas todavía eran VHS, aunque el DVD ya ganaba la batalla. Pero el ritual era el mismo: pasar por el videoclub del barrio o, los más afortunados, por un Blockbuster, escoger una película y devolverla a tiempo. El catálogo era físico y el recomendador era humano: el dependiente que te decía “esta te gustará”.

En los hogares prevalecía el equipo de escritorio; los modelos portátiles resultaban costosos y difícilmente transportables. Por el contrario, la conexión permanecía constante: ADSL y cable, logrando que el módem cesara de emitir esa melodía metálica al establecer el enlace. La alta velocidad “normal” alcanzaba 1 Mb; “ir bien” llegaba a 3 o 4; y “volar”, hasta 20... Si la línea lo permitía. Explorábamos la red mediante Internet Explorer 6, al tiempo que Firefox surgía como la opción “de los que sabían”. Google ya funcionaba como el acceso principal a la red. Asimismo, comenzaban a ganar terreno las plataformas sociales iniciales: la sociedad se vinculaba digitalmente, aunque aún no existía dependencia.

Vínculo

Barcelona y el MWC cumplen dos décadas de transformación

En las empresas el futuro convivía con el pasado: el e-mail marcaba el ritmo pero el fax seguía trabajando. Y en los hogares el teléfono fijo era universal y las cabinas seguían poblando calles, sobre todo cuando te quedabas sin saldo en el móvil o ante una emergencia. El móvil ya era masivo, pero todavía no era un asistente. Sony Ericsson simbolizaba que el móvil ya era música y cámara; la BlackBerry, que el correo podía vivir en el bolsillo. Los SMS eran moneda: 0,15 € por 160 caracteres. Y el “móvil gratis” era un pacto por el que las operadoras subvencionaban los terminales para captar y retener clientes. Steve Jobs presentaría el iPhone en el 2007. Por lo tanto, en el 2006 todavía no existía la economía de apps, ni la geolocalización de cada día, ni la costumbre de mirar el teléfono cada treinta segundos. 

Una persona consulta Google Maps a través del teléfono móvil. Pixabay.
Una persona consulta Google Maps a través del teléfono móvil. Pixabay.Terceros

Pero el terreno ya estaba preparado: tarifa plana, conexión permanente, publicidad digital, datos como activo y el valor desplazándose hacia plataformas. No era solo tecnología: era un cambio de modelo de negocio. En el 2006 todavía viajábamos con mapas de papel en el asiento del copiloto. Buscar una calle era una misión y llegar, un milagro. Hoy Google Maps nos guía giro a giro y, con Street View, reconocemos la fachada antes de salir de casa. Yo mismo lo digo medio risueño, medio en serio: Google Maps salvó mi matrimonio, porque acabó con las discusiones del ¿“dónde estamos?” Y “¿por dónde se va?”. Y después dicen que la tecnología no nos cambia la vida para bien.

Este es el contexto en el que el 13 de febrero del 2006 abrió puertas en Barcelona el primer Mobile World Congress (entonces 3GSM World Congress). Aquella mañana se sembró una relación que ha marcado dos décadas de transformación. Barcelona y el MWC; el MWC y Barcelona. Una alianza que ha convertido la ciudad en uno de los espacios desde donde se definirá el futuro tecnológico de Europa.