Dinero
María Jesús Fernández

María Jesús Fernández

Economista sénior de Funcas

¿Causa alarma el volumen de financiación

Cambio de tendencia

El crédito al consumo ha recibido cierta atención mediática recientemente por su rápido crecimiento y el volumen que ha alcanzado. Según datos del Banco de España, en septiembre del 2025 –último dato disponible– el saldo de crédito vivo ascendía a 108.000 millones de euros, cifra que supera por primera vez el máximo histórico de 106.000 millones registrado a mediados del 2008. El elevado nivel de endeudamiento de los hogares en aquellos años fue uno de los grandes desequilibrios generados en la etapa de la burbuja, y una de las causas de la gravedad de la crisis que se inició justo en ese momento. También es motivo de preocupación un posible sobreendeudamiento de hogares de rentas bajas, muy vulnerables ante un posible cambio, por ejemplo, en su situación laboral. No es, por tanto, de extrañar que este asunto haya despertado cierta atención.

Mané Espinosa
Mané EspinosaLV

No obstante, la situación de hoy es muy diferente. En primer lugar, las cifras del 2025 no son comparables a las del 2008 porque el tamaño de la economía es significativamente mayor, sobre todo en términos nominales. Los precios han aumentado un 35%, el consumo nominal es un 45% mayor, y hay 3,4 millones más de habitantes. Así, el crédito medio por habitante en términos reales es un 30% inferior al alcanzado en el 2008, y el porcentaje del consumo anual financiado mediante crédito es el 7%, frente al 15% de entonces.

Riesgo real

Pese al aumento del crédito al consumo,

Sin embargo, la dificultad auténtica en el 2008 no radicaba en el crédito al consumo, sino en el inmobiliario, que aglutinaba la mayor parte de las obligaciones financieras de las familias; hoy en día, este no solo no se ha incrementado, sino que supone casi la mitad de lo observado entonces en cifras nominales, a pesar del desarrollo económico. El endeudamiento total de las unidades familiares en aquel ejercicio representaba el 135% de su renta disponible, mientras que en el 2025 no alcanzó el 70%, situándose incluso por debajo de la media europea. Otros indicadores clave muestran que el peso de los intereses para los hogares es un tercio del registrado en el 2008, y el volumen de familias endeudadas que emplea más del 70% de sus ingresos en desembolsos fundamentales se halla en cotas históricamente reducidas, aun con el aumento del crédito.

En la actualidad no se percibe, por lo tanto, una problemática de endeudamiento excesivo en el ámbito privado. De manera individual, algunos núcleos familiares podrían verse afectados, pero no representa un patrón común ni conlleva amenazas macroeconómicas, al contrario de lo que se vivía hace 18 años. Los préstamos al consumo operan de forma procíclica, siendo previsible que aumenten durante los ciclos de bonanza. Lo que realmente debería inquietarnos no es la deuda de los ciudadanos, sino la estatal.