Las Claves
- only?
- Yes.
- No preamble?
- Yes.
El año 2025 representó una etapa excepcional para los metales de valor: el oro aumentó su cotización un 65%; la plata, por encima del 150%; el platino, un 127%, mientras que el paladio subió un 76%. Esta tendencia rentable cautiva a quienes buscan obtener beneficios sólidos y al mismo tiempo diversificar sus carteras. El interrogante actual reside en si el fuerte impulso experimentado por estos activos continuará o se detendrá durante el ciclo anual que se inicia.
Diversos elementos han impulsado los incrementos durante el ejercicio reciente: el interés por activos seguros frente al difícil panorama internacional, las adquisiciones de metal dorado efectuadas por las entidades monetarias (especialmente las de países en desarrollo), el descenso de las tasas de interés, además de la voluntad de numerosos inversores por protegerse de la devaluación del dólar. A este escenario se suma, según señala Pedro del Pozo, responsable de inversiones en Mutualidad, “una pérdida de confianza” respecto al predominio financiero de EE.UU.
Tratándose de la plata, el platino y el paladio, “las razones de este resurgir deben buscarse más allá de la compra” por parte de inversores individuales y corporativos, señala Alexis Bienvenu, gestor de activos de La Financière de l’Échiquier. Como muestra, la plata funciona como un magnífico conductor eléctrico y térmico, resultando un componente clave no solo para las instalaciones de energía solar, que experimentan un crecimiento gigante en China, sino también para diversos elementos electrónicos en pleno auge dentro de la pugna internacional por la potencia de computación.
Los metales de alto valor llegan a cotizaciones históricas, lo cual genera inquietud ante el posible desarrollo de una burbuja especulativa.
Con vistas al 2026, actualmente no se perciben variaciones de gran relevancia en el valor de los metales preciosos. No obstante, conviene considerar que atraviesan “en zonas de máximos” (en realidad, experimentaron un ajuste considerable en el transcurso de la semana final del año previo), lo cual sugiere “un cierto efecto burbuja” en el coste de las valoraciones, de acuerdo con Del Pozo.
Bajo esta perspectiva, la consultora financiera Elizabeth Wakefield sostiene que apostar por el oro (con un valor por onza que sobrepasa los 4.400 dólares) puede resultar “apta para todos los perfiles” para aportar resguardo y equilibrio en un portafolio adecuadamente variado. “La diferencia entre inversores no está en si tener oro o no, sino en el porcentaje y en el vehículo utilizado”, añade.
Respecto a la plata, con mayor inestabilidad y un valor cercano a los 80 dólares por onza, se percibe más idónea “como complemento dentro de una cartera”, al tiempo que el platino “no actúa como reserva de valor ni como activo refugio en sentido estricto, y su comportamiento puede ser muy errático dependiendo de cambios regulatorios, avances tecnológicos o ciclos industriales”. Por tal razón, el platino (que excede los 2.000 euros por onza) no acostumbra a ser un componente esencial en la cartera del inversor particular, sino más bien una alternativa “táctica y oportunista”.
Históricamente, se ha recomendado mantener un 5% de oro en una cartera diversificada.
Por otra parte, resulta fundamental la manera de posicionarse en estos activos, dado que las alternativas comprenden desde la adquisición física hasta la participación en certificados, fondos cotizados o contratos de futuros. Sobre esta última opción, Del Pozo advierte que la condición “complejo” de tales activos requiere vigilar y restringir “razonablemente” su peso en una cartera de inversión.
Dada la situación presente, sería conveniente efectuar ajustes y redistribuciones en el portafolio, especialmente en lo que respecta al oro. Aunque históricamente se recomendaba que ocupara del 3% al 5% de una inversión debido a su condición “defensivo”, actualmente “tiene más sentido incrementar ese porcentaje”, afirma la especialista. De igual modo, a causa de la inestabilidad propia de estos valores (particularmente los cíclicos, tales como la plata, el platino y el paladio) es preferible abordarlos con una perspectiva de tiempo extensa con el fin de mitigar el impacto de los ajustes que pudieran experimentar.


