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Realizar inversiones durante periodos de conflicto: los motivos.

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Evitar giros drásticos al caer el mercado pre

Un trader en la Bolsa de Nueva York, la semana pasada

Un trader en la Bolsa de Nueva York, la semana pasada

Seth Wenig / Ap-LaPresse

La guerra en Oriente Medio e Irán vuelve a poner a prueba el nervio de los inversores. Entre riesgos y oportunidades, las bolsas y otros activos viven pendientes de la región. No es algo que no se haya vivido antes, así que las recetas a aplicar son similares a las del pasado, dicen los expertos.

El planteamiento básico es que la composición de activos se elabora con antelación, según el perfil del usuario y su contexto, con un tiempo determinado y propósitos fijados. Adecuadamente configurada para soportar tensiones anímicas y monetarias, impidiendo tener que ejecutar variaciones sustanciales. “No consideramos una buena estrategia hacer grandes cambios en momentos de incertidumbre. Tomar decisiones precipitadas en momentos de tensión en los mercados, dejándose dominar por los nervios, no suele dar buenos resultados”, avisa Victoria Torre, jefa de oferta digital de Self Bank. “Cambiar la cartera intentando adaptarse a acontecimientos difíciles de anticipar puede llevar a correr riesgos innecesarios”, complementa. “Solo en el caso de que cambie el escenario base nos plantearíamos cambios significativos”, manifiesta. En el presente observa “muy poco probable” un aumento agudo y persistente del precio energético que afecte negativamente a la economía y a las compañías.

Esto no quita que se puedan hacer “ajustes tácticos”. Jordi Martret, director de inversiones de Norz Patrimonia, plantea que en una cartera estándar con un 60% de renta variable y un 40% de renta fija, podría destinar un 10% del primer grupo a oro, principalmente, y materias primas. Tampoco es proclive a cambios por el ruido. “La gente tiene necesidad de hacer grandes movimientos, pero suele ser más psicológico que real, la mejor solución muchas veces es no hacer nada”. Expone que los conflictos bélicos suelen tener un comportamiento muy similar. “Primero hay un impacto muy importante, luego a medida que se entrevé una solución los mercados se recuperan y suele ser con fuerza. Si un inversor tiene pánico, suele vender en el peor momento, luego no entra porque sigue teniendo miedo y al final acaba llegando tarde... Si te pierdes los primeros días de recuperación, te pierdes una parte muy importante”.

Frente a la inestabilidad, abandonar y reingresar al mercado, comercializando títulos para obtener los beneficios más altos (market timing ), resulta ineficaz. “Cuando el mercado cae mucho, históricamente le ha seguido una rentabilidad superior a largo plazo”, comenta Elroy Dimson, docente de la Universidad de Cambridge y coautor del Global investment returns yearbook 2026 de UBS, respecto al rendimiento histórico de los activos. Dicha investigación determina que las amenazas económicas han resultado tradicionalmente más perjudiciales para las bolsas que los peligros geopolíticos. Aquel que entra y sale disminuye su participación en las acciones y sus fases de rebote. “A largo plazo, hay una prima de riesgo implícita en las acciones. Y se debe tener suerte para recuperar la pérdida del rendimiento que se produce al salir del mercado”, concluye.

Mediante una leve modificación, en Norz Patrimonia deciden asignar un porcentaje del mercado bursátil al oro y los recursos básicos.

Así, con la escalada bélica y las dudas que ya se arrastraban, “recomendamos mantener una estrategia de inversión prudente”, comenta Torre. En el contexto actual, en renta variable “cabría esperar mayor volatilidad en el corto plazo y una rotación hacia sectores defensivos”. 

Como beneficiados menciona a la energía –al subir el crudo–, defensa –si sube el gasto en seguridad– y el oro –que ganaría atractivo como refugio–. Aerolíneas, turismo y sectores endeudados están más expuestos, al perjudicarles que los tipos no bajen, ya que se podría ver una mayor inflación. En renta fija, cree que se priorizará la deuda de buena calidad. Sobre cazar oportunidades, el mercado no ha bajado tanto. Para Dimson, “la caída reciente está lejos de un mercado bajista”, que se da con un descenso de al menos el 20% desde máximos recientes. “Se encuentran oportunidades, pero aún estamos cerca de máximos históricos y no hay tanta infravaloración como para hacer compras agresivas”, dice Martret.

Los datos hablan

De acuerdo con la información obtenida por UBS, los títulos bursátiles representan el recurso líquido con superior evolución en el tiempo. Desde 1900, han batido a las obligaciones, la deuda pública y el incremento de precios en las naciones más relevantes. Esto ocurre también en España, donde la renta variable ha reportado un 3,7% anual, comparado con el 1% de la renta fija y una bajada del 0,2% en los títulos de deuda, apunta mediante el análisis de registros antiguos.

Luis Federico Florio

Luis Federico Florio

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Integrante de la sección de economía de Guyana Guardian desde 2015, especializado en automoción, gasto y ahorro. Responsable del boletín semanal 'Bolsillo', orientado a las finanzas personales. Titulado en Periodismo por la UAB.