Economía
Robert Tornabell

Robert Tornabell

Profesor emérito y exdecano de Esade Business School

Secuestro en Venezuela

Opinión

Bajo el pretexto de que Nicolas Maduro, presidente de Venezuela, realizaba operaciones de narcotráfico (principalmente de cocaína), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiso dejar a buen resguardo a sus prisioneros. Durante años, Estados Unidos ha venido acumulando acusaciones contra Nicolás Maduro y su entorno por su presunta implicación en redes de narcotráfico y corrupción, convirtiendo el caso venezolano en uno de los frentes más sensibles de su política exterior en América Latina.

El Gobierno de Estados Unidos organizó una sigilosa emboscada nocturna con la ayuda de los servicios de inteligencia. Un comando atacó de noche el refugio del presidente de Venezuela en Caracas (Fuerte Tiuna) y secuestró al presidente Maduro y a su esposa, Cilia Adela Flores. Contó con los servicios de inteligencia del ejército americano y con los mejores helicópteros para trasladar a sus prisioneros a los buques más rápidos.

Fue, sin duda, una operación muy rápida, y con la misma celeridad Maduro y su esposa fueron embarcados en un buque que los trasladó a la ciudad de Nueva York. Un camión blindado les condujo a la cárcel de Brooklyn, donde un juez federal debía juzgarles.

Se les concedió el mismo abogado que durante muchos años defendió al autor de WikiLeaks, Julian Assange, que se había refugiado en Londres contando con el permiso de las autoridades de Inglaterra. Se trata de Barry J. Pollack, un abogado defensor con más de 30 años de experiencia en litigios de alto perfil. Eso da algunas garantías de que tendrán a uno de los mejores abogados para esas cuestiones, pues al cabo de casi cuarenta años de litigios fuera de su patria, Assange consiguió su libertad y ahora disfruta de ella en su país, Australia.

En una de las múltiples ruedas de prensa que el presidente norteamericano ha venido haciendo estas dos últimas semanas, declaró que Venezuela tiene una de las mayores reservas mundiales de petróleo y que Estados Unidos las necesita y sacará mayores producciones. También adelantó que no deja de pensar en la magnitud de las reservas que tiene acumuladas Venezuela, que pueden abastecer a medio mundo. Sugirió que países como Cuba y Nicaragua van a perder los suministros de petróleo que disfrutaban gracias a Venezuela. ¿De qué vivirán, entonces?

Con esta estrategia, el presidente Donald Trump conseguirá, según sus cálculos, 50 millones de barriles de petróleo diarios. Pero, por encima de todo, dejará a China sin suministro de petróleo. Y por si fuera poco, Trump ahora quiere quedarse con Groenlandia.