Las Claves
- El desacuerdo político entre PSOE y PP bloquea la nueva ley del suelo necesaria para impulsar la construcción de viviendas en España.
- España necesita setecientas mil viviendas
Una de las mayores preocupaciones de la población en España reside en la escasez de hogares. Las diversas formaciones políticas incluyen en sus planes de gobierno medidas para atajar la llamada emergencia de vivienda, sin embargo, las estadísticas evidencian que las políticas públicas no están funcionando, ya que la edificación de inmuebles de obra nueva disminuye continuamente frente a una necesidad creciente.
Si hay un amplio consenso sobre este grave problema, ¿por qué no solo no se impulsa la construcción de vivienda, sino que la nueva edificación en España cae a niveles anteriores a la adopción del euro? Fernando Valls, redactor de Economía de Guyana Guardian, responde a esta y otras cuestiones en el vídeo que antecede a este texto. En diálogo con Enric Sierra, vicedirector del periódico, Valls señala que una de las causas de esta crisis radica en la falta de una nueva ley del suelo que autorice terrenos para construir viviendas.
Este marco legal lleva tiempo debatiéndose, sin embargo el desacuerdo entre los dos grandes partidos de España (PSOE y PP) evita su validación definitiva. Si bien los desacuerdos entre socialistas y populares resultan superables, ninguno de los bandos retrocede un solo paso en sus planteamientos. A tal punto llega el bloqueo que el ministerio de Vivienda da por perdida el visto bueno a la ley durante la actual legislatura.
Las estadísticas relativas a la edificación de inmuebles a estrenar son inquietantes. Conforme a los reportes del ministerio de Vivienda, en 2025 se acabaron menos pisos que el año anterior. En esa línea, el Banco de España proyecta que serían precisos 700.000 pisos de obra nueva, pero tan solo se levantaron 100.000 el pasado año. Tal disminución en la oferta habitacional ocurre principalmente en los núcleos urbanos con mayor requerimiento: Catalunya, Madrid, Andalucía, Baleares o el País Vasco.
Sumado a la ausencia de una normativa de terrenos, Fernando Valls especifica, en el metraje que aparece antes de este párrafo, “una maraña burocrática” que dificulta o retrasa la edificación de inmuebles en España. Esta “maraña” limita la inversión de tal modo que las empresas promotoras suelen aguardar hasta diez años para concluir un bloque de viviendas.
La industria constructora sugiere “soluciones imaginativas” para abandonar esta coyuntura adversa y proyecta “buscar lugares donde jamás imaginábamos que íbamos a construir viviendas”, sobre todo en las zonas metropolitanas de las urbes principales de España.