
El mandato
Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, cree que el electorado le ha dado el mandato para pactar con Vox y asegurar la estabilidad donde ambos puedan sumar mayoría absoluta. Esto implicaría una política económica más liberal y menos intervencionista.
Su estrategia ha cambiado por completo. Antes sostenía que pactar con la extrema derecha perjudicaba a su imagen electoral, por eso afirmaba que gobernaría en solitario como en Galicia, Madrid o Andalucía. Sin embargo, su partido está estancado en votos, mientras que el partido de Santiago Abascal sigue ganando apoyos.
Feijóo, ante un dilema sobre si debe acercar su programa económico a Vox
Los estrategas de la derecha creen que los ciudadanos están cansados de las políticas socialistas en España y en Europa. Argumentan que el intervencionismo estatal, la elevada presión fiscal, la excesiva regulación y el derroche del gasto público están frenando el crecimiento económico. Por ello, afirman que la clase media trabajadora se está inclinando hacia la derecha para mejorar su poder adquisitivo y elevar su nivel de vida.

Algunos analistas consideran que la política económica del Partido Popular es una socialdemocracia light y creen que, para vencer al bloque de investidura y lograr la alternancia, es necesario dar un volantazo hacia la derecha. Vox está actuando con el respaldo de un grupo de economistas académicos liberales que reciben una fuerte influencia del Gobierno de Estados Unidos y de Argentina. En la Unión Europea está pasando un tanto de lo mismo.
Hasta ahora, partidos conservadores y socialdemócratas han gobernado conjuntamente, generando una economía poco eficiente. El gasto en el Estado de bienestar ha reducido la inversión en defensa, las jubilaciones generosas son insostenibles a medio plazo y han evitado invertir en tecnología o en incentivar a los jóvenes y a la economía productiva.
El Partido Popular Europeo está considerando distanciarse de la izquierda y aliarse con la derecha radical, que aumenta su influencia principalmente por su defensa de políticas más liberales.
Vox propone bajar impuestos: dos tramos de IRPF (15% hasta 70.000 euros, 25% para ingresos superiores), exenciones por hijos a cargo, reducir el impuesto de sociedades al 15%, eliminar los impuestos de patrimonio, sucesiones y donaciones y bajar el IVA en productos esenciales como la luz, el gas y la vivienda.
Debido al elevado déficit y a la deuda pública de España, la significativa reducción de ingresos fiscales pretende ser compensada mediante una racionalización del Estado y la supresión de gastos públicos de baja eficiencia.
Entre las medidas propuestas está la eliminación de la duplicidad de organismos públicos autonómicos, como los defensores del pueblo o las agencias meteorológicas. Asimismo, se contempla reducir las subvenciones a los partidos políticos, las asociaciones empresariales, los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales de carácter ideológico.
Un programa económico así sería bien recibido por muchos votantes del PP, pero Feijóo teme que el electorado de centro se abstenga o vuelva al PSOE.

