La impunidad que hundió a los DAO

Tribunales

La figura de director adjunto de la Policía acumula mucho poder en un ministerio tan sensible como el de Interior

Comisión de Investigación sobre la utilización partidista en el Ministerio del Interior, bajo el mandato del Ministro Fernández Díaz, de los efectivos, medios y recursos del Departamento y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con fines políticos. Comparecencia D. Eugenio Pino Sánchez, ex Director Adjunto Operativo de la Dirección General de la Policía.

Los ex-directores adjuntos operativos (DAO) Eugenio Pino y José Ángel González, ambos fuera del cuerpo y denostados

Emilia Gutiérrez / archivo

La Policía Nacional, con sus 74.000 agentes, está devastada. El daño reputacional que está sufriendo desde hace más de una década es responsabilidad última de una de sus figuras clave, el director adjunto operativo (DAO). Hasta el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba la imagen del cuerpo quedó vinculada al fin de ETA y al inicio de las investigaciones de grandes casos de corrupción, como la trama Gürtel. Aunque en esa época, ciertos altos mandos empezaron a adquirir un enorme poder protegidos por su cúpula. Estos, entre ellos José Manuel Villarejo, se fueron posicionando llegando a su apogeo con Eugenio Pino (2012-2016). La impunidad con la que el máximo responsable uniformado se movió dentro de la Policía no se frenó ni siquiera hasta después de su jubilación. Durante los últimos años, el Ministerio del Interior se ha esforzado por limpiar toda esa cloaca que se instauró en la Policía. La persona encargada de ello fue José Ángel González, nombrado en el 2018. Limpió aquello, pero acaba de dejar una mancha en el cuerpo tras una denuncia contra él por agresión sexual, cuya magnitud todavía es difícil de calcular.

En Interior se ha pasado del shock a la decepción, sobre todo al descubrir que esa impunidad contra la que se luchó ha permanecido en la figura del director adjunto operativo. La razón de este sentimiento es el contenido de la querella de la agente que ha denunciado haber sufrido una violación por parte de la máxima autoridad policial.

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Y González lo hizo, siempre presuntamente, con la utilización de un coche oficial, aprovechándose de su situación de superioridad jerárquica, y cometiendo la presunta agresión en el domicilio oficial, propiedad del Ministerio. Además, habría utilizado su teléfono oficial para, después del presunto delito, hostigar a la inspectora telefónicamente. Estos hechos son los que están recogidos en la denuncia, la agente ha aportado audios y watsaps al juez para demostrar sus acusaciones.

Fuentes de Interior lamentan, sobre todo, la sensación de impunidad que transmite el relato de la querella sobre una persona, el ex-DAO, respetada dentro de la Policía, que durante años tanto en este cargo como en anteriores jefaturas, nunca había mostrado visos de comportamientos reprochables.

Eugenio Pino ya ha sido condenado por el ‘pendrive’ de los Pujol y está acusado por la operación Kitchen

Desde dentro de la Policía se abre ahora el debate sobre la figura del DAO, que fue desmontada por el popular Juan Ignacio Zoido, precisamente por los escándalos de Pino y por el uso de la Policía para crear una policía política, y recuperada por su sucesor, el socialista Fernando Grande-Marlaska. El popular eliminó los cargos de DAO de la Policía y la Guardia Civil que actuaban como números dos operativos de ambos cuerpos, creados en el 2006. El objetivo de su eliminación era reducir la concentración de poder y mejorar la coordinación.

Durante el mandato de Pino se dio alas a un grupo de policías para usar el cuerpo para la batalla política. Se centró en luchar contra los independentistas catalanes y otros rivales políticos como Podemos, entre otros, y acabó creándose una red corrupta dentro de l cuerpo para proteger a los suyos. Pino lo lideró con la complicidad de Interior, con Jorge Fernández Díaz al frente. De hecho, Pino dejó de ser DAO por jubilación y no fue hasta ya reiterado cuando fue investigado, juzgado y condenado por el llamado pendrive de los Pujol. En pocas semanas se sentará en el banquillo por la llamada operación Kitchen, un operativo parapolicial creado para robar documentos al extesorero del PP Luis Bárcenas cuando podía hacer tambalear al entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy.

De las investigaciones destapadas por asuntos internos tras su salida de la Policía también se ha podido detectar que el poder de Pino era tal que se dirigía directamente a los máximos responsables de Interior, concretamente al entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. La figura del director general de la Policía tuvo un alcance mínimo y de hecho es el único que no ha salido salpicado de toda aquella época oscura. Por ejemplo, por la Kitchen están acusados Fernández Díaz, Martínez, Pino y varios comisarios. Es decir, todo el organigrama, menos el director.

Zoido desmontó esa estructura y eliminó el DAO para minimizar todo ese poder pero Grande-Marlaska lo recuperó y encomendó a su director general, Francisco Pardo, la labor de nombrar una persona en la que confiar para limpiar la Policía y enfrentarse al reto de recuperar la confianza con los Mossos d’Esquadra en un intento policial por desinflamar la situación que se vivía en Catalunya en el 2018.

Desde la Policía se abre el debate sobre la figura del DAO, desmontada por Zoido y recuperada por Grande-Marlaska

José Ángel González fue el elegido, recuperó todo el poder y cuando le llegó el momento de la jubilación Grande-Marlaska alargó por decreto su mandato. El poder se lo comió, y ahora toca defenderse en los tribunales.

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