¿Qué impacto económico tendrá en Europa y España la guerra en Irán?
Guerra en Oriente Medio
El conflicto pone en riesgo el crecimiento de la zona euro y amenaza con reavivar la inflación

Miembros de las fuerzas de seguridad iraníes hacen guardia junto a una valla publicitaria del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, en Teherán

El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán amenaza con reavivar el fantasma de una crisis inflacionaria, similar a la que estalló en el 2022 con la guerra entre Rusia y Ucrania, la cual obligó a adoptar medidas paliativas para contener el fuerte repunte de los precios. Aunque las consecuencias de la escalada bélica son aún impredecibles, los principales pronósticos señalan que su impacto en Europa podría ser menor que el que ha tenido hasta ahora el conflicto ucraniano, aunque en última instancia dependerá de cuál sea la evolución.
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa alrededor de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado, así como los ataques a instalaciones petroleras, han disparado en las últimas horas el precio de estas materias primas y sacudido los mercados bursátiles. Se añaden los efectos colaterales que esto puede tener para el tráfico marítimo y el comercio internacional. De momento, algunas grandes navieras han modificado sus rutas para evitar pasar por este estrecho ubicado entre Omán e Irán.
¿Cómo puede afectar el conflicto al precio del petróleo, el gas y otros productos?
El impacto en términos económicos dependerá de “cuánto dure el conflicto y si se extiende a todos los países que comparten el estrecho de Ormuz”, explica Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas. En concreto, preocupa el perjuicio que pueda tener para la Unión Europea (UE) “que haya menos producción de gas por parte de los países del Golfo”.
Esto se debe a que, tras la invasión en Ucrania, Europa se propuso dejar de comprar gas ruso, pero a la vez se hizo más dependiente de las importaciones que pasan por la región del Golfo Pérsico. En concreto, los países europeos con mayor dependencia de esta región son Gran Bretaña, Italia, Bélgica y Polonia. En el caso de España, las importaciones proceden en mayor medida de Argelia, EE.UU. Y algunos países africanos. Sin embargo, “hay que tener en cuenta que los mercados están interconectados, lo que puede complicar mucho la senda de la inflación”, dilucida Torres. En este sentido, cabe recordar que el gas se utiliza para la producción de electricidad y su precio se acaba trasladando a la factura de la luz.
Hay que destacar que, de los países del Golfo, también se importan otras materias, como propano, butano y etano, utilizadas para calefacción, combustible y agricultura. Otros productos que podrían verse afectados son los fertilizantes, ya que se calcula que “el 30% de los que se intercambian en el mundo proceden de ahí”, comenta Torres, “también tiene un peso muy importante el comercio de aluminio”.
La principal clave: la duración del conflicto
Para Damià Rey, economista y director de GVC Institute, el mayor riesgo para la economía es que el conflicto se acabara prolongando en el tiempo. El motivo, argumenta, es que “Europa no depende tanto del petróleo que atraviesa directamente el estrecho de Ormuz como para enfrentar un problema inmediato de suministro. El verdadero riesgo es otro: que cualquier tensión en la zona encarezca el precio global del crudo, del gas y del transporte marítimo. Eso sí afecta de lleno a Europa, porque presiona la inflación, dificulta la reducción de tipos de interés y añade incertidumbre a una economía que sigue siendo frágil”.
En cambio, si el conflicto es corto -a EE.UU. Alargarlo le puede pasar factura-, “en ese caso estamos hablando de efectos que se notarán un poco, pero no mucho” en la coyuntura económica europea y española, asevera Torres. Sin ir más lejos, hay que recordar la resiliencia que han mostrado en los últimos años los mercados financieros a la hora de recuperarse de crisis como la del Covid o la provocada tras el estallido de la guerra de Ucrania. “Lo más probable es que el conflicto sea puntual”, sostiene el experto de Funcas, aunque no descarta que “se prolongue” si se intensifica la escalada bélica.
Otro elemento muy importante es el papel que juegue China. El país asiático “tiene una una exposición muy directa a Irán; es un consumidor muy importante con intereses en juego en la región”, dice el director de Coyuntura de Funcas, por lo que si decidiera apoyar militarmente a Irán, el conflicto se agravaría.
¿Qué impacto tendrá en el crecimiento?
Según encuestas de Reuters, se prevé que las economías de la eurozona y del Reino Unido crezcan un 1,2% y un 1% respectivamente este año. Mientras que el pronóstico del FMI para España es que cierre el año con un crecimiento del 2,3%. En todo caso, el Banco Central Europeo (BCE) publicará sus proyecciones macroeconómicos a mediados de marzo. En la actual coyuntura, la institución podría optar por contemplar varios escenarios, como hizo durante la invasión rusa de Ucrania.
Según sus últimas proyecciones, publicadas en diciembre, el impacto del aumento del precio del petróleo sería mayor en la inflación que en el crecimiento. Así, de producirse un alza del 14% en el precio del crudo y el gas, reduciría el crecimiento en tan solo una décima, pero elevaría la inflación hasta cinco décimas. Es fácil deducir, por lo tanto, que si el crudo se encareciera en mayor medida, el impacto en estas dos variables sería más notable.
¿Qué pasará con los tipos de interés?
No se esperan medidas rápidas del BCE. Las principales previsiones apuntan a que mantendrá estables las tasas de interés en su próxima reunión, ya que la inflación en la zona euro es del 1,7%. No obstante, el conflicto en Irán podría tener un efecto más dañino en el caso de España, donde la inflación se sitúa tres décimas por encima del objetivo del 2%.
Si bien es poco probable que el banco central mueva ficha a corto plazo y aumente las tasas de interés, podría acabar cambiando de parecer dependiendo de la evolución de la guerra.

