El miedo a un regreso de la inflación profundiza la caída de los mercados: ¿está justificado?
Las consecuencias económicas de la guerra a Irán
La subida del precio del petróleo y del gas todavía es asumible: dependerá de la duración del conflicto

Un operador, durante la tensa jornada de ayer en Wall Street

Profundo rojo en las bolsas. Precios de la energía en incandescencia. Temor a un regreso de la inflación y a una subida de tipos. El ataque de EE.UU. E Israel ha sacudido a los mercados. Y ha dado paso a los miedos, la emoción y la volatilidad.
El mercado otorga ahora un 40% de probabilidades de subidas de tipos
Este es el contexto para leer el “martes negro” de ayer. En la apertura, los mayores índices de Wall Street se anotaron caídas superiores al 2%, salvo una posible recuperación con el paso de las horas. Peor le fue a las bolsas europeas, que perdieron más de 500.000 millones de euros de capitalización, destacando Milán con un -3,9% y Frankfurt con casi un -3,6%.
El mercado del petróleo está bien abastecido y el gas no ha llegado a los niveles de Urania
En cuanto al Ibex, fue el farolillo rojo de Europa, con un desplome del 4,6%. En porcentaje, estamos ante una de las diez mayores caídas de la última década. Y ha sido el peor batacazo desde el Día de la Liberación del pasado mes de abril. Bien es cierto que la bolsa española el año pasado vivió una revalorización espectacular cercana al 50% y que se podía asumir que habría alguna corrección estos meses, pero el traspié fue muy duro. Se salvaron por los pelos los 17.000 puntos y el selectivo volvió, en un trágico viaje al pasado, a los niveles de diciembre de 2025: todas las ganancias anuales se esfumaron. El único valor en cerrar en positivo fue Repsol, gracias al alza de la energía.
“Los inversores temen un shock inflacionario debido al aumento de los precios de los hidrocarburos provocado por el conflicto en Oriente Medio”, declaró Kevin Thozet, miembro del comité de inversiones de Carmignac. Los últimos datos en la eurozona, antes de la guerra, situaban la tasa de inflación de la eurozona en el 1,9%, muy cerca de los objetivos. Un repunte podría hacer cambiar los planes al Banco Central Europeo (BCE) y obligar a elevar otra vez el precio del dinero. Según los cálculos de Allianz Resarch, una subida del 10% del crudo en los mercados internacionales se traduce en un aumento de la inflación de hasta un 0,2% a corto plazo. Los mercados ahora están descontando una probabilidad del 40% de un aumento de las tasas de interés en 2026, en comparación con el 25% de la semana pasada.
La energía sigue siendo la mayor amenaza: el barril de Brent se apreció ayer cerca de un 7%, rozando la cota de los 83 dólares. En cuanto al gas, se disparó (el TTF holandés) más de un 20%, hasta llegar casi a los 54 euros.
Esta es la cara pesimista. Pero para valorar los impactos, mucho dependerá de la duración de la operación militar en Irán. Algunos datos harían incluso pensar que estos días se está viviendo una sobrerreacción.
Primero, los precios de la energía. No estamos aún hablando de niveles altos en términos absolutos. El petróleo está cerca de los niveles de julio del 2024, un precio similar al que había antes de que estallara la guerra en Ucrania. Y el gas está muy lejos del pico astronómico que alcanzó a raíz de la invasión rusa, que llegó a multiplicar hasta más de seis veces las actuales cotizaciones.
Segundo, el mercado petrolero está muy abastecido. Lo explicaba en una nota a los clientes la entidad ING. “Las reservas de petróleo para emergencias de Estados Unidos superan los 400 millones de barriles. La OPEP puede producir hasta 5 millones de barriles adicionales cada día. Arabia Saudita dispone de oleoductos por la costa del mar Rojo para la mitad de su petróleo que ahora sale por Ormuz. Y la producción americana de esquisto puede aumentar si los precios aguantan elevados varios meses, porque la rentabilidad sube. Además sobra petróleo a nivel mundial: cada día se están produciendo 3 millones de barriles más de los que se consumen”.
Tercero, la percepción del riesgo. El rendimiento a diez años de la deuda alemana, de referencia en Europa, subió 0,08 puntos, hasta el 2,79%. Si bien es un incremento, estamos todavía ante un movimiento controlado. Y por cierto, la onza de oro ayer se depreció. Ambos movimientos hacen pensar que –por lo menos en estos momentos– los inversores no han entrado en modo pánico.
En cuanto al gas, no hay que olvidar que más del 80% del tráfico de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz va con destino a Asia, pero no a Occidente. Las interrupciones de Gas Natural Licuado (GNL) de Qatar golpean el mercado, pero no deberían ser una pesadilla para Europa, que compra a EE.UU. El 60% de su GNL.
Para Norbert Rúcker, de Julius Baer, “los daños a las instalaciones energéticas son mínimos hasta el momento y el mercado del gas natural ha entrado en la primavera, donde la demanda se ve impulsada por la fuerte generación de energía renovable”. Para la Rusia de Putin, es una gran oportunidad para llenar este hueco y acudir en socorro de China e India (con permiso de las sanciones).
