Bruselas lanza su esperado 'Made in Europe' para plantar cara a la competencia china
Preferencia europea
La propuesta se abre a incluir a los socios comerciales que la UE considera fiables, como Reino Unido, Canadá o Japón

La Comisión Europea lanza finalmente su estrategia para favorecer la producción ‘Made in Europe’ y combatir la competencia de China. Tras varias semanas de negociaciones en Bruselas, el Ejecutivo comunitario ha presentado este miércoles la esperada Ley del Acelerador Industrial (IAA, por sus siglas en inglés), que tiene el objetivo de aumentar la producción europea en sectores estratégicos para fortalecer la soberanía económica y la competitividad del bloque comunitario en un momento de fuertes turbulencias geopolíticas.
Y lo hará con recetas atrevidas, como que los coches eléctricos sean fabricados mayormente con componentes europeos para recibir ayudas o privilegiar a los productos europeos en las licitaciones públicas. La lógica es evidente. En este momento crucial, justo después de la cumbre del castillo de Alden Bielsen y las discusiones de los líderes sobre cómo recuperar la competitividad de la economía comunitaria en plena espiral proteccionista global, cuando Donald Trump no duda en utilizar los aranceles como arma.
El objetivo es que la industria represente el 20% del PIB de la UE
“Ante las enormes subvenciones que reciben algunos competidores y las distorsiones del mercado, nuestras empresas se encuentran en desventaja en su propio terreno de juego. ¿Cómo podemos explicar a nuestros conciudadanos que la descarbonización es una oportunidad si nuestras baterías se fabrican en China? ¿Quién invertirá en nuestras instalaciones industriales si nuestros productos se ven perjudicados por el dumping desleal?”, ha defendido el vicepresidente ejecutivo de la Comisión al frente de Industria, Stéphane Séjourné.
En el 2024, la industria representó el 14,3% del Producto Interior Bruto (PIB) europeo, y ahora la intención es que aumente al 20% de aquí al 2035. Para ello, por ejemplo, se establecerán requisitos para que los materiales usados en infraestructuras sean de bajas emisiones y producidos localmente. Por ejemplo, incluir un 20% de acero de bajo carbono y un 25% de aluminio y cemento producidos en Europa y bajos en carbono. En el sector automotriz, un coche se considerará Made in Europe si su batería se fabrica en la UE y si al menos el 70% de los componentes restantes también son de origen europeo.

La propuesta de legislación se centra por el momento en tres áreas clave que se podrán beneficiar de la preferencia europea: las industrias de alto consumo energético -como el acero, el aluminio y el cemento-, las tecnologías limpias -como la energía eólica, los electrolizadores, la energía nuclear o el almacenamiento de energía en baterías y paneles solares fotovoltaicos- y el automotriz, especialmente el de los vehículos eléctricos, los híbridos enchufables y las baterías que se necesitan.
Se trata de una lista acotada y que llega tras varios tira y afloja internos. De hecho, la propuesta de ley es algo más blanda de lo que algunos querrían. No hay nada de robótica, ni de inteligencia artificial, ni de defensa o de semiconductores. Algunos de estos sectores, como el digital o la defensa, están previstos que se aborden en otras propuestas futuras, pero destaca la ausencia de los semiconductores tras la disputa pública entre China y el fabricante de semiconductores Nexperia, con sede en Países Bajos, que trata de separarse de su propietario chino, en plenas tensiones con el gigante asiático el control y protección de tecnología estratégica para los componentes.
En la Comisión subrayan que la UE de ninguna manera está cerrando sus mercados y cediendo al proteccionismo, sino exigiendo reciprocidad para jugar la partida bajo las mismas normas. La definición de contenido europeo incluirá a la UE y a socios comerciales que respeten los acuerdos internacionales con Europa. De momento, se habla de una lista de unos 40 países. Como Canadá, Japón, Reino Unido o los que son candidatos a entrar en la UE. Sin embargo, la Comisión podrá excluir a los Estados que no traten los productos europeos de forma recíproca o que generen riesgos de dependencia. “Hablamos de lugar de producción, y no de la nacionalidad de las empresas”, subraya Séjourné.
Esta apertura a otros países era una reclamación de algunos Estados miembros y también de sectores, incluyendo el automovilístico, que querían estas protecciones vayan más allá de la UE y de la Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y se permita que otros países amigos puedan hacer uso de estos privilegios. El problema era delimitar quiénes son estos socios de los que la UE se puede fiar. India, pese a que Bruselas acaba de firmar un importante acuerdo comercial, ha quedado fuera de este esquema. También Estados Unidos, ya que tiene en marcha requisitos de producción local, por lo que no estarían “respetando o tratando a las empresas europeas de la misma manera”, según fuentes comunitarias. China está totalmente excluida de cualquier tipo de financiación pública bajo esta ley. “Europa no hará nada más que lo que otros países hacen desde hace tiempo. El mercado chino está prohibido si no tienes un socio chino”, ha recordado el comisario.

