La pasarela que cedió en Santander y causó cinco muertos llevaba sin mantenimiento desde 2017
Competencia estatal
El entonces Ministerio de Medio Ambiente, hoy Transformación Ecológica, planteó una mejora de los caminos de la zona en 2016 que recomendaba “evitar la inclusión de pasarelas”, pero que no se ejecutó
Reanudada la búsqueda de la desaparecida tras el derrumbe de la pasarela en Cantabria

Equipos de emergencias actúan en la zona de El Bocal, en Santander, tras el accidente

La pasarela de El Bocal que cedió este martes causando la caída y muerte de cinco personas —se busca a una sexta, desaparecida— no había sido arreglada o renovada desde el año 2017. Así lo atestiguan fuentes de la Asamblea en Defensa de la Senda Costera (ASDC), una asociación vecinal que, hace una década, denunció las carencias del proyecto de reforma del entorno donde sucedió el accidente. Aunque la causa del accidente aún se investiga, todo apunta a que la pasarela cedió por el desgaste acumulado de los agarres metálicos, expuestos al mar, sobre una construcción de madera. Los agentes de la Policía Judicial continúan en la zona recopilando evidencias sobre lo ocurrido.
El paso que cedió pertenece a la senda costera que une el Faro de Cabo Mayor de la capital cántabra con la ermita de la Virgen del Mar, cerca de Soto de la Marina. La competencia sobre esta estructura es estatal: depende de la Secretaría de Estado de Costas, organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, cuya titular actual es Sara Aagesen.
El último proyecto de reforma data de 2016. Fue el antecesor de este Ministerio, el de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, comandado por Isabel García Tejerina (a través de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar), quien presentó y aprobó, en agosto de 2016, un proyecto para la finalización de la senda peatonal entre el Faro de Cabo Mayor y la Virgen del Mar, al que pertenece El Bocal.
El proyecto de reforma de la zona arrancó en 2013 y terminó, sin completar las reformas anunciadas y solicitadas, en 2017
La pasarela donde ocurrió el siniestro, no obstante, es anterior a esa fecha. Ajena al recorrido tradicional de la senda costera, se instaló en marzo de 2014, como parte de una reforma del entorno del camino, de unos 10 kilómetros de longitud, que fue adjudicada a Dragados por cerca de un millón de euros. Siete meses después, la obra se detuvo. El motivo fueron las protestas de varios vecinos, constituidos finalmente en la Asamblea en Defensa de la Senda Costera (ADSC), que sostenían lo inadecuado de la intervención. Tanto por motivos medioambientales como de seguridad.
Las protestas llevaron al nuevo texto de agosto de 2016, refrendado por el Ministerio, que recogía las reformas para la finalización de la senda. El proyecto hace referencias explícitas a El Bocal, para el que propone la retirada “del mirador de madera” del entorno, a propuesta municipal. El texto también recoge la opinión del colectivo ciudadano ADSC, que defendía “la retirada de todos los miradores y pasarelas” de la senda. Fuentes de la dirección de la Asamblea hace una década explican a Guyana Guardian que la petición de retirada de los pasos elevados respondía a que “no se correspondían con el recorrido de la senda tradicional”.
Un proyecto de 2016 contemplaba la eliminación de dos pasarelas pero no la del accidente, que está a apenas 300 metros
Por ese motivo, la reforma planteada en 2016 contemplaba la retirada de dos pasarelas y el mirador en El Bocal. Esa retirada nunca se llevó a cabo a pesar de que el documento alertaba de que dichas pasarelas “a través de dos grietas son inadecuadas para el tránsito peatonal”.
Paradójicamente, aunque solo dista 300 metros de las pasarelas que si se recomendaba retirar, el documento no hace alusión a una retirada de la pasarela en la que perdieron la vida el martes cinco jóvenes. De hecho, la sección del mapa que detalla los cambios de la reforma de 2016 en la senda mantiene la pasarela siniestrada y de cuya peligrosidad ya había alertado la ASDC.

Otro mapa del mismo documento —la sección que corresponde al mirador de El Bocal— sí indica la retirada del mismo y las pasarelas de acceso.

A pesar de la decisión de conservar el paso en el que ayer murieron cinco personas, el texto legal de 2016 es renuente a las pasarelas. “Los proyectos de caminos o sendas evitarán la inclusión de pasarelas”, salvo en casos “excepcionales”, como en los cruces con carreteras “donde sea necesario por motivos de seguridad vial” o en los “sistemas dunares”. Ninguno de los supuestos se cumple en el caso de la pasarela de El Bocal. El proyecto no contemplaba la construcción de nuevas pasarelas.
El documento acordado se publicó en el Boletín Oficial de Cantabria en febrero de 2017. Pese a lo negociado, el resultado tampoco satisfizo a los vecinos. Y el proyecto se detuvo. La reforma nunca llegó a activarse, ni se estableció un protocolo de mantenimiento del entorno. Ni la Dirección de Costas, ni el Ayuntamiento de Santander, ni el Gobierno de Cantabria (la reforma debía adecuarse al Plan Especial de Sendas y Caminos Litorales de Cantabria, dependiente del Ejecutivo autonómico) fueron capaces de encontrar el consenso para retomar la adecuación o el cuidado del espacio. Nueve años después del abandono, cinco personas perdieron la vida al derrumbarse una pasarela.
Número dos del Ministerio
Hugo Morán: “No es el momento para elucubrar sobre las causas y las responsabilidades”
El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha acudido hoy a Santander. En declaraciones a la prensa, ha considerado que “no es el momento para entrar en el análisis de hipótesis ni elucubrar sobre las causas y las responsabilidades”. Morán ha insistido en que “es difícil saber la causa [del accidente] y por tanto intentar encontrar responsables es bastante complicado”.
