Salud

Rejuvenecimiento facial: “El objetivo no es parecerse a otra persona, sino verse mejor sin que nadie note qué se ha hecho”

Medicina estética

El enfoque médico que prioriza el diagnóstico y la estimulación natural del colágeno frente a los cambios artificiales

El Dr. Dímas con una paciente

El Dr. Dímas con una paciente

La flacidez facial y corporal no aparece de un día para otro. Es un proceso silencioso que avanza con el paso del tiempo, condicionado por la genética, el estilo de vida, los cambios hormonales y la propia biología de la piel. A partir de los 27 o 28 años, el cuerpo comienza a perder aproximadamente un 1% de colágeno cada año, una cifra que explica por qué, con el tiempo, la piel pierde firmeza, densidad y capacidad de sostén. Entender este proceso es el primer paso para abordarlo de forma realista, eficaz y, sobre todo, natural.

Buscamos resultados fisiológicos, no transformaciones artificiales”

Dr. Dímas

Fundador de la Clínica DÍMAS

En medicina estética, durante años se ha asociado el rejuvenecimiento a la corrección inmediata del volumen. Sin embargo, la tendencia actual avanza en otra dirección: tratar la flacidez estimulando los propios mecanismos del organismo, sin alterar los rasgos ni crear resultados evidentes. “Los inductores de colágeno no dan volumen inmediato, lo que hacen es mejorar la calidad de la piel desde dentro, haciéndola más firme y más densa con el tiempo”, explica el doctor Dímas, especialista en medicina estética y fundador de la Clínica Dímas. “Buscamos resultados fisiológicos, no transformaciones artificiales”.

El antes y el después de una paciente
El antes y el después de una paciente

Este enfoque parte de una premisa clara: no todas las flacideces son iguales ni todas las pieles necesitan el mismo tratamiento. El diagnóstico médico es el centro de cualquier decisión terapéutica. Existen perfiles faciales con mayor componente graso, otros con pérdida de densidad y otros, más extremos, en los que la piel es fina y sin soporte. En estos casos, aplicar una tecnología inadecuada puede no solo ser ineficaz, sino generar frustración en el paciente. “Saber decir que no también forma parte del tratamiento”, señala el doctor Dímas, que insiste en que “no se trata de mover un cabezal o inyectar un producto, sino de entender qué necesita realmente cada rostro y cada cuerpo”.

No se trata de mover un cabezal o inyectar un producto, sino de entender qué necesita realmente cada rostro y cada cuerpo”

Dr. Dímas

Fundador de la Clínica DÍMAS

Dentro de los tratamientos inductores de colágeno, los inyectables juegan un papel fundamental cuando el objetivo es mejorar la calidad de la piel sin aportar volumen artificial. Productos como Sculptra, Radiesse o Lanluma actúan estimulando la producción progresiva de colágeno, reforzando la estructura dérmica y devolviendo firmeza de forma gradual. “Son tratamientos a medio y largo plazo, pensados para quienes buscan mejorar la flacidez respetando completamente sus rasgos”, afirma.

A esta estimulación química se suma la tecnología física, donde el HIFU se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces para tratar la flacidez sin cirugía. La tecnología HIFU cuenta con más de dos décadas de recorrido clínico, pero no todas las máquinas ofrecen los mismos resultados. En este sentido, Ultraformer MPT supone un avance significativo. A diferencia de los sistemas tradicionales, que trabajan con puntos aislados de coagulación, esta tecnología incorpora un modo multipunto que permite crear líneas continuas de estimulación en distintas profundidades de la piel.

“Ultraformer MPT no quema ni elimina la grasa, lo que hace es compactar el tejido, especialmente el tejido graso”, explica el doctor. Esta capacidad resulta especialmente relevante en perfiles faciales con volumen, donde el problema no es la falta de soporte, sino el descolgamiento. Gracias a este enfoque, es posible redefinir el óvalo facial, elevar pómulos y suavizar surcos sin añadir volumen innecesario, logrando un efecto lifting sin cirugía HIFU natural y progresivo.

La flacidez no responde únicamente al envejecimiento

La flacidez no responde únicamente al envejecimiento cronológico. Factores como pérdidas de peso rápidas, tratamientos para la obesidad, embarazos, menopausia, estrés prolongado, enfermedades graves o incluso rutinas deportivas muy exigentes influyen directamente en la calidad de la piel. “Hay pacientes con un cuerpo muy definido pero una cara excesivamente delgada y flácida”, apunta el especialista. En estos casos, anticiparse es clave. Realizar tratamientos preventivos antes de grandes cambios corporales puede marcar una diferencia notable en la evolución de la piel.

Otro aspecto diferenciador es la técnica y la experiencia del profesional. La percepción de dolor, uno de los grandes miedos asociados al HIFU, depende en gran medida de la mano médica. “La técnica es tan importante como la máquina”, asegura. Un tratamiento bien ejecutado permite trabajar distintas profundidades de la piel, desde capas más profundas hasta niveles superficiales, estimulando colágeno de forma global y con mayor tolerancia para el paciente.

El antes y el después de una paciente
El antes y el después de una paciente

El resultado de este abordaje integral es una medicina estética que no busca transformar, sino acompañar. Tratamientos que respetan el proceso natural de la piel, que trabajan desde dentro y que se adaptan a cada etapa vital. “El objetivo no es parecerse a otra persona, sino verse mejor sin que nadie note qué se ha hecho”, concluye el doctor Dímas.

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