Kanye West y Bianca Censori denuncian a su dentista por “enganchar” al rapero al gas de la risa
Adicción descontrolada
Según el documento, el médico cobraba al artista 50.000 dólares al mes por el óxido nitroso y habría seguido el tratamiento incluso cuando Ye mostraba señales claras de daño neurológico

Kanye West y Bianca Censori en los Grammy celebrados en Los Ángeles el pasado mes de febrero

El rapero Kanye West y su esposa, Bianca Censori, no solo se han reconciliado sino que se han unido en un nuevo frente. La pareja prepara una demanda contra un reconocido dentista de Beverly Hills al que acusan de haber convertido al rapero en adicto al gas de la risa.
Tanto West como su mujer aseguran que el especialista provocó en West una adicción al óxido nitroso, conocido como gas de la risa, cuyo uso excesivo puede causar una deficiencia de vitaminas que afecta los nervios de la médula espinal.

Según un comunicado de prensa obtenido por Page Six, el intérprete de I Wonder y la arquitecta australiana notificaron formalmente al médico Thomas Conelly por presunta mala praxis médica, explotación, negligencia grave, así como por la administración imprudente de sustancias controladas y no controladas, entre otros cargos.
El matrimonio asegura que Conelly supuestamente pretendía mantener al rapero incapacitado con óxido nitroso mientras intentaba tomar el control de la marca Yeezy. El documento señala que en la primavera del 2024, el doctor habría intentado apoderarse de la marca de moda y música Yeezy LLC, mientras “incapacitaba a su titular”, Ye, como se hace llamar el artista, mediante un “cóctel de sustancias controladas y no controladas”.
El matrimonio ha denunciado al dentista Thomas Conelly por presunta mala praxis médica, explotación, negligencia grave, así como por la administración imprudente de sustancias controladas y no controladas
Asimismo, se indica que Conelly le cobraba al rapero 50.000 dólares al mes por el uso del gas de la risa y habría seguido el tratamiento incluso cuando Ye mostraba señales claras de daño neurológico. Se mencionan además lesiones, daños neurológicos y físicos, trauma psicológico y emocional, así como una dependencia química que requirió tratamiento, además de pérdidas económicas, afectación en su vida conyugal y perjuicios financieros.
La adicción de Kanye al gas salió a la luz en agosto, cuando su exjefe de personal, Milo Yiannopoulos, lo compartió públicamente. El excolaborador presentó una declaración jurada en la que acusaba al rapero de comprar gas de la risa a su dentista, Thomas Connelly, para uso recreativo. Según Yiannopoulos, West habría desarrollado una adicción a esta sustancia, lo que generó preocupación entre los empleados de Yeezy, quienes notaron un cambio drástico en su comportamiento. Según el exempleado, West usaba el gas de manera constante, llegando a un punto en el que sus comunicaciones se volvieron “incomprensibles y contradictorias”.

El exempleado de Ye afirmó en la plataforma X que el médico lo llevó a desarrollar esa dependencia con el objetivo de “sacarle millones de dólares”, y que al descubrir el presunto fraude, intervino. Esta acción habría molestado a West, lo que llevó a Yiannopoulos a renunciar a la marca. El exrepresentante calificó a Conelly como un “depredador” que ponía diamantes falsos en la boca a celebridades afroamericanas. En enero, Thomas Conelly, le colocó a Kanye West unas prótesis de titanio en la boca, valoradas en 850.000 dólares.
Conelly negó rotundamente todas las acusaciones. A través de un portavoz, calificó las afirmaciones de Yiannopoulos como “intencionalmente engañosas y objetivamente incorrectas”, sugiriendo que el exjefe de personal de West estaba buscando atención y tratando de dañar maliciosamente su reputación. Connelly insistió en ese momento en que cumplía con los estándares éticos y legales en su práctica dental.

