La temprana paternidad de J Kbello ('Hasta el fin del mundo'): “Me enteré con diecinueve años de que mi expareja estaba embarazada”
Lado personal
Tras recorrer más de 15.000 kilómetros por ocho países de Latinoamérica, el artista gaditano se enfrenta este jueves al desenlace de la aventura televisiva que ha mostrado su faceta más humana

J Kbello, en una imagen de redes sociales.

Le pusimos cara en el Benidorm Fest 2025, pero ha sido con Hasta el fin del mundo que lo hemos conocido. A fondo, además, pues J Kbello ha despojado su imagen de artista urbano para mostrar las aristas de una vida marcada por la precocidad y la responsabilidad. El cantante, que saltó a la fama con su tema V.I.P. Y su paso por Cover Night, cierra hoy su participación en el formato de La 1, que emite su gran final desde Ushuaia. Junto a su compañera NIA, el joven nacido en 1998 ha demostrado que, más allá de las coreografías y el ritmo pegadizo, su verdadera estructura reside en su entorno familiar.
La audiencia ha podido descubrir a un Jesús Cabello –su nombre real– que dista del estereotipo de estrella emergente. Su paso por el programa, grabado meses atrás, ha servido de ventana para entender las motivaciones de un hombre que, a sus 27 años, ya acumula una experiencia vital considerable. En la recta final del concurso, donde la resistencia física se da por supuesta, ha sido la fortaleza mental la que ha puesto a prueba al gaditano. La travesía por países como Colombia o Argentina no solo ha sido un reto geográfico, sino un ejercicio de introspección sobre su papel fuera de los escenarios.
“Tener un hijo era el sueño de mi vida”
Un giro inesperado a los diecinueve años y el motor de su carrera musical
La trayectoria de J Kbello cambió drásticamente mucho antes de que Chanel lo animara a presentarse al Benidorm Fest o de que RTVE pusiera el foco en su talento. Con apenas 19 años, el artista recibió una noticia que redefiniría sus prioridades de forma permanente. “Me enteré con diecinueve años de que mi expareja estaba embarazada y fue algo inesperado”, ha confesado el cantante en declaraciones a Divinity. A pesar de la sorpresa inicial que supuso afrontar la paternidad en plena postadolescencia, Cabello siempre tuvo clara su vocación familiar: “Tener un hijo era el sueño de mi vida. Adoro a los niños”.

Sin embargo, la realidad de la crianza a una edad tan temprana trajo consigo una carga de madurez obligatoria. El también intérprete de Llámame con Jedet no oculta que el inicio del proceso estuvo marcado por la incertidumbre propia de quien todavía está encontrando su lugar en la industria musical. “Era una responsabilidad muy grande, ya que se trata de algo que es para toda la vida”, explica el artista. Para él, la llegada de su hijo no fue un freno en sus aspiraciones artísticas, sino el catalizador necesario para profesionalizar su pasión por la música y el baile.
Actualmente, su hijo tiene seis años y se ha convertido en la figura central de su universo personal. J Kbello lo describe con orgullo como su “fan número uno”, asegurando que el pequeño conoce incluso los temas que aún no han visto la luz. “Es la persona que me hace tener los pies en la tierra. Creo que me ha cambiado la vida a mejor”, afirma con rotundidad. Esta estabilidad es la que le permite gestionar la exposición mediática, aunque se declara celoso de su intimidad y firme en su decisión de no exponer al menor ante la prensa.
“Las noches se hacen lentas”
El peso de la distancia en la competición y su momento más vulnerable
Esa conexión tan estrecha con su hijo fue, precisamente, el mayor obstáculo psicológico durante la grabación de Hasta el fin del mundo. En una de las etapas más duras del programa, a su paso por Colombia, el cantante protagonizó uno de los momentos más comentados de la edición al derrumbarse frente a NIA. La imposibilidad de comunicarse con el exterior y la falta de noticias sobre el pequeño hicieron mella en el concursante. “Los días se pasan rápido, pero cuando termina el sol, las noches se me hacen lentas”, confesó entre lágrimas durante un descanso en la carrera.

La incomunicación total exigida por el formato de RTVE puso al límite su bienestar emocional. J Kbello identificó la ausencia de contacto con su familia como el desafío más severo, por encima del cansancio físico o la escasez de recursos económicos. Para el gaditano, perderse el día a día de su hijo fue un peaje alto que no había calculado con exactitud antes de partir hacia Costa Rica. “Él es el motor que me hace seguir dándolo todo y no tirar la toalla. Quiero ser un ejemplo para él”, recordaba en los momentos de mayor flaqueza.
Hoy, con la emisión de la gran final en Ushuaia, los espectadores verán el cierre de un ciclo que para J Kbello terminó hace meses al regresar a España. Su participación en el programa no solo ha servido para consolidar su imagen pública tras el Benidorm Fest, sino para reafirmar sus valores personales. El artista, que acude a terapia para gestionar la ansiedad y los cambios vitales, vuelve a centrarse en su carrera musical con la certeza de que, gane o no el micrófono de bronce o el premio del programa, su mayor triunfo lo espera cada día al volver a casa.